Pascal Boniface, reconocido geopolítico y director del Institut de Relations Internationales et Stratégiques (IRIS), destaca la necesidad de hacer accesibles sus análisis sobre las relaciones internacionales al gran público. En una reciente intervención en el Liceo francés de Madrid, expresó su preocupación por el estado actual del mundo, caracterizando este periodo como una «revolución estratégica» comparable a la perestroika de Gorbachov. Según Boniface, la victoria de Donald Trump ha desmantelado el orden internacional establecido, creando una ruptura sin precedentes en las alianzas que han definido las relaciones occidentales desde la Guerra Fría. Esta radical transformación hace que ya no se pueda concebir el mundo de la misma manera, dado que ha surgido una nueva división: Estados Unidos por un lado y Europa y Canadá por otro, mientras que Rusia se aproxima más a Washington.
Boniface también advierte que nos encontramos en un universo caótico y sin el marco de alianzas anteriores. La OTAN, tal como la conocíamos, ha perdido su esencia bajo la influencia de la política de Trump, quien socava el artículo cinco de su tratado, socavando la misma base sobre la que se sustenta la Alianza Atlántica. Sin embargo, este análisis no es solo pesimista, sino que indica que la era de las alianzas tradicionales ha llegado a su fin, dando paso a interacciones más volátiles y menos predictibles. A medida que se desdibujan las fronteras de la cooperación internacional, la pregunta que surge es: ¿cómo interpretamos y navegamos este nuevo orden mundial sin las guías de las antiguas certezas?
El analista hace hincapié en que las advertencias de Trump durante su campaña fueron claras, pero muchos prefirieron ignorarlas. Aquí, Boniface hace una metáfora reveladora, comparando este alineamiento de incredulidad con la resistencia infantil a aceptar que Papá Noel no existe. En este sentido, Trump no es solo un agente caótico, sino un implementador de una visión que pone en duda el internacionalismo y el respeto por el derecho global. La crítica a la incapacidad de escuchar y prepararse ante predicciones evidentes es un llamado a la reflexión crítica sobre cómo los líderes y sus políticas afectan el sistema internacional.
A medida que se analiza la dinámica del poder global, se destaca también la relación entre Trump y Putin, quienes parecen compartir un desprecio común hacia el derecho internacional, lo que agrava aún más la fragmentación del orden mundial. Con el surgimiento no solo de una mayor polarización entre grandes potencias, sino también con la inclusión de movimientos más extremos dentro de Europa, la situación se vuelve cada vez más peligrosa. Boniface argumenta que, frente a este escenario, la voz de España y otros países europeos puede ser crucial. En lugar de reforzar únicamente valores militares, la diplomacia y la articulación de discursos positivos hacia el Sur Global podrían otorgarles una influencia renovada.
Finalmente, Boniface muestra una ambivalente esperanza en la capacidad de la juventud actual para movilizarse a través de nuevas tecnologías y redes sociales, superando el monopolio informativo de los gobiernos. Sin embargo, también advierte sobre la peligrosidad inherente de la situación actual, donde el abuso de la ley y la violencia pueden llegar a convertirse en norma. La pregunta crítica del futuro de Europa, bajo el liderazgo de figuras como Pedro Sánchez, puede depender de su habilidad para negociar un nuevo modelo de paz y cooperación que no se base en el armamento, sino en el diálogo y la interdependencia. Con todo, su visión es menos de fatalismo y más un llamado a la acción y al pensamiento crítico en estos tiempos inciertos.


