La arquitecta Yasmeen Lari es un referente en la arquitectura humanitaria, promoviendo una metodología que integra a las comunidades en la reconstrucción de sus entornos, utilizando los recursos y conocimientos locales. Su enfoque se centra en la creación de estructuras de refugio, estufas de barro y centros comunitarios, generando un cambio significativo en la manera de entender la arquitectura como una herramienta de resiliencia climática y dignidad social. En sus propias palabras, Lari cree firmemente que «es hora de que cuidemos la tierra», resaltando la importancia de trabajar en armonía con el entorno para lograr un impacto positivo.
El camino de Lari hacia la arquitectura humanitaria se consolidó tras los devastadores terremotos e inundaciones en Pakistán. Después de una exitosa carrera en la arquitectura convencional, se dedicó a ofrecer soluciones de vivienda que no solo sirvan como refugios físicos, sino que también promuevan la autosuficiencia y la capacitación de las comunidades. Su trabajo en este ámbito ha transformado el conocimiento arquitectónico en un recurso que empodera a las personas, permitiéndoles utilizar técnicas indígenas y materiales de bajo carbono en la construcción.
Una de las iniciativas más destacadas de Lari es su concepto de Arquitectura Social Descalza (BASA), que se basa en la co-construcción y el uso de materiales locales. Esta filosofía busca no solo construir, sino también enseñar a las personas a construir, asegurando que las soluciones sean sostenibles y adecuadas al contexto cultural y climático de cada comunidad. La incorporación de materiales como bambú y barro se convierte en un símbolo de dignidad y respeto por el medio ambiente, brindando a las comunidades herramientas para crear espacios habitables frente a los desafíos climáticos.
La ambición de Lari se ha visto llevada a nuevas alturas tras las inundaciones de 2022 en Pakistán, donde implementó sistemas de construcción innovadores para viviendas resilientes. Utilizando plataformas elevadas y paredes de barro estabilizado, sus diseños no solo ofrecen refugio temporal, sino que también promueven la salud y la seguridad de los habitantes. La estufa Pakistan Chulah, por ejemplo, mejora la calidad de vida al reducir el humo y elevar la cocina, facilitando así una mejor higiene y conectando la infraestructura del hogar con consideraciones climáticas.
El reciente pabellón de Yoga en la Bienal de Arquitectura de Venecia simboliza la relevancia internacional de Lari y su trabajo. No solo presenta soluciones arquitectónicas prácticas, sino que también enmarca la conversación sobre la arquitectura humanitaria en un contexto cultural más amplio. A través de sus diseños, Yasmeen Lari invita a la comunidad arquitectónica a replantear el significado de la arquitectura, destacando que la belleza y la funcionalidad pueden coexistir cuando se diseñan desde la empatía y el conocimiento local, equilibrando el patrimonio con la innovación para enfrentar las crisis del presente y del futuro.


