Daniel Noboa, candidato del partido Acción Democrática Nacionalista (ADN), ha sido reelegido presidente de Ecuador con un contundente 55,8% de los votos frente al 44,2% que logró la candidata de la Revolución Ciudadana, Luisa González. Aunque el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció la victoria de Noboa con más del 93% de los votos escrutados, González rechazó los resultados y acusó al presidente de manipulación electoral, instando a un reconteo exhaustivo de las urnas en un acto en Quito, donde se dirigió a sus seguidores con un mensaje de desafío ante lo que ella consideró un fraude electoral. Por su parte, Noboa desestimó estas acusaciones, argumentando que la diferencia en las votaciones es clara y que representa la voluntad del pueblo ecuatoriano.
La situación política se tensó aún más con las acusaciones de González, quien señaló que el estado de excepción decretado por Noboa en siete provincias, incluido Quito, podría haber sido una estrategia para facilitar el fraude. Esta medida, que incluye un toque de queda nocturno por 60 días, fue interpretada por la oposición como un intento de coartar el normal desarrollo del proceso electoral. En su declaración, González afirmó que el estado de excepción es un marco para llevar a cabo lo que ella denomina «el más grotesco fraude electoral» en la historia reciente del país. La candidata adujo que tenía evidencias para sustentar su demanda de un recuento electoral.
El día de las elecciones se vio marcado por un fuerte despliegue de seguridad, con 56.000 policías y 45.000 militares mobilizados para garantizar la seguridad en los centros de votación. La violencia, rampante en el país, obligó a establecer medidas de alta vigilancia, y se reportaron 634 detenciones por diferentes delitos durante el evento electoral. Este esfuerzo de seguridad forma parte de la política de Noboa para lidiar con la crisis de violencia y narcotráfico que ha llevado al país a convertirse en uno de los más peligrosos de América Latina. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, los índices de homicidio continúan alarmantes, mostrando un cuadro preocupante en el marco de la reelección del mandatario.
Noboa, quien ha optado por una celebración más discreta en su residencia costera de Ollán al no querer repetir los errores de su primera vuelta, destacó la necesidad de un Ecuador que evolucione y no regrese a un pasado de gobiernos en manos de Rafael Correa. Con su mensaje, el presidente enfatizó que el pueblo desea avanzar frente a la adversidad y alejarse de los conflictos que han marcado la historia reciente del país. En el acto, Noboa agradeció a sus seguidores y aseguró que la reelección refleja un deseo de cambio y una respuesta a la propuesta de gobernanza que ha presentado durante su campaña.
La victoria de Noboa ha recibido el reconocimiento de varios líderes regionales, incluyendo mandatarios de Paraguay y Guatemala, así como la opositora venezolana María Corina Machado, quienes felicitaron al presidente reelecto. A pesar de las críticas y las denuncias de fraude que rondan su triunfo, Noboa se enfrenta al desafío de gobernar en un entorno donde la violencia y la inestabilidad siguen siendo problemas críticos, complicando su agenda de lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, una de las banderas principales de su administración.


