La Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT) de la Universidad de Concepción ha marcado un hito significativo en la evolución del sector energético en Chile, al producir el primer litro de combustible de aviación a partir de plásticos residuales completamente reciclados. Este innovador proyecto, que cuenta con el financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y la colaboración de entidades como ENAP y Nutra Trade, se enmarca dentro de la Hoja de Ruta SAF 2050, la cual tiene como objetivo fundamental establecer un modelo de producción de combustibles sostenibles a gran escala desde la Región del Biobío. Este avance representa no solo un triunfo para la biotecnología, sino también un paso crucial hacia la descarbonización del sector aeronáutico chileno.
El subsecretario de Energía, Luis Felipe Ramos Barrera, tuvo el honor de recibir el primer litro de este combustible innovador durante una ceremonia que se realizó en UdeC Santiago. La Dra. Cristina Segura Castillo, quien lidera el proyecto a través del departamento de I+D de la UDT, explicó que el proceso de obtención del combustible implica la transformación de residuos plásticos comunes, como botellas y envases, en un hidrocarburo similar al petróleo crudo. Este hidrocarburo se refina siguiendo los mismos procedimientos de la industria convencional, garantizando que cumpla con los estrictos requisitos técnicos necesarios para la aviación.
En el contexto del compromiso con la sostenibilidad, la Directora de la Oficina de Transferencia y Licenciamiento de la UdeC, Andrea Catalán Lobos, subrayó que la producción del primer litro de combustible a partir de materiales reciclados representa un hito en investigación aplicada y un avance significativo hacia un futuro más sustentable. La UDT ha reafirmado su compromiso al adherir al Acuerdo Público-Privado de Combustibles de Aviación Sostenibles (SAF) 2024, una iniciativa que busca acelerar la transición hacia prácticas energéticas más limpias y sostenibles, lo cual es vital para cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible establecidos por la Agenda 2030 de la ONU.
Las autoridades y expertos del sector han destacado la excepcional relevancia de este emprendimiento, señalando cómo la investigación desde regiones puede aportar en la transición energética del país. Martín Mackenna Rueda, secretario general de la Junta de Aeronáutica Civil, enfatizó que este tipo de iniciativas surgen desde el Biobío con potencial para generar un industria local que no solo enfrente los problemas energéticos, sino que también aborde los retos asociados a la gestión de plásticos en la sociedad. Desde la Agencia de Sostenibilidad Energética, Rosa Riquelme Hermosilla, también expresó su entusiasmo por la aplicación de la economía circular en el proyecto, señalando que se trata de un modelo que aliña soluciones tecnológicas con desafíos sociales.
A pesar del cierre del proyecto, la Dra. Cristina Segura comentó que el viaje apenas comienza. La meta es escalar la producción del combustible desde los laboratorios a una planta piloto, lo cual dependerá de la capacidad para atraer inversiones y la implementación de políticas públicas que favorezcan el desarrollo de tecnologías sostenibles. La colaboración de empresas como ENAP y Nutra Trade será fundamental en esta transición, pues se espera que el combustible producido se certifique como SAF en un futuro cercano. Esta visión integradora entre academia, sector público y privado es esencial para avanzar hacia una aviación menos contaminante y más eficaz en el uso de recursos.


