El contexto actual de la política chilena muestra un escenario en el que el presidente **José Antonio Kast** ha comenzado a forjar alianzas con figuras de la oposición, destacándose el rol del diputado **Jaime Mulet** del Frente Regionalista Verde Social (Frevs) y el independiente **René Alinco**. A pesar de las críticas que Mulet ha formulado respecto al mecanismo de invariabilidad tributaria en el marco de la megarreforma impulsada por La Moneda, su disposición a apoyar la idea de legislar indica un intento de reconstruir el diálogo político en un ambiente marcado por la polarización. «Es hora de dialogar. El país en estos 10 años creció muy poco, se polarizó el ambiente, le ha ido mal», argumentó Mulet, subrayando la necesidad de una nueva forma de hacer política que permita avanzar en consensos, especialmente en tiempos difíciles para el país.
La presencia de Mulet en el acto del primero de mayo, donde Kast lo reconoció públicamente, refleja una creciente colaboración entre el Ejecutivo y este importante actor político. En sus declaraciones, Kast no solo felicitó a Mulet por su reciente éxito en el Tribunal Calificador de Elecciones, sino que también evidenció la apertura a un entendimiento que podría facilitar la aprobación del megaproyecto de reconstrucción y reactivación económica. Esta estrategia de alianzas es crucial para el gobierno, que necesita asegurar suficientes votos para que la iniciativa legislativa avance en el Congreso.
El apoyo de Mulet y Alinco se convierte en un voto de garantía para La Moneda, especialmente considerando que ya han mostrado su intención de apoyar la idea de legislar, a pesar de sus objeciones sobre ciertos aspectos del proyecto. Mulet ha propuesto un diálogo con el Ejecutivo para corregir las disposiciones que no le parecen adecuadas, sugiriendo que incluso podría recurrir al Tribunal Constitucional si no se realizan modificaciones. Por su parte, Alinco ha declarado que su rol consiste en legislar y no en obstaculizar el proceso, manifestando una postura constructiva que dista de la oposición clásica.
Las proyecciones para el proyecto son optimistas, ya que, con el respaldo de los dos legisladores mencionados, el gobierno contaría con un piso mínimo establecido por los 76 votos de la derecha y los adicionales que puedan sumar Mulet y Alinco. Sin embargo, el desafío radica en alcanzar al menos 100 diputados que respalden la propuesta en su aspecto general para asegurar el éxito legislativo. Esto obligará a La Moneda a mantener un contacto constante y efectivo con otros sectores, incluyendo la DC, quien también ha mostrado interés en discutir compensaciones sociales como las del proyecto paralelo de pañales y medicamentos.
De hecho, las reuniones entre los ministros y los legisladores, incluidos aquellos de la DC, son esenciales para el avance del megaproyecto. Con Mulet desempeñando un rol de enlace, las conversaciones están enfocadas en afinar los detalles técnicos y lograr el consenso necesario. La colaboración entre los diferentes sectores políticos puede ser la clave para deslindar obstáculos y lograr que se apruebe la reforma esperada. Así, en medio de un clima de desconfianza y tensión política, la capacidad de diálogo y negociación se vuelve más crucial que nunca para el futuro de la política chilena.

