En Puerto Montt, una preocupante serie de incendios intencionales ha generado alarma entre las autoridades y los vecinos. Estos siniestros han afectado a varias casonas antiguas, muchas de las cuales están catalogadas como Inmuebles de Conservación Histórica (ICH). Estos inmuebles deshabitados carecen de suministro eléctrico, lo que ha llevado a que personas en situación de calle, así como okupas, ocupen sus espacios. La falta de vigilancia y mantenimiento en estas estructuras ha creado un escenario propenso para la propagación del fuego, lo que pone en riesgo tanto el patrimonio arquitectónico como la vida de quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad.
Roberto Angulo, comandante del Cuerpo de Bomberos de Puerto Montt, ha sido enfático al señalar la conexión entre los incendios y las condiciones precarias en las que viven muchas de estas personas. «Muchos de los siniestros se originan por escapes de fuentes calóricas», declara Angulo. Además, subraya que muchas veces, los ocupantes en estas viviendas improvisadas utilizan fogatas y estufas sin cañón, lo que aumenta el riesgo de incendios accidentales. Este fenómeno recurrente subraya la necesidad urgente de abordar las causas de la situación de calle y los riesgos asociados a la ocupación de propiedades deshabitadas.
Los voluntarios de bomberos han respondido a numerosos llamados de emergencia en lugares emblemáticos de la ciudad, como la conocida «Casona Fernández» ubicada en la calle Urmeneta. A menudo, al llegar a estos sitios, se encuentran con personas que, a pesar de las circunstancias, intentan sobrevivir cocinando o calefaccionándose en condiciones de extremo riesgo. Los relatos de estos encuentros revelan un panorama sombrío en el que la falta de soluciones habitacionales se cruza con la preservación del patrimonio cultural de la región.
Un caso particularmente grave fue el incendio en la calle Huasco, donde se registraron incidentes violentos entre los okupar, que culminaron en el uso de un brasero encendido como arma durante una disputa. Este tipo de situaciones no solo pone en peligro la vida de los involucrados, sino que también incrementa el riesgo de incendios en una comunidad ya vulnerable. La comunidad y las autoridades locales enfrentan el desafío de encontrar un equilibrio entre la seguridad pública y el respeto por el patrimonio cultural.
La preocupación por la pérdida de inmuebles históricos en Puerto Montt ha crecido de manera alarmante. Angulo se refiere a la lamentable pérdida de casas icónicas como las de Ebel y Binder, donde tras apagar el fuego se encontraron tres cuerpos carbonizados. Esta tragedia refleja no solo la evidente desprotección de las personas sin hogar, sino también el apremiante deber del municipio y de la comunidad en general de implementar medidas que garanticen la seguridad de todos los ciudadanos y la preservación del rico legado arquitectónico de la ciudad.


