Luego de obtener los patrocinios necesarios, el aspirante presidencial Marco Enríquez-Ominami (ME-O) registró formalmente su quinta candidatura ante el Servel, convirtiéndose en un referente de los independientes en la contienda electoral. En un acto que reunió a sus seguidores, ME-O expresó su compromiso con una campaña que prometía ser honesta y transparente. Afirmó que su independencia le permite decir «toda la verdad» sin restricciones, destacando que continuar en la arena política es un desafío que vale la pena enfrentar.
Durante su inscripción, Enríquez-Ominami dirigió duras críticas hacia otros candidatos de la carrera presidencial, mencionando que tanto la derecha como la izquierda han conseguido silenciarlo a través de juicios y campañas de desprestigio. «15 años de desprestigio sistemático» fueron suficientes para que el candidato reivindicara su lugar en el debate político, argumentando que es el momento de replantear el modelo económico y social del país, el cual, a su juicio, «está agotado».
Entre sus intervenciones, ME-O no dudó en recordar los tiempos de dictadura y los efectos que ha tenido en la población. Señaló que, en este contexto, la pobreza ha triplicado su impacto a lo largo de los años, y enfatizó la necesidad de abrir los ojos ante el presente, olvidando divisiones estériles que solo traen más problemas al país. Criticó a figuras como Kaiser, Kast y Jara, a quienes considera representantes de un pasado que necesita ser superado.
El candidato independiente también alertó sobre la peligrosa polarización que se ha producido en el espectro político chileno. Mencionó que ambos lados presentan ilusiones de soluciones que, a su juicio, no llevan a ninguna parte. En lugar de ofrecer alternativas viables, advirtió que se está vendiendo una especie de «paraíso» que en realidad es un espejismo que oculta una economía en crisis y creciente inseguridad. Según ME-O, esta dualidad política confunde a la ciudadanía y requiere un cambio de perspectiva.
Finalizando su discurso, Enríquez-Ominami hizo un llamado a la conciencia ciudadana para que despierte y se dé cuenta de que las alternativas ofrecidas, aunque parezcan distintas, conducen al mismo desastre. Propuso un camino de ideal y justicia, pero también de pragmatismo, donde cada chileno tenga la oportunidad de ser escuchado sin estar atado a partidos o intereses ajenos. Su visión se centra en el cambio real y la inclusión, aspectos que prometen marcar su campaña en esta nueva postulación a La Moneda.


