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Tineo-Nueva Ancud: La “pieza faltante” de la transición energética del sur

En el debate sobre transición energética, gran parte de la atención se concentra en la generación: energías renovables, almacenamiento o nuevas tecnologías. Sin embargo, existe un componente igual de determinante: la transmisión. 

En el sur de Chile, el proyecto Tineo-Nueva Ancud emerge como una infraestructura clave para cerrar la brecha energética en la Región de los Lagos, actuando como el eslabón que permite que la energía fluya de forma segura, continua y eficiente hacia territorios históricamente más aislados.

El proyecto contempla la construcción de una línea de transmisión de alta tensión de aproximadamente 95 kilómetros, que conectará la subestación Tineo con la subestación Nueva Ancud, incorporando además un cruce aéreo sobre el Canal de Chacao. 

Su objetivo principal es reforzar el suministro eléctrico de Chiloé, una zona que hasta ahora ha operado con una única línea de conexión al Sistema Eléctrico Nacional, lo que la expone a vulnerabilidades ante fallas o interrupciones.

Un habilitador de desarrollo energético

Tineo-Nueva Ancud se entiende como una “pieza faltante” ya que en términos operacionales esta infraestructura introduce redundancia en el sistema (criterio n-1), lo que significa que ante la falla de una línea, existe otra capaz de sostener el suministro. 

Este estándar es fundamental en sistemas eléctricos modernos, donde la continuidad del servicio no puede depender de un único punto de conexión.

Pero su impacto va más allá de la seguridad. La nueva línea amplía la capacidad de transmisión en la zona, permitiendo integrar de mejor forma nuevas fuentes de energía, incluidas las renovables, que requieren redes robustas para evacuar su producción.

Esta integración no es solo técnica. También tiene implicancias económicas y sociales. Un suministro eléctrico más estable facilita el desarrollo productivo local, mejora la calidad de vida de las comunidades y reduce los costos asociados a interrupciones o soluciones de emergencia. En otras palabras, la transmisión eléctrica se convierte en un habilitador directo del desarrollo territorial.

Integración territorial en una red extensa

Uno de los desafíos estructurales del sistema eléctrico chileno es su extensión geográfica. Con miles de kilómetros de longitud, conectar de manera eficiente distintas zonas del país requiere infraestructura que actúe como puente entre territorios con realidades diversas. 

Tineo-Nueva Ancud cumple precisamente ese rol: integrar a Chiloé de forma más sólida al sistema nacional, reduciendo brechas y fortaleciendo su conexión con el continente.

En un escenario donde Chile avanza hacia una matriz más limpia, con mayor participación de energías renovables, la infraestructura de transmisión adquiere un rol estratégico. Sin redes capaces de transportar esa energía, la transición pierde velocidad y eficiencia.

Tineo-Nueva Ancud ejemplifica cómo este tipo de proyectos deja de ser “una línea más” para convertirse en una pieza estructural del sistema. Su aporte radica en conectar, equilibrar y dar resiliencia a una red que debe responder a nuevas exigencias, tanto tecnológicas como territoriales.

La transición energética del sur no depende solo de generar energía limpia, sino de asegurar que esa energía llegue de forma confiable a donde se necesita. En ese camino, Tineo-Nueva Ancud aparece como una pieza clave para completar ese sistema.

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