La experiencia en el iPad de la prensa chilena: Sacando la pelota de la cancha
En el tema de la apuesta por las tabletas por parte de los medios tradicionales sigue siendo casi un error usar la palabra apuesta. A diferencia de mercados con medios de comunicación agresivos en la innovación como los anglosajones o el mismo brasilero, en Chile las empresas han mantenido una política reactiva ante las tabletas donde se repite la que caracterizó lo realizado en los años 90 frente al nacimiento de internet donde se dió el caso que entre nuestras empresas líderes una trató de vender su futuro digital y otra lo arrendó a una empresa de teléfonos.
Es extraño como las editoras en vez de aprovechar que se trata de un negocio que no requiere grandes inversiones siguen prefiriendo realizar sus movimientos diversificadores hacia otros proyectos análogos como el radial y el televisivo, que tienen tan malas perspectivas en el futuro como la parte de papel de sus empresas. Se mantiene en el mundo de la prensa una especie de secreta envidia por la masividad audiovisual. Creo que se nota, al igual que lo que pasa con la prensa española y francesa, que se trata de empresas con una muy baja confianza en el futuro del modelo de negocio tras el trabajo profesional en torno a la palabra.
Un ejemplo de esto es que cuando hablo con responsables siempre me adelantan que no hay una masa de tabletas en el mercado, qué diferencia con las editoras de diarios de USA , Inglaterra o Brasil, que tienen en común que apostaron por realizar aplicaciones para estos nuevos soportes incluso antes que las tabletas se comenzaran a vender en sus países.
La revista Veja de la editorial Abril empezó a editar correctamente cada semana su revista varios meses antes que Apple permitiera la vente del iPad dentro de Brasil. En su primer año de venta en Chile no hay mucha transparencia sobre el número de tabletas que tiene nuestro mercado. Personalmente en octubre de este año me tocó ver el número de ventas de las Galaxy Tab que era de 12.700, en un momento en que se había estabilizado la venta en poco más de 5 mil de esas tabletas que usan el sistema Android por mes. Estoy tratando de conseguir los datos de Apple, apuesto que ya hay más de 70 mil tabletas, todas repartidas en el mismo público objetivo de la prensa. Con los bajos números de venta de ejemplares en Chile me parece que hay espacio de sobra para empezar a trabajar, mucho más de lo que tuvieron las editoras como la Time o Veja cuando hicieron sus lanzamientos.
Hace unos meses publiqué un análisis de la competencia que se estaba dando en el mercado español y francés, al que aunque más desarrollado que el nuestro tiene bastante en común con lo que nos falta por aquí. Acabo de terminar un semestre de trabajo con un grupo de alumnos de ingeniería, diseño y comunicaciones en el que con plazos muy cortos pudimos realizar cuatro aplicaciones distintas, dos en el entorno HTML5 y dos en el entorno Adobe que fueron comentados en un post por Sebastián Lehuedé, ex alumno que ahora es ayudante de ese curso.
Los recientes lanzamientos de aplicaciones realizadas por editoriales tienen en común que ninguna muestra una apuesta real por entregar un producto que fomente el uso de tabletas para sus lectores. Hasta hace poco los medios trabajaban solo con colocar sus contenidos en PDFs dentro de una supuesta aplicación, es lo que al final caracteriza a la mayor parte de las revistas que espero analizar en un futuro post y también ejemplos como el diario La Tercera. Las excepciones con un trabajo más interesantes fueron dos casos de publicaciones que no tienen papel, Emol y La Nación, los que crearon sistemas para mostrar los mismos archivos tipo XML con los que construyen sus versiones web. Se trata de aplicaciones correctas pero por los problemas de diseño propios del HTML tradicional, tienen una calidad de diseño que tiene mucho más de la experiencia de la web que de entregar la experiencia que se consigue en el papel.
Los casos más recientes de lanzamiento fueron los del diario Crónica de Chillán, como un ejemplo del trabajo que se está haciendo en la cadena de diarios regionales de El mercurio, el lanzamiento de la versión iPad del nuevo diario económico Pulso y el equivalente del rival de ese proyecto: el Diario Financiero. Los tres son movidas más interesantes que lo que tenía hasta hoy el mercado de medios impresos, pero tienen en común que representan movimientos defensivos (tirar la pelota fuera de la cancha) que ofensivos respecto al soporte que tanto los editores más relevantes del orbe como analistas claves de mercados desarrollados en la lectura de medios impresos han definido como parte relevante del futuro de la prensa impresa.
En el caso del pequeño diario chillanejo la empresa El Mercurio SAP, que sigue sin tener su diario principal en el nuevo soporte, tiene la gracia de que al menos está probando el trabajo de desarrollo aprovechando la tecnología del HTML5, aunque de la forma más tímida que me había tocado probar.
Al final lo que tenemos es una muy simple experiencia de PDF. Una de las sorpresas negativas de la “experiencia” es que la página se despliega dentro del browser que ocupa una parte importante de la pantalla, lo que puede ser muy negativo en el caso de acceder desde una menor a las 10 pulgadas. La segunda es que se agrega un menú lateral permanente ajena al espíritu de la experiencia del mundo iOS con “botones” que suplen la incapacidad de la aplicación para ofrecer la posibilidad de agrandar o achicar el tamaño de la imagen con el gesto de pellizcar (pinch o spread).
El aporte del diario del grupo de diarios regionales de El Mercurio es que se acordaron algo de las redes sociales. Al menos tiene la posibilidad de compartir en Twitter, aunque lo que entregan para escribir al lector y presentar la noticia viene ocupado por el enlace de ellos en casi 90 de los pocos 140 carácteres de twitter, algo que lo hará poco usado y que no tiene justificación.
Sin entender mucho de la tecnología pienso que lograron mostrar cómo se puede usar una de punta para hacer en forma regular algo que otras tecnologías anteriores ya hacían igual o mejor. Seguramente sus gestores se disculparán diciendo que se trata de una versión Beta, qué vergüenza le daría a Steve Jobs una respuesta así. Soy de los que creo que el efecto agregado de la suma de ese tipo de respuestas tiene mucho más que ver con la situación de de crisis que viven los grandes diarios en otras latitudes que con las políticas de rentabilidad que siempre se asume como “el antecedente”.
El lanzamiento más expuesto fue el asociado al lanzamiento del nuevo diario económico Pulso. Se trata de una aplicación tradicional que se baja desde la tienda de Apple. Al entrar a la misma se carga automáticamente la última edición del diario. Lamentablemente no conversa con las redes sociales, incluso el enlace que tiene la aplicación a Twitter no funciona.
Uno de los efectos del uso de los PDFs es el incómodo efecto borroso al pasar la página. Tener eso es incompatible con la idea de la experiencia de lectura tipo papel, se trata de un efecto que en los sistema s de libro digital apenas existe y que en los diarios y revistas bien hechos que leemos hoy los chilenos desde otras latitudes ya no se ven. Pero aquí se lo asume e incluso se lo agudiza con un extraño movimiento de fotografías que se mueven en la página. Algo “bonito” que confirma el poco respeto a la lectura que hubo en su desarrollo.
Pero donde más se nota la falta de comprensión de la importancia de la experiencia de lectura que debe dar un diario en las tabletas es en el uso del recurso de leer en una ventana extra seguramente construída gracias a herramientas tipo HTML5 sobre el PDF. Si uno quiere leer Pulso toca dos veces la pantalla y con dificultad se abre una ventana NADA diseñada con el texto del artículo. Es de una calidad de “paginación” incluso peor a un sitio HTML de los años 90, pero lo más grave es que incluso los artículos se entregan partidos, por ejemplo el título requiere abrir una ventana y el cuerpo del texto, otra. Esto es un ejemplo más de entregar el desarrollo a personas que no leen diarios.
Finalmente esta semana apareció la aplicación del Diario Financiero que su publicidad venía anunciando hace más de un mes con el concepto del DF7 con el que el tradicional diario local financiero quería enfrentar al nuevo contendor de Copesa. En este caso el camino elegido, no faltaba más, es otro completamente distinto. Distinto a lo que han hecho sus competidores y MUY distinto a lo que hacen los líderes del mercado fuera de Chile.
Se optó por entregar una correcta herramienta financiera que parece mejor trabajada para iPhone que para las tabletas. Lo que entrega DF no es un diario en tableta, es lo que hoy dan las empresas de bolsa o los bancos a sus clientes que hacen inversiones.
No se trata de un tipo de aplicaciones con las que esté familiarizado aunque en lo gráfico es notorio el problema que tiene en la tableta. La aplicación aparece bien hecha en la pequeña pantalla del iPhone, pero en la tableta le sobra espacio por todos lados y no aprovecha para nada el soporte, mostrando en lo gráfico mucha debilidad, ya que los íconos del iPhone en el tamaño de la tableta se ven tan poco bien trabajados que le quitan el aspecto profesional.
Para el DF la idea no es mala ya que disimula el mal diseño de su versión impresa que sería mucho más notorio en la mejor resolución de la tableta. Es una forma de competir de otra manera, no muy periodística, en todo caso. Otro gran detalle es que la aplicación no conversa con las redes. quizá hubiera sido válida en el 2010, ya ahora se ve muy vieja.
El producto del DF que tiene como única ventaja el hecho de permitir segmentar el acceso gratis y el para suscriptores, el gran aporte lo veo en el atreverse a dejar una parte del producto, que no lo he probado, para los suscriptores de papel. Entiendo que se trata, por ejemplo, del análisis detallado de las acciones.
Creo que los tres ejemplos muestran una misma actitud, la idea no es aprovechar las tabletas como un espacio donde entregar la experiencia del papel y cosnstruir nuevos modelos de negocio como se recomienda en Estados Unidos, Alemania o Inlgaterra. Aquí lo que se hace es decir yo estoy en las tabletas, pero en la práctica me defiendo desde el papel y tiro la pelota lejos, fuera de la cancha. Los editores chilenos saben hacer eso, prefieren no experimentar y le pasan la responsabilidad a desarrolladores que les ofrecen soluciones que son más simples de realizar día a día.
Salvo en el caso del DF los tres ejemplos tendrán que seguir siendo gratis, situación que repite el planteamiento estratégico que dominó en la industria chileba con la entrega de ediciones en PDF gratis por parte de los diarios a internet. Una pena por el futuro del modelo de negocio de las buenas redacciones, parece que aquí no hay nadie pensando en que pasará si el papel deja de ser buen negocio como está pasando en los Estados Unidos hoy. Tampoco se está pensando mucho en el lector, mucho menos en su nuevo rol de usuario.






















