En los últimos años, Chile ha experimentado un rápido aumento en el costo de los bienes raíces, lo que ha llevado a un notable aumento en el valor de las viviendas. Según un reciente informe del indicador Valor de Mercado de la Vivienda (VMV), el valor de las propiedades en el país se ha duplicado entre 2017 y 2024. Este índice se basa en datos del Servicio de Impuestos Internos (SII) y revela que, a finales de 2024, el valor total de las 5,82 millones de propiedades habitacionales asciende a 537 billones de pesos, equivalentes a alrededor de US$547 mil millones. Este drástico incremento se atribuye a diversos factores económicos y normativos que impactan tanto en la oferta como en la demanda de viviendas.
Uno de los principales factores que han contribuido a esta alza es el incremento en el costo del suelo y los materiales de construcción, así como la implementación de nuevas normativas técnicas y tributarias. El alcance de medidas como el IVA ha encarecido notablemente la construcción de nuevas viviendas, lo que afecta directamente a la disponibilidad de propiedades en el mercado. Esta situación se traduce en un aumento de precios no solo para las viviendas nuevas, sino también para las propiedades de segunda mano, ya que la escasez de oferta y la creciente demanda han creado un ambiente competitivo en el sector inmobiliario.
El informe también destaca cómo los reavalúos realizados por el Servicio de Impuestos Internos han influido en los valores de las propiedades en el país. De acuerdo a los datos, la Región Metropolitana, aunque sigue siendo el principal mercado inmobiliario, ha visto una disminución en su participación, pasando del 55,9% del valor de las propiedades en 2017 al 53,6% en 2024. En contraste, las regiones del centro y sur han tenido un aumento significativo, capturando una mayor parte del mercado, lo que indica un cambio en las dinámicas de ubicación preferidas por los compradores de vivienda en el contexto post-pandemia.
El fenómeno del teletrabajo, acelerado por la pandemia, ha llevado a muchas familias a abandonar la capital en busca de mejores condiciones de vida en áreas más alejadas de la ciudad. Este movimiento ha generado una presión adicional sobre la demanda de vivienda en el centro y sur del país, impulsando los precios hacia arriba en estas nuevas ubicaciones deseadas. Los datos revelan que la zona centro pasó de representar el 19,7% al 21,1% del valor de las propiedades en el mismo periodo, ilustrando un claro cambio en las preferencias residenciales de los chilenos.
Por último, es relevante apuntar que la vivienda continúa siendo un pilar fundamental de la riqueza y el endeudamiento de los hogares chilenos. Según la Encuesta Financiera de Hogares 2021, un notable 63,7% de los activos de los hogares están compuestos por bienes inmuebles, mientras que un 54,3% de su deuda se relaciona con créditos hipotecarios. Esta situación pone de relieve la importancia crítica que tiene el sector inmobiliario en la economía familiar y, por ende, la necesidad urgente de políticas que aseguren la accesibilidad a la vivienda en un contexto de clima económico desafiante.


