En una innovadora reimaginación del tocadiscos, el artista Love Hultén ha presentado un singular dispositivo que combina arte y tecnología en un solo objeto. La obra, encargada por Rebin Shah, transforma el tradicional tocadiscos al integrar un sistema de grúa roja que se desplaza físicamente sobre la superficie del vinilo, convirtiendo la reproducción de música en una experiencia interactiva y casi teatral. Esta pieza, que Hultén describe como deliberadamente sobredimensionada y semiabsurda, invita a los usuarios a participar activamente en el proceso de escuchar, haciendo que la música se interprete en lugar de simplemente reproducirse.
El diseño del tocadiscos se aleja de la estética minimalista y convencional de los equipos Hi-Fi, presentando en su lugar un panel de control de aluminio inclinado. Equipado con botones codificados por colores y diales rotativos de gran tamaño, este panel se asemeja más a una consola de control que a un reproductor de música típico. En su modo grúa, el usuario asume el control manual del movimiento de la aguja, facilitando un proceso de reproducción que prioriza la interacción y la deliberación sobre la automatización, desafiando así la forma en que consumimos música en la actualidad.
Hultén ha logrado una exposición estética de los componentes mecánicos del dispositivo, con cableado visible y una cúpula de vidrio que proporciona una vista del complejo mecanismo interno. Esta transparecia no solo embellece la obra, sino que también subraya el interés del artista por la ingeniería visible, invitando a los oyentes a apreciar el funcionamiento interno del tocadiscos y a contemplar cómo el movimiento de la grúa se traduce en sonido. De hecho, la grúa no es solo un medio para escuchar música; se convierte en un espectáculo en sí misma, en un ballet mecánico que acompaña a cada nota leída del vinilo.
Bajo el diseño lúdico, el tocadiscos de Hultén es un dispositivo funcional que alberga un sistema de audio estéreo 2.1 con conectividad Bluetooth. Además, un visualizador de ferrofluido añade elementos visuales que responden al sonido en tiempo real, creando una experiencia sensorial integral para el usuario. Gracias a la ingeniería detrás de este artefacto, motores paso a paso controlados por Arduino y una serie de sensores aseguran que la aguja se mantenga equilibrada y precisa a lo largo de la reproducción, fusionando funcionalidad con arte de manera magistral.
Este tocadiscos controlado por grúa, que toma su forma de un objeto coleccionable, también plantea cuestiones críticas sobre el consumo de música en la era digital. Mientras que el acceso a la música se ha vuelto inmediato y sin fricciones, la propuesta de Hultén reintroduce la noción de esfuerzo y control en el acto de escuchar, rescatando la experiencia de errores y deliberaciones. Así, la obra, programada para su finalización el 24 de abril de 2026, no solo es una provocación estética, sino también un llamado a redescubrir el placer de la escucha activa en un mundo dominado por el streaming.


