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Relaciones UE-China: Cumbre y Nuevos Acercamientos

La Unión Europea está en camino de realizar una cumbre clave con China, según confirmó este jueves Olof Gill, portavoz de Comercio. Esta reunión, que contará con la participación de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y António Costa, presidente del Consejo Europeo, se tiene previsto que se lleve a cabo en Pekín durante la segunda quincena de julio. La cumbre surge en un contexto donde la UE busca redefinir su relación con China, especialmente luego de la guerra comercial iniciada por Donald Trump, lo que ha llevado a Bruselas a reevaluar su postura hacia el gigante asiático.

La dinámica de la relación entre la UE y China ha evolucionado significativamente en los últimos años, en especial desde la llegada de Trump a la Casa Blanca. Este cambio se evidencia en la reciente rebaja del tono crítico de Bruselas hacia Pekín, que ha sido catalogado como un «socio, competidor y rival sistémico» por la UE. En un contexto de tensión global, von der Leyen ha empezado a abogar por una colaboración más constructiva con China. A modo de ejemplo, en el reciente Foro de Davos, ella destacó la importancia de trabajar juntos para encontrar soluciones que beneficien a ambos bloques.

El 50º aniversario de las relaciones diplomáticas entre la UE y China es visto como una oportunidad para profundizar la cooperación, pero también para abordar las preocupaciones económicas que han surgido en torno a los desequilibrios comerciales. En su encuentro anterior con Xi Jinping, von der Leyen expresó su descontento por la situación, instando al líder chino a emplear su influencia para poner fin a la invasión de Ucrania y resolver las tensiones comerciales que han surgido como resultado de subsidios a industrias chinas.

En este nuevo enfoque que se presenta, la UE considera alternativas a los aranceles, como la introducción de precios mínimos para vehículos eléctricos procedentes de China, en lugar de imponer tarifas a partir de octubre de 2024. Esta estrategia refleja un deseo por equilibrar la competencia desleal sin alienar del todo a Pekín, mientras al mismo tiempo se exploran nuevas oportunidades de comercio más allá de Estados Unidos, que representa el 87% del comercio mundial.

La búsqueda de alianzas comerciales más diversificadas se ha convertido en una prioridad en la agenda de Bruselas. La inestabilidad generada por la guerra comercial entre China y Estados Unidos hace que la UE esté preocupada por el riesgo de inundación del mercado europeo con productos chinos. Asimismo, líderes como el español Pedro Sánchez han enfatizado la importancia de mantener y fortalecer las relaciones con China, buscando mitigar un significativo déficit comercial. Sin embargo, Bruselas debe navegar cuidadosamente entre sus intereses europeos y la necesidad de no incomodar a Washington.

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