En un reciente estudio de la consultora MAMD, se ha evidenciado que las empresas mineras ubicadas en las regiones de Arica, Tarapacá, Antofagasta y Atacama han enfrentado un incremento promedio del 172% en el pago de sus contribuciones. Este aumento llama la atención, especialmente en un contexto de crisis económica, lo que podría aplicar una presión adicional sobre las operaciones de estas empresas. Estos datos fueron extraídos del Servicio de Impuestos Internos (SII), lo que otorga un marco sólido y oficial a las conclusiones del informe.
Particularmente alarmante es la situación de la región de Antofagasta, que ha registrado un aumento promedio del 297% en las contribuciones mineras. Comunas estratégicas para la minería, como Diego de Almagro, Sierra Gorda y Tocopilla, reportaron incrementos aún más drásticos, superando el 300%. Esta situación no solo tiene implicaciones económicas para las empresas involucradas, sino que también podría afectar a las comunidades locales que dependen de la minería como fuente principal de empleo e ingresos.
El estudio se centra en los avalúos fiscales de terrenos considerados agrícolas, dentro de los cuales operan las faenas mineras. Es importante destacar que los terrenos clasificados como clase 5 a 8, que abarcan áreas áridas donde se concentra gran parte de la actividad minera, han visto un aumento promedio del 235%. En la región de Antofagasta, este incremento llega hasta el 374%, lo que podría desestabilizar aún más el sector y generar un debate sobre la sostenibilidad de los costos que deben asumir las empresas mineras.
El informe también ha señalado aumentos exorbitantes en el valor por hectárea de ciertos tipos de suelo; por ejemplo, un asombroso 835% en el caso del secano arable 4 en Tocopilla. Esta situación plantea interrogantes sobre la metodología utilizada por el SII para establecer tales aumentos en un entorno de mercado sin transacciones comerciales que justifiquen tales cifras. Roberto Villegas, socio de MAMD, subraya la necesidad de una revisión más exhaustiva de las fuentes de información publicadas, sugiriendo que las cifras pueden no reflejar la realidad del terreno minero actual.
El alza en las contribuciones podría tener diversas repercusiones para las mineras y la economía regional en general, exacerbando la ya tensa relación entre el sector y las comunidades. Mientras las empresas lidian con estos nuevos desafíos financieros, se hace urgente abrir un diálogo sobre la necesidad de políticas más claras y justas que regulen los aumentos de impuestos en función de la realidad del mercado y las condiciones operativas del sector minero. Este estudio plantea preguntas cruciales sobre la sostenibilidad del modelo económico basado en la minería, que es un pilar fundamental para la economía del norte de Chile.


