Desde el año 2021, el perfil inversionista en Chile ha mostrado un notable incremento en la rapidez con que toma decisiones de compra. Según el estudio «Tendencias del Consumidor Inmobiliario 2025-2026», realizado por The Best Place to Live, el 63% de los inversionistas optó por cerrar sus decisiones en un plazo de menos de seis meses. Este cambio ha permitido a las inmobiliarias adaptarse a un mercado más ágil, proyectando una generación de caja más inmediata y respondiendo a un flujo de capital que antes podría haber tardado más en consolidarse.
Antonia Heise, Directora de Negocios de Chile en The Best Place to Live, destacó que este fenómeno ha permitido aumentar la actividad en el sector inmobiliario. A pesar de la desaceleración en la decisión de compra de viviendas principales, donde el porcentaje de compradores se ha reducido, los inversionistas continúan siendo un pilar crucial para el mercado. La diferencia histórica de al menos 10 puntos porcentuales entre los inversionistas y quienes compran para habitar se ha visto afectada, y es un tema que merece atención en los análisis futuros.
El informe también revela una inquietante alineación entre los tiempos de decisión de inversionistas y compradores habitacionales. En 2024, se observó que ambos segmentos demostraron plazos de compra casi parecidos, lo que podría indicar un cambio en la dinámica del mercado. Heise advirtió sobre este fenómeno, sugiriendo que la agilidad del inversionista, que antes permitía una distinción clara entre estos dos grupos, se está reduciendo, lo que podría reflejar un cambio en las motivaciones y expectativas de los inversores.
Sin embargo, el estudio arroja luces al final del túnel para el sector. Según Heise, se prevé que para el año 2025 la brecha entre compradores de vivienda principal y los inversores se amplíe nuevamente, lo que sugiere un entorno más favorable para las inmobiliarias. Este fenómeno podría impulsar un aumento en la liquidez y un mayor dinamismo de la demanda de inversión, vital para mantener la salud del sector inmobiliario en los próximos años.
En conclusión, el análisis de la evolución del perfil inversionista en Chile revela tanto oportunidades como desafíos. Mientras que la rapidez en la toma de decisiones ha permitido a las inmobiliarias manejar mejor su flujo de caja, la alineación con los compradores que buscan una vivienda principal podría cambiar la forma en que se desarrollan las estrategias de venta y marketing en este sector. El mercado debe prepararse para una dinámica en evolución, donde la colaboración entre ambos segmentos será clave para el crecimiento sostenible.


