El interés por invertir en terrenos ha cambiado de forma en los últimos años. Zonas vitivinícolas como Casablanca o Linderos concentran hoy la atención de nuevas generaciones de compradores que buscan espacio, proyección y una relación distinta con el entorno.
El mercado inmobiliario sigue innovando y marcando decisiones más conscientes para una nueva generación de compradores. Y es que hoy quienes buscan invertir en zonas típicas y entornos naturales ya no ven una segunda vivienda o una inversión a corto plazo, sino que buscan su hogar definitivo.
Muchas personas ya no priorizan únicamente la cercanía inmediata a la ciudad, también valoran factores como el entorno, su historia y la calidad de vida. Todo aquello suma al potencial de crecimiento que estos polos inmobiliarios ofrecen con el paso del tiempo.
Sectores consolidados como Linderos, Casablanca o Mantagua hacia el litoral son ejemplos de un desarrollo inmobiliario responsable y coherente con el entorno para quienes buscan y valoran un nuevo estilo de vida.
¿Qué tienen en común estos lugares? Según el empresario inmobiliario y fundador de Inmobiliaria Toscana, Mauricio Lizana, “Estas zonas no son exactamente iguales, pero comparten una propuesta residencial parecida: vivir fuera de las zonas más densas, con más espacio, mejor entorno y una sensación de pausa”

Nuevos proyectos que serán tendencia
De larga tradición gracias a los atributos climáticos y turísticos de la zona, los desarrollos inmobiliarios en estos territorios avanzan hacia una nueva generación de compradores y proyectos con identidad.
No son destinos extremos. No son campo profundo ni ciudad consolidada. Linderos, Casablanca y Mantagua están en una categoría intermedia: vida tranquila con conexión urbana.
Linderos, un proyecto único
A 35 km al sur de Santiago, Inmobiliaria Toscana avanza en la adquisición de la Viña Montgras para transformar la zona en un proyecto residencial de primer nivel y único en el país. Esta zona, de tradición vitivinícola, albergó la producción de Cabernet Sauvignon en terrazas aluviales, posicionando al valle como un sector de profundo atractivo turístico.
Para Toscana el objetivo es claro: un proyecto agro residencial inédito en el país, exclusivo y que reafirma el compromiso de la empresa de apostar por espacios con identidad e historia.
Para Lizana, también el clima y las condiciones del entorno convierten a la zona en un atractivo polo inmobiliario. La demanda por terrenos y viviendas más amplias y entornos naturales con climas únicos ha generado interés en este tipo de sectores.
Esto puede abrir oportunidades para nuevos proyectos bien ubicados, con buena planificación y una propuesta clara de calidad de vida.
Casablanca, tradición y modernidad
En Casablanca, la inmobiliaria trabaja en el desarrollo de 4 proyectos ubicados en el valle, otro entorno vinculado históricamente a viñedos y una de las zonas turísticas y residenciales más exclusivas de la comuna.
En esta zona, Toscana apuesta por la tradición y la modernidad, donde pueden convivir varios formatos residenciales. No es una zona homogénea: hay oferta urbana, rural, parcelaria y de condominios.
Además, Casablanca tiene una marca territorial clara. Su relación con el vino, la gastronomía y el turismo le da un valor adicional a la experiencia residencial.
Para Lizana, eso ayuda a que vivir ahí no se perciba solo como “irse fuera de la ciudad”, sino como entrar a un estilo de vida asociado al valle junto a las familias más exclusivas.
Mantagua, valor costero
Para Mantagua, Lizana explica que Toscana trabaja en su primer proyecto con vista despejada al mar. Se trata de terrenos ubicados en el ex Resort Mantagua, una zona llena de vida y conectividad turística, tradicional y a tan solo una hora y media de Santiago y a pasos de la playa.
Pensados y diseñados para la vida en la costa, este proyecto busca encantar con un clima agradable y lejos del ajetreo del litoral. Mantagua puede funcionar tanto para primera vivienda como para segunda residencia, especialmente para quienes valoran el descanso, el paisaje y la cercanía a sectores como Concón, Reñaca, Viña del Mar y Quintero.
Estos proyectos impulsados por Inmobiliaria Toscana consideran aquellos elementos como atributos centrales de su oferta.
Tres opciones para una nueva vida
Linderos, Casablanca, Mantagua y zonas similares permiten acceder a ciudades principales en tiempos razonables, manteniendo una distancia que favorece la tranquilidad y el contacto con la naturaleza.
“La cercanía a rutas principales, caminos consolidados y centros urbanos facilita tanto el uso permanente como el uso de segunda vivienda”, explica Lizana.
Esta combinación abre oportunidades para distintos perfiles de compradores, desde quienes buscan vivir fuera de la ciudad hasta quienes proyectan una inversión cerca de la costa.
Terrenos y parcelas de 5.000 m2, por ejemplo, entregan mayor flexibilidad. Este tipo de propiedades permite desarrollar proyectos personales, desde viviendas familiares hasta espacios recreativos o de descanso.
El interés por este formato responde a una búsqueda clara: contar con espacio propio, privacidad y autonomía.
La posibilidad de construir, diseñar y habitar de acuerdo a preferencias individuales se ha transformado en un factor decisivo para muchos compradores que se interesan por la forma de trabajar de Inmobiliaria Toscana.
La presencia de paisajes abiertos, vegetación, aire limpio y menor densidad urbana genera una experiencia distinta en comparación con las zonas tradicionales.
Este atributo se ha vuelto cada vez más relevante. Según Mauricio Lizana, el equipo de asesores inmobiliarios de Toscana debe responder a la siguiente reflexión: “La calidad de vida hoy se asocia con tranquilidad, conexión con el entorno y la posibilidad de desconectarse del ritmo urbano sin perder acceso a servicios básicos”.
Un cambio en la forma de invertir
Según la experiencia de Mauricio Lizana, el interés por estos polos consolidados pero en vías de revitalización refleja una transformación en la forma de entender la inversión inmobiliaria. Hoy existe una mayor valoración por el equilibrio entre rentabilidad, calidad de vida y proyección.
Este tipo de propiedades abre la posibilidad de combinar uso personal con inversión, adaptándose a distintas etapas de vida y objetivos financieros. La flexibilidad que ofrecen estos terrenos permite que cada comprador defina su propio proyecto.
Para quienes buscan información sobre este tipo de propiedades, entender qué tienen en común estos territorios permite tomar decisiones con mayor claridad. Linderos, Casablanca y Mantagua, además de otros sectores similares, representan una oportunidad que combina presente y futuro en un mismo lugar.
Acerca de Mauricio Lizana
Mauricio Lizana es un emprendedor inmobiliario chileno con más de una década de experiencia en el desarrollo y comercialización de proyectos, especialmente enfocados en parcelas y terrenos con proyección.
Su trayectoria se ha construido desde la práctica, combinando análisis de mercado, criterio comercial y una lectura constante del comportamiento de los compradores. Hoy está a la cabeza de Inmobiliaria Toscana junto a un equipo de profesionales con amplia experiencia en el rubro.
A lo largo del tiempo ha consolidado un modelo de negocio que prioriza la selección estratégica de ubicaciones, la comprensión de nuevas tendencias de inversión y la creación de proyectos alineados con las necesidades actuales, posicionándose como una voz activa en la conversación sobre el presente y futuro del mercado inmobiliario.


