El peligro de plantar especies no autóctonas en suelo chileno

El peligro del pino y el eucalipto en Chile

Siempre se ha hablado de que la plantación de árboles y plantas es algo que beneficia el medioambiente, ya que aumenta el oxígeno de nuestro planeta y reduce el dióxido de carbono. Sin embargo, cultivar especies no autóctonas de nuestro país, puede significar graves problemas para nuestra flora y fauna nacional.

Lamentablemente, nuestro país se está acostumbrando a la ocurrencia de terribles incendios forestales. Es imposible olvidar casos como los del gran incendio ocurrido en Valparaíso en 2014, el cual destruyó 2.900 viviendas y dejó un saldo de 15 fallecidos. También, en 2017, ocurrieron una serie de incendios en el sur de nuestro país, que terminaron por destruir cerca de 587.000 hectáreas.

Y este 2021, ha pesar de que la cifra de incendios a inicio de año se ha reducido en comparación con el comienzo de 2020, ya tenemos casos recientes de incendio. El más actual al momento de escribir este artículo es el ocurrido en Curacaví, que consumió más de 450 hectáreas.

Los principales culpables de esto son la acción humana y las olas de calor, pero gran parte del trabajo en la veloz propagación de incendios la tienen las especies no autóctonas plantadas en nuestro suelo. En este sentido, es vital realizar un llamado a no seguir plantando árboles que provienen del extranjero, como eucaliptos y pinos.

Esta comprobado, que además de afectar la flora y fauna propia de Chile, tienen propiedades que permiten propagar más rápido las llamas de cualquier incendio.

¿Por qué no es recomendable plantar eucaliptos y pinos?

Según expertos en flora, existen especies más propensas a arder ante la aparición de incendios y propagarlos hacia otros árboles. Estas especies denominadas “pirrófitas”, corresponden a árboles como el pino y el eucalipto, los cuales tienen una gran facilidad para incendiarse, pero sus propiedades en la mayoría de los casos logran salvarlos de perecer, recuperándose naturalmente a los meses de ocurrido un siniestro.

En Chile, desde 1935 en adelante se han plantado una gran cantidad de eucaliptos, especie propia de algunos países de Europa. Lo mismo ha ocurrido con los pinos, los cuales no tienen una fecha clara de introducción al país, pero también se ha comprobado su daño al ecosistema chileno.

A pesar de que su virtud principal es la de no perecer por completo tras un incendio, pueden ayudar a propagar las llamas más fácilmente a otras áreas en donde estén plantados, como casas y otros árboles que no puedan sobrevivir. Especies no autóctonas como el eucalipto sobrevivirán, ya que las semillas que alojan sus piñas, tienen la capacidad de sobrevivir en altas temperaturas.

No generan incendios, pero favorecen su propagación

Tal y como se menciona en el título de arriba, está claro que estas especies no son responsables de la ocurrencia de los incendios. El ser humano es el principal culpable, además de las condiciones naturales como el viento, las olas de calor y la baja humedad. No obstante, esta capacidad de protección que se mencionó anteriormente que tienen las especies no autóctonas como pinos y eucaliptus, pueden perjudicar a las especies nativas.

Esto se explica porque al tener una gran altitud y hojas que favorecen la propagación de las llamas, contribuyen a que los árboles autóctonos se incendien y no logren sobrevivir, a diferencia de ellos que si lo harán.

Consumen más agua que las especies autóctonas

Árboles que necesitan más agua

Otro problema que tienen las especies no autóctonas presentes en suelo chileno, es que, para sobrevivir, necesitan más agua que las especies nativas. Esto finalmente, provoca que el suelo que tienen a su alrededor se seque más rápido y las napas subterráneas también lo hagan.

Según lo que han dicho los expertos, la cantidad de agua que necesitan para crecer no se diferencia tanto al de otras especies. No obstante, eucaliptos y pinos crecen a un ritmo mayor, generándose grandes árboles que precisarán más del recurso hídrico que otras plantas. La sequedad que generan del suelo, también es un factor que facilita incendios.

Entonces, ¿qué hacer con estas especies? La opinión especializada establece que no está bien exterminarlas o talarlas para introducir especies nacionales. Lo que se recomienda con las especies no autóctonas, es que se planten de manera ordenada, intercalando correctamente con especies nativas.

Así, por ejemplo, lo ideal es que en un bosque no convivan especies distintas, sino que se establezcan hectáreas separadas por especie. De igual forma, se recomienda más optar por especies nativas de Chile, como el Roble, el Raulí, el Peumo, el Ciprés, el Litre o el Canelo.

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