La exministra Carolina Tohá Morales, perteneciente al Partido por la Democracia (PPD), ha hecho declaraciones contundentes respecto a la postura de los partidos de izquierda frente a cuestiones de seguridad y orden público. En una charla en París, Tohá afirmó que «los partidos de izquierda le tienen alergia a las policías y al orden público», lo que, según ella, ha facilitado el auge de ideas de ultraderecha en el país. Su intervención se produjo a 100 días de su derrota en las primarias presidenciales y planteó que, mientras la derecha asume el tema de la seguridad con naturalidad, la izquierda enfrenta dificultades al relacionar la inseguridad con problemas más profundos como la desigualdad y la pobreza.
Durante su intervención, Tohá explicó que aunque la inseguridad está vinculada a la desigualdad y la exclusión, estas dinámicas también alimentan la crisis de seguridad, creando un círculo vicioso que complica la atención a estos problemas sociales. Añadió que la cuestión de la seguridad es crítica para los progresistas, ya que el miedo puede llevar a los ciudadanos a priorizar su propia seguridad por encima de las preocupaciones colectivas. «Cuando hay temor, las preocupaciones progresistas desaparecen», indicó, enfatizando la necesidad de abordar la seguridad para poder pensar en soluciones colectivas.
Tohá también reflexionó sobre las «tentaciones» que enfrentan los gobiernos progresistas en el manejo de la seguridad. Mencionó el riesgo del populismo penal y los «complejos de izquierda» que a menudo se rechazo el uso de la policía y la acción del Estado en materia de orden público. Subrayó que aplicar la ley no es un asunto exclusivo de la derecha, sino una herramienta fundamental para proteger a los más vulnerables. «En el reino de la selva, quienes se salvan son los que no necesitan la ley», advirtió, lo que refuerza la necesidad de un enfoque firme hacia la seguridad.
Al abordar el contexto migratorio, Tohá reconoció el desafío que enfrentó el Gobierno de Gabriel Boric al asumir en un momento crítico para la inmigración irregular, que se había agudizado bajo la administración de Sebastián Piñera. En este sentido, destacó la decisión del Gobierno de reformar la constitución para solicitar el apoyo de las Fuerzas Armadas en el control de las fronteras, una medida que calificó de audaz para un gobierno de izquierda. A pesar de que Tohá reconoció que las capacidades de control han mejorado, sostuvo que aún son insuficientes para solucionar el problema de manera efectiva.
Por último, la exministra Tohá abordó el tema de las expulsiones de inmigrantes, indicando que se acumulaban miles de casos no ejecutados, lo que resulta inadmisible para la población. Reconoció que había una carrera por poner al día estas expulsiones; sin embargo, cuestionó la lógica de ejecutar todas sin un enfoque en la peligrosidad de los individuos. «Lo que importa no es ejecutar muchas, sino expulsar a los peligrosos», concluyó, enfatizando la necesidad de actuar con responsabilidad y eficacia en la gestión de la migración y la seguridad.


