Hoy en día, el mercado inmobiliario en la Región Metropolitana muestra señales de una recuperación incipiente, según el más reciente Informe Inmobiliario USS-Tinsa. Aunque el primer semestre del año estuvo marcado por bajas ventas, se ha verificado una disminución acentuada en el ingreso de nuevos proyectos y una reducción del stock disponible. Esto sugiere que el mercado está ajustándose, aunque la recuperación no es homogénea en las diferentes zonas de la ciudad, lo que plantea un desafío adicional para los actores del sector.
Loreto Lyon, decana de la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño de la Universidad San Sebastián, enfatiza la necesidad de impulsar la absorción del stock disponible, que actualmente se sitúa entre el 8% y el 9%. «El gran desafío es acelerar este índice a cerca del 15%», señala Lyon, añadiendo que es fundamental avanzar en políticas públicas que faciliten el acceso a la vivienda. Este enfoque no solo podría mejorar las condiciones del mercado en su conjunto, sino también proporcionar soluciones efectivas a los ciudadanos que buscan adquirir vivienda.
El informe destaca que, a pesar de la caída del 3,51% en los proyectos nuevos durante el segundo trimestre del año, factores como la estabilidad en el precio de los activos y el aumento en la demanda están comenzando a influir positivamente en la recuperación. La disminución sostenida del 5% en la oferta de proyectos nuevos y el 2,7% del stock disponible desde 2023 son indicativos de los cambios que se están produciendo. Sin embargo, esta recuperación debe ser tratada con cautela, ya que no debe desencadenar una presión al alza en los precios que resulte insostenible.
Carlos Aguirre, investigador del FIAD y editor general del Informe Inmobiliario USS-Tinsa, también manifestó su preocupación por la tasa de absorción, que se mantiene por debajo de niveles óptimos. En el pasado, durante épocas favorables, esta tasa alcanzó hasta un 42%, lo que resultó en un mercado sobrecalentado. Para evitar que el stock acumulado continúe creciendo sin control, se debe establecer una tasa razonable de absorción en torno al 15%, lo que permitiría un manejo equilibrado del mercado y un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles.
El llamado a la acción es claro: las instituciones y el gobierno deben trabajar en conjunto para implementar medidas que promuevan la construcción y el acceso a la vivienda, así como la reducción de trámites burocráticos que obstaculizan la actividad del sector. Solo a través de un compromiso colectivo se podrá lograr acelerar la recuperación del mercado inmobiliario y garantizar que no solo se mantenga el crecimiento, sino que también se satisfagan las necesidades habitacionales de la población en la Región Metropolitana.


