En un contexto global donde la eficiencia energética y la resiliencia urbana son imperativos, Chile ha destacado como un líder en la edificación sustentable. La Certificación Edificio Sustentable (CES), que celebra su décimo aniversario, ha sido fundamental para establecer este liderazgo, con más de 150 proyectos certificados y otros 350 en distintas etapas de evaluación. Durante un evento reciente, se presentó el libro “El impacto de una década”, el cual narra la trayectoria de CES, y reunió a autoridades, gremios, empresas y expertos del sector, destacando su influencia en la infraestructura nacional.
La ceremonia, que fue presidida por Ricardo Fernández, presidente de CES, simbolizó la consolidación técnica y política de este sistema de certificación, transformándolo en un estándar nacional. Fernández enfatizó que la colaboración inicial entre el Ministerio de Obras Públicas, el Colegio de Arquitectos, la Cámara Chilena de la Construcción y el Instituto de la Construcción ha evolucionado hacia un ecosistema integrado, donde la certificación se ha convertido en una herramienta clave de política pública que impacta notoriamente en la construcción sostenible del país.
A diferencia de otras certificaciones internacionales, CES fue diseñado específicamente para abordar la diversidad climática y geográfica de Chile. Con un enfoque en el diseño pasivo y la eficiencia operativa, los edificios certificados no solo han reducido la huella de carbono, sino que también han mejorado la calidad de vida de sus usuarios. Según Fernández, ambientes bien climatizados en colegios y hospitales tienen un efecto positivo en el aprendizaje y la recuperación de los pacientes, respectivamente, resaltando la importancia de la sustentabilidad en la edificación pública.
Con cifras hasta 2024, los edificios CES generan un ahorro anual de 51 millones de kWh, evitando 25.900 toneladas de CO₂ y logrando una reducción significativa en el costo social por emisiones. Este enfoque transversal ha incluido la participación de ministerios, arquitectos, ingenieros y universidades, promoviendo un lenguaje común en la construcción responsable. Como destacó Mauricio Salinas, presidente del Instituto de la Construcción, CES ha elevado los estándares de edificación sin sacrificar la viabilidad económica, lo que denota un cambio profundo en el sector.
Además, CES ha demostrado que la sostenibilidad no es únicamente un beneficio para grandes proyectos o edificios corporativos, sino un elemento esencial para el bienestar colectivo, con proyectos emblemáticos en todo el país. La expansión del sistema hacia nuevos tipos de edificaciones, incluyendo hospitales y aeropuertos, señala un compromiso continuo con criterios de economía circular y resiliencia climática. De cara al futuro, CES se posiciona como un referente no solo a nivel nacional, sino también internacional, con proyecciones de creciente relevancia en foros globales como la próxima COP en Brasil.


