El diputado Miguel Mellado, perteneciente a Renovación Nacional (RN), ha lanzado un fuerte emplazamiento al Gobierno tras las recientes declaraciones del ministro de Economía, Nicolás Grau, sobre las estadísticas presentadas por el subsecretario de Pesca, Julio Salas, en la comisión mixta. Grau admitió que las cifras sobre la captura de merluza común del año anterior eran inexactas, lo que ha generado críticas contundentes desde varios sectores. Mellado acusó al Ejecutivo de contribuir a una situación que, según su opinión, ha deteriorado el debate y la confianza en las cifras entregadas por el Gobierno.
Mellado destacó que el Gobierno justificó el fraccionamiento de la Ley de Pesca argumentando que estaban corrigiendo una ley viciada por la corrupción, pero a su juicio, lo que realmente ha sucedido es que se ha agravado el estado de la discusión pública. «La ineptitud e incapacidad técnica del Gobierno solo han servido para distorsionar el debate, entregando cifras erradas o, en algunos casos, directamente falsas», afirmó el parlamentario. Esta situación ha generado un clima de desconfianza tanto en la relación entre el Ejecutivo y el Congreso como en la percepción pública sobre la transparencia gubernamental.
En su crítica, el diputado exigió que no solo los ministros impliquen responsabilidad en este error, sino que sea el propio presidente Gabriel Boric quien asuma su parte en las fallas técnicas de su equipo. Mellado subrayó que «esta ley nace viciada por la impericia y la falta de rigurosidad del Gobierno», llamando a una mayor exigencia en los criterios de calidad y veracidad en la información proporcionada por los funcionarios estatales. La demanda de accountability en el liderazgo del país se ha vuelto un tema candente.
Durante una conversación con Radio Biobío, el propio ministro Grau reconoció que el dato entregado por el subsecretario de Pesca no correspondía a la realidad y que había un consenso previo en la industria que contradice la cifra presentada. Grau intentó restar gravedad a la situación al afirmar que no hubo intencionalidad detrás de la entrega de ese dato erróneo, aunque reconoció que era esencial mantener una conversación con datos precisos y verificados. Sin embargo, sus declaraciones no han logrado acallar las críticas.
El incidente ha suscitado un debate en torno a la calidad de la información que se proporciona en el análisis y las decisiones legislativas. Mellado concluyó su intervención afirmando que «es una vergüenza este tipo de errores», lo que acaba fracturando la confianza que debería existir entre el Gobierno y el Parlamento. En un sistema democrático, la transparencia en la información y la rendición de cuentas son fundamentales, y este desliz en los datos podría tener repercusiones serias para el Gobierno tanto en términos de credibilidad como de confianza pública.


