Cuál es el “desde” en una revista en tabletas

Soy entusiasta de las tabletas porque me parece un elemento clave en el camino para recuperar el pago de los lectores y creo en este pago porque no hacerlo significa depender completamente de la decreciente publicidad, lo que asegura empresas con menos y mal pagados periodistas.

El iPad me parece el camino a la universalización de lo digital. No se trata solamente de un aparato que se masificará, la clave de su importancia está en como profundiza la relación entre la población y internet. El año pasado leí News at Work, del académico Pablo Boczkowski. El libro aprovecha la experiencia argentina para analizar cómo se están mimetizando los contenidos de los medios tradicionales en internet.

Una de las evidencias que quedan claro en su trabajo es que en esos años (2005) el consumo de internet relevante de las páginas web se realizaba desde las oficinas. El siguiente gráfico fue una de las que motivó el estudio mencionado, la usó Guillermo Cullel, que está ahora trabajando el tema Internet en los Diarios Regionales de El Mercurio. Cullel mostraba este gráfico (con mucho parecido a la imagen que usó el clásico libro de El Principito) respecto a la importancia de los horarios según volumen de visitas, las horas claves para el consumo de internet eran las horas de trabajo, cuando las personas se ponían frente a un computador, una herramienta que cada vez más claramente propia del trabajo.

Si ven el próximo gráfico la curva verán que la del computador tradicional tiene la misma meseta horaria del gráfico de Cullel, toma fuerza a media mañana y en la tarde y mucho menos al comienzo de la mañana y en la noche. Lo prometedor del creciente internet móvil, a través de teléfonos inteligentes táctiles o tabletas, es que estos horarios cambian completamente, por eso los que entienden estos nuevos soportes no los analizan como reemplazos unos de otros. Si el PC es trabajo, el celular es una forma de trabajo, pero las tabletas son eminentemente un espacio para el tiempo libre. Miren como cae el uso de la tableta a las 9 AM y no se recupera hasta las 19 horas.

A estas alturas ya somos muchos los entusiastas de las tabletas. En una entrevista que dio en octubre pasado en España al diario El País el economista jefe de Google, Hal R. Varian, definió la experiencia que se puede lograr en ellas como “la revolución que está por venir en favor de la rentabilidad de los medios”, para él con las tabletas se conseguirá “que el lector (de lo) digital también esté 20 minutos (en tus contenidos)… sería fantástico”.

En la empresa Hearst dicen de las tabletas: “How much will of this ultimately mean for publishers? As everyone is careful to note when announcing yet another sales milestone, the iPad is only a year-and-a-half old and these devices are hardly mainstream products. Last year, Next Issue Media, the digital newsstand joint venture backed by the major magazine publishers, produced a study on the value of tablets to magazine and newspaper publishers, and concluded that the aggregate revenue could be $3 billion by 2014. That number is considered conservative now, but it’s probably a valid estimate”.

Son muchos los analistas que creen que el futuro papel de las revistas (y de los diarios) serán las tabletas y sus derivados que aunque hace solo dos años se comenzaron a producir siguen siendo el producto más exitoso de penetración digital en la historia. El éxito que han entregado a Apple como el que se espera que eso se extienda a otras marcas que usen los sistemas operativos de Android y de Windows 8, aumentarán todavía más la importancia del sector. Se trata de un fenómeno tan fuerte que ahora ya se habla de que en menos de 5 años serán más relevantes que toda la industria de PCs.

El camino de las tabletas es relevante porque están consiguiendo mucho más de lo que los analistas más entusiastas esperaban. En el caso de USA los números son increíbles: las tabletas ya alcanzan, según el estudio de Pew Research, al 10% de los norteamericanos y el mismo estudio adelanta que llegará al 33% en dos años. El reciente lanzamiento de la tercera versión del iPad consolidó a ese aparato como el centro del futuro de internet que viene, como el aparato central del mundo de internet post PC.

“Tablets still tend to be early adopter devices, but they’re quickly becoming mainstream tools. By the end of 2014, one in every three Americans or 90 million users is expected to have a tablet, according to a new estimate by eMarketer. That research firm said that by the end of 2011, 33.7 million Americans will use a tablet device, up 158.6 percent over last year. Tablets sales are expected to grow 62.8 percent to 54.8 million next year, and will grow to 75.6 million units in 2013 and 89.5 million by 2014″.

Para entender los números. Las tabletas nacen con el lanzamiento de Apple en abril del 2010. En el resto de ese año Apple vendió 7 millones de unidades lo que ya fue el lanzamiento más exitoso en la historia de este tipo de aparatos, y después todo fue todavía mejor a pesar de que la mayor parte de los analistas se mostraban muy incrédulos: el año pasado la empresa de Jobs vende otras 15 millones de unidades y según análistas de Barclay de aquí a 5 años solo Apple venderá más de  175 millones de unidades. De hecho en el primer trimestre de este año antes del lanzamiento del nuevo iPad ya vendieron 10 millones de unidades, más que los computadores vendidos por HP, Acer o Lenovo. Hoy se estima que en el año 2016 existirá un mercado de 400 millones de tabletas (iOS, Android y Windows), en este momento hay 100 empresas que han lanzado o están a punto de lanzar “tabletas” que servirán como soporte de estos medios. El futuro estará en este camino, algo que lo garantiza la fuerza económica que todo esto le da a la empresa de la manzana.

No hay que olvidar la extraordinaria rentabilidad que significa para Apple, el año pasado el iPad representó un 20% de las utilidades de la empresa, es decir solo por las ventas directas de sus tabletas tuvieron utilidades de 9,15 mil millones de dólares. Ahora se lanzó la tercera versión del iPad, de hecho es la primera vez que uno de estos aparatos tiene una calidad tal que Apple le retira el concepto del número, que implícitamente daba a entender que pronto viene otro número, como si fueran las versiones previas al producto adecuado. El nuevo iPad supera a las primeras dos versiones tan exitosas: el sistema de conexión con la red permite descargas cuatro veces más rápida que el iPad 2, la resolución de la pantalla tiene una nitidez mayor que la de un televisión de alta definición, la cámara de fotos es de 5 megas, funciona como una cámara de video de alta definición y viene con un software de edición profesional para ambos tipos de producciones. Todo esto con un procesador de cuatro núcleos al mismo precio de lo que costaba hace un año el iPad2.

¿Qué pasa con las revistas en ese entorno?

Desde nuestro conservador mercado editorial no parece verosímil todo esto. En Estados Unidos e Inglaterra las empresas mediales más relevantes vienen trabajando con el entorno de las tabletas desde antes que estas comenzaran a venderse en sus paises. Es el caso de WSJ, NYT, The Guardian, FT, Reuters, AP, etc. Es tan relevante la importancia que esta tecnología de solo dos años tiene en el sector que la semana pasada se informó que en Inglaterra una empresa de revistas estaba analizando cambiar el diseño y el tamaño de sus ediciones impresas en papel para acomodarlas a las ediciones en tabletas, con la idea de simplificar el proceso de producción.

En Brasil la editorial Abril comenzó a editar cada semana la revista Veja para iPad con las mismas características que Time un mes después del lanzamiento en USA, es decir tres meses antes que Apple comenzara a vender iPads en ese país. Actualmente en Brasil ya existe un diario que sólo se produce para el consumo en iPads, a pesar de que allí no hay más de 500 mil tabletas, proporcionalmente menos que las más de 70 mil que se asegura ya tiene el mercado chileno. Si pensamos que con 20 millones de tabletas  en el mundo hay 70 mil en Chile, podemos pensar que podremos llegar al millón y medio de tabletas, aunque esto dependerá también de lo que hagan los medios chilenos.

Igualmente hasta ahora las ventas de revistas, salvo algunas marcas, no son muy promisorias a nivel global. Hay que recordar que recién en marzo del año pasado Apple entregó una solución tecnológica que permite la compra de suscripciones para revistas, algo que no tuvo en todo el primer año de vida de la tecnología y lanzó junto a la creación del primer diario para tabletas, The Daily.

Una de las razones para el bajo consumo es la diversidad de productos que se ofrecen con sistemas muy variados de consumo, en general cada título de revista tiene su forma de navegarse, incluso esto cambia entre las versiones inglesas y norteamericanas del mismo título.

En términos generales podemos subir contenidos escritos a internet de cuatro maneras: seguir haciendo páginas web en HTML para que la recorra el lector con su navegador, subir animaciones del mismo PDF que realizamos como parte del proceso de producción de nuestra edición impresa a la que se le pueden agregar algunos productos, diseñando una aplicación para los nuevos aparatos móviles que sea una especie de plantilla de lectura que cargue permanentemente con algo como un XML o JSON o subiendo una más desarrollada aplicación de lectura como la que ofrece el Digital Publishing Sistem de Adobe (es decir una aplicación .folio que se construye desde los mismos archivos InDesign con el que se hizo el PDF que mandamos a la imprenta para la edición impresa).

Para el mundo de las revistas un sitio HTML sólo es relevante para mantener una relación con nuestra audiencia a través de los computadores, pero es raro que un usuario de tabletas o celulares vaya a agradecer esa experiencia noventera. De todas maneras es un aspecto que debemos considerar como parte de la oferta si queremos que los usuarios de las ediciones compartan contenidos en las redes sociales. La opción de un newsfeed es más apropiado para un diario que no puede diseñarse cada día para las tabletas, aunque también puede ser un camino más económico analizable.

Personalmente descarto el camino del PDF y pienso que la tecnología conocida como Digital Magazine es la más apropiada para las revistas, como lo muestran los títulos relevantes de las industrias de revistas exitosas.

Aprovecho la cita a un experto que sabe. Frédéric Filloux del blog Monday Note: “I should have been more forthcoming about mobile apps. My belief is this: overtime, thanks their greater ability to carry subscriptions and high yield ads, apps, not web sites, will be the path to decent ARPUs.” (por si acaso ARPU es Average Revenue Per User, algo así como ingresos medios por usuario, se refiera es que es la forma económicamente más eficiente de conseguir rentabilizar la audiencia.

En los mercados donde las revistas en iPad ya son una realidad  casi nadie defiende la validez  de entregar  – y vender-  un formato de PDF de sus páginas, es lo que se llama un facsímil de la revista. Es el camino genérico que usa, por ejemplo, la tecnología Zimio para ofrecer  miles de  títulos de todos los países del mundo, aunque se trata de un negocio que funciona bien en el “long tail” pero no es relevante para cada uno de las revistas que allí se ofrecen.  Es un camino eficiente para poder ver una revista finesa o china, no para ser un lector habitual de alguna de ellas.

Tuve la suerte de conversar extensamente con un editor que apostó fuerte por poner sus ediciones en PDF y me decía que sus estudios de mercado le mostraban que a la gente le gustaba el movimiento de los dedos agrandando y achicando lo que se ve en la pantalla para ir leyendo. Me encantaría revisar esas investigaciones, quizá fueron realizadas con personas no acostumbradas al uso de lectores digitales que se entretenían probándolo delante de los pacientes analistas de ese medio. Es evidente que nadie es capaz de leer artículos largos, lo propio de una revista, pasando por la realización de cientos de movimientos para agrandar y achicar el tamaño de la letra como para moverse por sus columnas como si se leyera con una lupa. Justamente la gracia del Kindle y los lectores de libros es que tenemos la misma experiencia del libro de papel, uno se mete en la lectura y se olvida que tiene una aparato digital, simplemente se mete en la lectura porque la tecnología es transparente y permite tener una experiencia tan simple como la de su símil análogo.

En noviembre pasado leí una frase del mismo Filloux, que estuvo a cargo de la salida de los diarios franceses en iPad realizados en PDF, reconociendo que no hay lectura significativa en esas copias en iPads: “Digital Versions (in PDF) are often hosted by digital kiosks carrying hundreds of publications, most often magazines in PDF facsimile. On many such kiosks, the best-selling product is the all-you-can-eat flat plan; for users, the 20 dollars or euros per month plan encourages indiscriminate downloading”. “I chose the word users on purpose. Readers would be presumptuous. On their first month, users will download about 60 to 80 publications. After a quarter or so, downloads stabilize to about 30 publications a month”. Are those actually read? Maybe some, but the rest of the bulk is barely leafed through. As a result, the value of the advertising carried by these glanced-at publications trends to zero (the value of an ad being — at least in theory — a function of the eyeballs it will capture). It’s ridiculous to expect a “reader” who gulps down 30 publications to memorize a stack of 40 ad pages.”

(Previamente en este espacio he escrito mucho sobre este tema, solo dejaré aquí dos enlaces recientes muy relacionados, uno sobre lo que estaban haciendo los diarios españoles y franceses en el tema que tuvo más de 200 comentarios o enlaces en la red y otro sobre la prensa chilena.)

El deber ser en las tabletas

Antes que nada me gustaría resumir mi apuesta en este ámbito: creo que en las tabletas se debe dar, al menos, una experiencia tan buena como la que se consigue  leyendo en el papel. Un grande de las comunicaciones, Marshal McLuhan dijo una vez que “uno realmente no lee un diario, uno se mete dentro de él cada mañana como nos metemos a una tina de agua caliente”. La clave para valorar la calidad de un trabajo de edición de una revista impresa en un soporte digital es la calidad de la experiencia que se consiga al ojearla.

No promuevo que las aplicaciones periodísticas solo repitan la experiencia del papel, pero al menos creo que deben partir desde ahí. Estoy convencido que nadie leerá nuestras historias moviendo cientos de veces los dedos achicando y agrandando textos, que nadie las leerá a través de una especie de lupa sin aumento. Las tabletas han recuperado la posibilidad de distribuir textos paginados, muy bien diagramados y presentados para el lector común a un costo radicalmente menor que el impreso. Aunque la tableta no soluciona los problemas periodísticos, si entrega un camino donde podemos entregar la combinación de buenas historias escritas y la publicidad envolvente y atractiva.  No es poco.

Pero fuera de la diferencia burda entre revistas hechas aprovechando el nuevo soporte y los que simplemente suben su PDF, hay otras opciones más relevantes. Entre las opciones razonables tenemos los casos de aplicaciones realizadas mediante el uso de plantillas sobre las cuales se colocan los textos de cada edición, que es lo que se acostumbra a trabajar con diarios, la opción diagramada especialmente para las pantallas de las tabletas que es el camino más común, hasta el toda vía incipiente camino de revistas realizadas íntegramente en HTML5. Incluso dentro de la opción dominante entre las revistas, la que promueve Adobe, uno se encuentra que cada título usa distintos estilos de navegación y ofrece distintos productos en sus dos orientaciones.

Esto es un problema porque la lógica es que los lectores preferirían un camino. De hecho el 8 de febrero se publicó un estudio realizado por GfK MRI que afirma un 72% de los usuarios preferirían que todas las revistas tuvieran un mismo sistema de uso, aunque el estudio no compara los diversos diseños elegidos para analizar que es más valorado por esos lectores. El estudio decía que el 76% de las personas preferirían un formato digital a las ediciones en papel si pudiera elegir entre ambas.

El otro problema pendiente de las revistas digitales en los mercados desarrollados es que la publicidad todavía no se masifica y está muy lejos del éxito que tiene la misma en papel. En el año 2008 Mary Meeker, la analista que Barrons definió como la reina de internet, adelantó la crisis de los diarios comparando el gráfico de consumo vs inversión de diarios vs internet, en noviembre pasado Meeker mostró que internet ya se había recuperado y que el déficit ahora estaba en lo móvil.

La presión de las redes sociales y el internet en tiempo real propia de ellas es el desafío pendiente. De hecho la discusión dominante hoy tiene más que ver con la capacidad de  las ediciones de las aplicaciones para actualizarse, en especial en el caso de los diarios, donde algunos se ven viejos a las pocas horas de publicarse en sus aplicaciones: se habla de conseguir versiones más “fluidited” Mario García considera que en el caso de los diarios como el NYTimes y The Daily el desafío del 2012 será “the fluidity”.

Pero ya han quedado atrás los caminos por ediciones no interactivas. En esos mercados todas las aplicaciones de buenas revistas tienen en común que entregan en el iPad una experiencia de lectura similar a la del papel. Esto es que cuando uno está frente a la pantalla del iPad tiene ante si un producto bien diseñado, con una tipografía que se presenta con un tamaño adecuado para ser leída y un buen manejo del contraste y el diseño propio de la marca, tanto en el uso de elementos de titulación, fotografía o infografía.

Otro riesgo del que hay que cuidarse es terminar haciendo una aplicación más apropiada para “gammers” que para lectores. Me ha tocado ver mucho excesos en la línea de aprovechar en cada edición de una revista  todas las herramientas que entregan las aplicaciones digitales, de la misma manera que hubo un momento que los diseñadores perdieron el rumbo cuando se masificarón los computadores Macintosh y se realizaron las revistas más feas imaginables. Hay muchos proyectos de revistas que parecen más un catálogo de opciones de la tecnología para los dedos de los lectores y se olvidan de que una revista debe, fundamentalmente, dejarse ver y leer.

Los excesos de interactividad también olvidan que los usuarios en general no leen las instrucciones, no revisan las páginas que explican estas o los videos explicativos. Estudios de usabilidad muestran que el usuario promedio se lanza a usar la revista y si la forma de usar no es explícita en cada página no se da cuenta.

Finalmente llegaremos al HTML5

Una de los consensos que existen en la industria es que el sector de revistas terminará aprovechando la experiencia “líquida” que permite el HTML5. Por HTML5 se llama a un grupo de técnicas de programación que le dan al usuario una interactividad similar a la de los juegos de computador sin necesidad de bajar software especiales. Este camino fue respaldado en forma muy destacada por el mismo Steve Jobs cuando lanzó el iPad y criticó el camino alternativo del software Flash con el que Adobe trataba de entregar algunas de las experiencias que hoy se obtienen con este nuevo camino. Es un desarrollo que está siendo apoyado además de Apple, por Google y por Microsoft.

De hecho una experiencia líquida que se acomoda a las pantallas con mucho profesionalismo la viene entregando hace cinco años el NYT en su último tiempo gracias a un acuerdo en torno al software Adobe Air.

La gran ventaja de desarrollar en un entorno de HTML5 es que no es necesario desarrollar en cada uno de los sistemas operativos de lo móvil (iOS, Android, Windows 7 u 8, etc.) y para cada uno de los tamaños de Pantallas, actualmente solo Samsung vende tabletas de 4 tamaños distintos. Otra gran ventaja es que la experiencia no se siente para nada como el HTML tradicional.

Es tan claro esto que hace pocas semanas Scott Dadich, vicepresidente de la empresa norteamericana de revistas Conde Nast informó que en su alianza con Adobe están trabajando en el desarrollo de una plataforma que permitirá una experiencia líquida que se adecue e las diversas pantallas, incluso hasta las de los mucho más pequeños celulares inteligentes táctiles. Comenzar ahora a trabajar en plataformas tipo Adobe nos terminará llevando, junto con los líderes de la industria, al formato HTML5 cuando este esté preparado.

Al final Roger Black lo dijo hace más de un año cuando lo invitamos a un seminario a Santiago a exponer su camino HTML5 de Treesaver y Nomad Editions: “la industria ahora quiere apps, es como un niño que quiere panqueques, le puedes ofrecer waffles o huevos, pero él insistirá en sus panqueques”. El problema del camino “paginado” que hoy presenta Adobe es que es caro de producir, nos obliga a diseñar para cada tamaño de pantalla: “There are customers for the apps, and there are advertisers, but the cost of producing them pixel-by-pixel, extruded from magazine layouts, is prohibitive” dijo Black en un post de febrero donde comentó el anuncio de Conde Nast y Adobe que mencioné antes. También citó a Mike Goldsmith, “editor of the British magazineFuture, told Andrews that if his magazine group made custom apps for all their 60-plus titles, it would “bankrupt the company.”

Revisemos las revistas

No olvidemos que no competimos solo con los medios que hacen un periodismo mejor que el nuestro, como dice Seth Godin la mayor amenaza viene de los medios que hacen solo un  producto suficientemente bueno para la mayor parte de nuestros lectores. El NYT entiende al Huffington Post como competidor. Debemos ser medios que no solo sepamos redactar buenas historias, también debemos crear espacios de conversación que fomenten la participación.

Si tengo que elegir una aplicación bien hecha me sumo a una de las más exitosas, The Economist. Hay un muy buen resumen que explica sus bondades, dejo un enlace que es muy corto y tiene las imágenes necesarias para defender el punto de la simplicidad. A ese análisis solo agrego que la revista tiene un sistema muy simple de aumento del tamaño de la tipografía, ofrece un sistema de audio para oír los artículos, tiene un sistema bien hecho para compartirlos por las redes sociales e incluso para marcarlos para futuras lecturas, independiente de que se decida borrar ese ejemplar de la revista.

La norteamericana Time es sin duda otro de los modelos que deben ser revisados. De hecho es una revista que ha entregado una experiencia más o menos similar a la que tiene ahora desde abril del 2010, es decir apenas se empezó a comercializar el iPad en USA. Cuando habían muchos menos aparatos vendidos de los que tenemos hoy en estas latitudes. Esta revista se lanzó usando el desarrollo de Woodwing sobre Indesign, tecnología que terminó siendo absorbida por la empresa dueña de este último software de paginación y diseño.

En lo importante la revista es un lujo para ser leída. En la orientación vertical cada artículo está en una página que tiene un cómodo sistema de scroll hacia abajo donde se mueven sólo las letras, las fotografías quedan fijas. Si la revista es leída en la orientación horizontal del iPad, la experiencia es todavía mucho más “paginada”. Uno tiene páginas diseñadas completamente en forma apaisada y se lee con una experiencia igual a la del papel. Otro de los aciertos de la Time desde que entro al iPad es asumir que este nuevo “papel” era especialmente atractivo para mirar fotografías. Eso explica que la revista potencie en el iPad la sección las fotos de la semana, la que se presenta con fondo negro para mejorar la visibilidad de las fotos.

Time todavía no ofrece la posibilidad de interactuar con redes sociales y desde hace pocos meses, quizá por el cambio inminente que está sucediendo en su software, tampoco sigue entregando un servicio que tenía en los primeros meses por el cual uno además de leer los contenidos de la revista en papel, podía acceder a las últimas noticias de la página web e la revista.

 

 

 

 

 

 

Otra revista clave es la New Yorker, ya que es considerado el caso más exitoso de ventas de ejemplares en el formato iPad. De hecho en el último aniversario de la revista se realizó un verdadero homenaje a esta situación, como cada año se usó la imagen de “Eustace Tilley” con sombrero de copa y monóculo dibujada por Rae Irvin en 1925 que se usó en el primer ejemplar de la New Yorker. Luego de un concurso entre lectores artistas esta vez lo presentaron difuso con la imágen del reloj tradicional que se ve cuando está cargándose una tableta.

La New Yorker presenta la revista diseñada para ambas orientaciones, aunque tiene dos formas de resolverse dependiendo del tipo de contenido. En el caso de los listados como de toda la información de servicio que es muy relevante en la revista, la aplicación presenta estos contenidos en páginas con textos que se ven haciendo scroll. En el caso de los reportajes, que normalmente la revista tiene más de seis, estos se presentan completamente paginados, con la misma experiencia que se consigue en el papel. En esta caso incluso en medio de los reportajes vienen insertos los chistes como se acostumbra a ver en la tradicional revista.

En un análisis de este tipo no podemos dejar de lado Wired, que fue la primera revista que dio que hablar en su entrada al iPad. Seguramente porque los early adopters que primero compraron tabletas eran los mismos lectores de la Wired fue un éxito de ventas en los primeros meses, tampoco hay que olvidar que fue una gran apuesta de Conde Nast, la gran empresas de revistas de Estados Unidos. Fue tal la apuesta que por meses ingenieros de Adobe se instalaron en la redacción de Wired para hacer juntos cada edición de la revista para iPad.

En Wired la portada, que en los primeros números  incluía un largo video, ahora es mucho más sutil al respecto, hoy mantiene  elementos interactivos pero no hay tanto despliegue de recursos audiovisuales… Una de las gracias de la edición digital de Wirer es la cantidad de avisos que tiene.

En las revistas femeninas de USA opté por Elle, ya que se lanzó con un camino bastante único y fue la primera revista que se integró al sistema de suscripción de iPad en febrero del año pasado, casi el mismo día que el sistema se inauguró con el lanzamiento de The Daily.

La revista empieza con tres portadas, dos que son repeticiones de una misma idea, quizá pensando en públicos distintos y una especie de poster que apuesta por uno de los temas. Se trata de una revista que tiene mucha interactividad, comienza con un video de la directora presentando ele ejemplar, algo común en las revistas femeninas.

La revista usa solo la posición horizontal para presentar la versión interactiva, en la horizontal se presenta el PDF de la edición de papel que tiene una justificación relevante: ahí se muestran todos los avisos de esa edición, que todavía es mucha más eficiente para capturar avisaje. La revista vertical está muy bien diseñada con una apuesta gráfica que aprovecha del nuevo soporte la posibilidad de presentar los textos breves asociados a las fotografías solo cuando estos son requeridos por el lector. Hay muchas fotos que se convierten en videos, aprovechando la enorme cantidad de desfiles de donde provienen esas mismas fotos de modelos. La revista tiene detalles interesantes inteactivos, por ejemplo en el horóscopo se presenta uno distinto cada día y la revista presenta el del día en que está abierta la revista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otra revista que ha dado mucho que hablar este año, y que también tiene su apusta en el iPad, es la BusinessWeek de Bloomberg. Esta es mucho menos interactiva que las anteriores, pero muy fácil de leer. Tiene un índice muy paredcido a una página web, pero ahí se acaba la similitud. Entrando a los artículos la revista tiene los mismos bien paginados en ambas posiciones, aunque en la vertical  usa el scroll y solo en la horizontal tiene una estructura de páginas. Aunque no es tan interactiva cuenta con videos y un muy completo menú para compartir, que permite usar varias redes sociales muy fácilemnte. También, como The Economist, entrega un servicio de audio para los artículos.

La versión española de la Rolling Stone fue el ejemplo elegido al azar de la oferta de “Kiosco y Más” de España. La revista está realizada solo en la orientación vertical, aunque tiene una gracia que ya podrían adaptar ahora sus similares chilenas, se trata de que en la orientación horizontal la revista está puesta en dos mitades, por lo que si se puede leer directamente, es algo así como leer toda una revista doblada en dos, pero es mejor que la alternativa de estar permanentemente achicando y agrandando las letras.
En realidad esta revista tiene una tercera alternativa para la lectura: nos encontramos ante un facsímil realizado sobre PDF, es decir algo similar a lo que se hace normalmente con las revistas chilenas, pero complementado con recursos que seguramente aprovechan el HTML5. Si tocamos sobre la revista la revista los titulares de los artículos aparecen en un parcha traslucido celeste, que implica que son enlaces que se pueden “abrir”. El resultado es que se abre una muy fea y mal diseñada ventana blanca con todo el texto del artículo, para los que se interesen “incluso” en leerla. No es trivial en una revista con largos textos como tiene Rolling Stone. Estas ventanas permiten usar dos tamaños de letras y tiene un sistema correcta para compartir los contenidos por redes, incluso imprimirlos.

La revista española Telva tiene un formato tipo PDF similar a lo que he comentado, pero también ofrece una versión que denominan interactiva y es lo que en casi todo el mundo se considera lo mínimo para entrar al iPad.

La chilena Cosas solo trabajó, algo, la orientación vertical. En la posición horizontal se limita a repetir lo mismo con páginas enfrentadas. Es decir que es una revista que hay que revisarla horizontalmente, por su tamaño de más de 13 pulgadas al reducirla a las 9 del iPad su la letra aparece en ambas posiciones completamente ilegible, aunque seguramente sus editores asumen que a muchos de sus lectores les basta con ojear este tipo de revista. Siempre existe la posibilidad de push & drop para ir ampliando los párrafos que uno puede leer. A pesar del despligue de videos creo que es un producto que pronto tendrá que mejorar esta forma de llegar a las tabletas. La aplicación, que no es gratis, tampoco permite compartir artículos por Twitter, Facebook o cualquier forma.

La chilena Capital también limitó la aplicación a la orientación vertical. En la posición horizontal se limita a repetir lo mismo con páginas enfrentadas. Es decir que es una revista que hay que revisarla horizontalmente, por su tamaño de 12 pulgadas la letra también aparece ilegible en ambas posiciones en el tamaño del iPad, lo que es grave ya que es una revista que no tiene tanto despligue gráfico, vale bastante poco sin la lectura. También  existe la posibilidad de push & drop para ir ampliando los párrafos que uno puede leer. La aplicación, que no es gratis, tampoco permite compartir artículos por Twitter, Facebook o cualquier forma. La aplicación no contempla nada de interactividad, ni redes sociales, ni siguiera tiene un índice que permita ir directamente al artículo, es lo que se llama un facsímil puesto reducido en la pantalla del iPad. Incluso hay una página de antología, se trata de una serie de fotografías de objetos que se recomiendan, los objetos vienen editadas con pequeños círculos de colores con números identificatorios, lo extraño es que si uno entra al artículo tiene que pasar casi 10 páginas para llegar a la que identifica cada cosa, todo eso poco funcional en el papel llega a ser una broma en el contexto digital.