Bicicletas capaces de limpiar el aire ya están disponibles

Smog Free Bicycles

En la medida que las ciudades van aumentando de tamaño, los niveles de congestión automotriz y de contaminación van en aumento, por lo que la calidad de vida en las ciudades se hace menos agradable para el bienestar de sus habitantes.

Por este motivo, en los últimos años se ha dado un impulso al uso de medios de transportes nos contaminantes y que, por cierto, descongestionen nuestras ciudades. En este sentido, la bicicleta aparece como el medio ideal para lograr este objetivo, idea que se ha masificado alrededor del orbe y que incluso puede llegar a tener nuevos usos y mejores resultados para nuestro medioambiente.

Esto queda ratificado por el proyecto que se encuentra en desarrollo en Beijing, quizás la ciudad más contaminada del planeta, y que se alinea con la nueva política ambiental que impulsa el gobierno de China, el que busca mantener sus niveles de desarrollo pero con una producción no contaminante.

El connotado diseñador holandés Daan Roosegaarde, el que anteriormente creó una torre capaz de purificar el aire de su entorno, dejándolo un 75 % más limpio, acaba de diseñar una nueva propuesta para tener ciudades más descontaminadas.

El proyecto en el que trabaja el holandés es un purificador de aire que si se instala sobre los manubrios podría capturar el aire contaminado y devolverlo limpio hacia los ciclistas. Así, mientras más se pedalea, más se podría contribuir a descontaminar la ciudad y a descongestionar las calles.

El concepto se llama Smog Free Bicycle y es parte de la línea Smog Free Project de la oficina de Roosegaarde y que se desarrolla a través de un acuerdo con el Gobierno Central de China se podría probar en la flota de bicicletas públicas en la región de Beijing que actualmente tiene más de un millón de bicicletas.

El filtro que se pondría en las bicicletas sería similar al de la torre, llamada oficialmente Smog Free Tower y que se pudo construir gracias a una campaña en Kickstarter que llamó la atención al entregar como recompensa anillos de smog por las donaciones recibidas y para generar conciencia  sobre el aire contaminado que respiramos.

La primera ciudad en donde comenzó a funcionar fue Rotterdam (Holanda) y al comprobar que limpiaba el aire se decidió llevarlo a una ciudad más contaminada para evaluar su rendimiento.

Fue así como llegó a Beijing gracias a un acuerdo con los organismos locales que decidieron probarla en espacios abiertos y cerrados.

Los resultados de estas mediciones fueron publicados este mes por la Universidad Tecnológica de Eindhoven y arrojaron que en la torre elimina un 50 % de las emisiones de material particulado fino (MP 2.5), el más dañino para la salud humana por su capacidad para ingresar al torrente sanguíneo, y hasta un 70 % del material particulado grueso (MP 10).

En cambio, cuando se dejó en un espacio abierto con un diámetro de 20 metros pudo eliminar un 25 % de MP 2.5 y un 45 % de MP10.

En el caso de Smog Free Bicycles, que aún está en su fase de concepto, continuará su desarrollo junto al artista Matt Hope y un equipo de la Universidad de Tsinghua. Por su parte, Roosegaarde dijo en un comunicado que “Beijing solía ser una ciudad ciclista icónica. Por esto, queremos traer de vuelta la bicicleta como un ícono cultural de China y como el próximo paso hacia las ciudades libres de smog”.

Esta nueva propuesta se suma al catálogo de Roosegaarde que cuenta con diversos proyectos para tener ciudades más sustentables, entre las que están una carretera solar y una ciclovía solar que tiene un diseño inspirado en un cuadro de Van Gogh.

 

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