En una emotiva entrevista para el programa ‘Plan Perfecto’ de Chilevisión, Jorge Camiroaga, padre del querido animador Felipe Camiroaga, compartió recuerdos conmovedores sobre su hijo, quien falleció hace más de 13 años. Acompañado por Soledad, hermana de Felipe, Jorge abrió las puertas de la residencia familiar en Chicureo, un espacio impregnado de recuerdos y amor, donde aún se siente la presencia del fallecido comunicador. Durante la conversación, Jorge relató cómo, a pesar del tiempo, la memoria de Felipe sigue viva en el corazón de muchos, evidenciada por las constantes muestras de cariño que recibe en su vida cotidiana.
«Llevamos 13 años y hasta el día de hoy la gente se me acerca. Al estar conmigo, se emocionan y hay muchos que lloran… y muchos me han hecho llorar, porque me emociona verlos a ellos. Es muy común», manifestó Jorge con la voz entrecortada. Este emotivo testimonio refleja la profunda conexión que Felipe estableció con su audiencia, una conexión que trasciende su partida y que sigue resonando entre quienes lo conocieron y admiraron.
La conversación también tocó el tema de la generosidad de Felipe, tal como lo describió Soledad, quien compartió que su hermano siempre estaba dispuesto a ayudar a los demás. «Todo lo que tenía él lo compartía, era para sus amigos. Era muy generoso», expresó Soledad. Esta característica, según ella, es lo que más se extraña de Felipe: su capacidad de dar sin reservas, su presencia vivaz y su calidez humana.
Jorge también reflexionó sobre el proceso de duelo, señalando que «es un proceso largo, difícil, que cada uno lo afronta de la manera que puede». Sus palabras resonaron en el alma de los presentes, reflejando una experiencia común en aquellos que han perdido a un ser querido. La conversación se convirtió en un tributo a la vida de Felipe Camiroaga, un recordatorio del impacto duradero que su legado ha dejado en la sociedad chilena.
Cabe destacar que en la parcela donde vivía Felipe en Chicureo, actualmente se ofrecen talleres gratuitos de hipoterapia para niños y niñas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), lo que demuestra que su espíritu generoso sigue vivo a través de iniciativas que buscan ayudar a quienes más lo necesitan. Estas actividades no solo honran la memoria de Felipe, sino que también reflejan el amor y la solidaridad que caracterizaban al icónico animador.


