En una decisión sorprendente, el Gobierno de Israel ha destituido al jefe del Shin Bet, Ronen Bar, en la madrugada de este viernes. Esta medida se ha tomado en medio de una investigación que implica supuestos pagos de Qatar a ex asesores del primer ministro Benjamin Netanyahu. La votación del gabinete fue unánime y se espera que Bar deje su puesto el 10 de abril, aunque existe la posibilidad de que se le permita marcharse antes si se designa un reemplazo permanente pronto. Este cese es un acontecimiento sin precedentes en la historia israelí, ya que es la primera vez que un primer ministro destituye al líder del servicio de inteligencia interior.
La reacción del público no se ha hecho esperar. Miles de manifestantes han congregado frente a la residencia de Netanyahu en Jerusalén, expresando su descontento por la decisión de despedir a Bar. Los protestantes no solo critican esta destitución, sino que también exigen que se retomen las negociaciones para la liberación de los rehenes que aún permanecen en Gaza. Estas manifestaciones reflejan el creciente descontento en la población debido a la situación de seguridad y los conflictos en la región.
En el contexto de estas protestas, el Foro de las Familias de los Rehenes ha realizado una convocatoria especial para exigir el regreso de los 59 ciudadanos israelíes que siguen en poder de Hamás. Este movimiento se produce después de que durante un reciente alto el fuego, 33 rehenes, de los cuales ocho estaban fallecidos, fueran entregados por el grupo islamista. Las familias de los rehenes han hecho un llamado urgente al Gobierno para que priorice la recuperación de sus seres queridos en medio de la incertidumbre y la violencia que rodea el conflicto.
La fiscal general de Israel, Gali Baharav-Miara, ha expresado su preocupación sobre el despido de Bar, advirtiendo que este acto podría ser considerado «sin precedentes» y cuestionando la legalidad del mismo. En una carta emitida a principios de semana, Baharav-Miara argumentó que la destitución del jefe del Shin Bet debería ser revisada desde una perspectiva fáctica y jurídica, destacando que su posición no debe depender de la confianza personal del primer ministro, sino ser garantizada por la ley.
Asimismo, el Shin Bet se encuentra en medio de una investigación sobre las conexiones financieras entre varios ex asesores de Netanyahu y el gobierno de Qatar, en el marco del escándalo conocido como «Qatargate». Este caso involucra, entre otros, a figuras como Yonathan Urich e Israel Einhorn, quienes estuvieron vinculados a campañas para proyectar una imagen favorable del país anfitrión de la Copa Mundial de 2022. Este escándalo ha sumado presión sobre el actual Gobierno, ya que refleja posibles conflictos de interés en el entorno más cercano a Netanyahu.


