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Aleksandra Polivanova: Activista y Luchadora por la Democracia

Aleksandra Polivanova, reconocida activista de derechos humanos y ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2022, ha dejado claro su diagnóstico sobre la situación de la sociedad civil en Rusia, al indicar que «no fuimos lo suficientemente fuertes o maduros al inicio de la guerra». En su reciente visita a España, junto a otras figuras de la oposición rusa en el exilio, Polivanova participó en la conferencia ‘Rusia, exilio y lucha por la democracia’, organizada por CIDOB y la fundación Friedrich Ebert Stiftung, donde se abordaron los desafíos actuales de la oposición rusa frente a la represión del régimen de Putin. Memorial, la organización de derechos humanos más antigua de Rusia que fue clausurada en diciembre de 2021, simboliza la dura represión que enfrenta la sociedad civil rusa desde el inicio de la invasión de Ucrania en 2022.

Tres años después de que comenzara la invasión, la situación de la sociedad civil se ha deteriorado gravemente, obligando a muchos a exiliarse. En la conferencia, Polivanova recordó que, a pesar de la falta de éxito en manifestaciones en Rusia, hay precedentes históricos que demuestran que la movilización puede cambiar el rumbo de los acontecimientos, como lo sucedido en Chechenia durante la presidencia de Boris Yeltsin. Aun así, la represión sistemática del régimen de Putin ha minimizado las oportunidades de resistencia efectiva, destacando la urgencia de consolidar a la oposición en el extranjero y encontrar nuevas formas de protesta y solidaridad.

Andrey Makarychev, profesor de Estudios Políticos en la Universidad de Tartu, añadió una perspectiva interesante al señalar que la lucha de la oposición rusa debe ser vista a través de un lente de descolonización. Este marco no solo les permitiría conectar con los ucranianos, sino que también les ofrecería una plataforma para desafiar la narrativa del Kremlin y construir una identidad alternativa a la impuesta por el régimen. La idea de descolonización se erige como un concepto fundamental que puede ayudar a los rusos en el exilio a enmarcar su lucha como parte de un contexto más amplio, que trascienda las fronteras nacionales.

En consonancia con esta perspectiva, Polivanova enfatizó la importancia de visibilizar a los activistas en contra de la colonización y a aquellos que luchan contra sistemas patriarcales en Rusia. «Es necesario desubjetivizar a la gente en Rusia», afirmó, sugiriendo que los ciudadanos rusos pueden ser actores de cambio y que deben ser empoderados para tomar un papel activo en la resistencia. El empoderamiento mutuo entre la diáspora y la sociedad civil en Rusia es crucial para crear un futuro más democrático y justo, donde las voces de la resistencia sean escuchadas y valoradas.

Finalmente, durante la jornada, la profesora Mari Paz Balibrea hizo un llamado a recordar las lecciones del exilio español durante la dictadura de Franco. Subrayó la importancia de mantener viva la memoria sobre las luchas pasadas y presentes, ya que el exilio es un espacio vital para preservar y ritualizar la historia. Balibrea advirtió que, al igual que la Segunda República fue abandonada por las democracias europeas, los exiliados rusos deben adoptar un enfoque estratégico para situar su lucha en el contexto de una lucha global por la democracia y los derechos humanos. Esta conexión con la historia y la conciencia del momento actual son esenciales para sostener la memoria de lo ocurrido en Ucrania y fomentar una resistencia efectiva.

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