Como conseguir la experiencia en el iPad: España y Francia
(Artículo que busca feedback: enmiendas, aportes, cifras, desmentidos, opiniones, todo es bienvenida para que con sus comentarios de este post pueda ser más útil para las clases que tendré que hacer en agosto sobre el trabajo medial en iPad)
Aprovechando mis vacaciones en España revisé lo que se está haciendo allí con los medios y el iPad y conversar con algunos de sus gestores.Concretamente me fijé en dos proyectos de kioscos digitales muy parecidos que hoy compiten por hacerse un espacio en la venta de suscripciones y ejemplares de ediciones digitales de diarios y revistas. Uno de los proyectos se formó alrededor del diario El Mundo, fue el primero y se llama Orbyt. El otro se llama Kiosko y Más, es un “joint venture” de Vocento (ABC) y El País, pero incluye también la relevante Vanguardia de Barcelona.
El post también se escribió aprovechando la revisión de diarios de otra plataforma bastante parecida aunque mejor desarrollada, el proyecto ePresse que reúne a los diarios franceses. Todo lo anterior en el contexto de lo que previamente he experimentado como suscrptor de diarios y revistas en USA y Inglaterra en este poco más de un año de desarrollo del iPad como soporte medial. Un elemento clave de las siguientes líneas es que el análisis se hizo influenciado por la lectura del muy buen trabajo de Jay Elliot sobre Steve Jobs, el creador del soporte que nos convoca.
Importancia del iPad, el nuevo papel para nuestras historias
El tema de la prensa en las tabletas no es menor, uno que sabe, Ken Doctor, autor de Newonomics las ha calificado como el eslabón pérdido del modelo de negocio de los medios impresos al relevar su rol en la capacidad de devolverle a las empresas editoras la posibilidad de cobrar por sus contenidos digitales. Esto se ha confirmado también en los números que han empezado a darse a conocer en el desarrollo de los nuevos paywalls en torno a los contenidos de estos medios.
Cada vez es más claro que una parte importante de lo Premium de la estrategia freemium de dar una parte importante gratis dejando una porción para entregarla solo mediante cobros pasa por entender “la experiencia” especial que se puede dar en una aplicación en la tableta puede ser más relevante que la información para distinguir lo gratuito de lo pagado.
El libro sobre Jobs muestra a una persona que cree como algo muy relevante evitar la gratuidad y destaca en él su capacidad de entender que tras el éxito de iTunes y el iPod para conseguir vender las copias digitales y copiables de las canciones fue clave la idea de Jobs de entender que el problema de la piratería no era un problema tecnológico sino de la conducta de la gente. Teniendo claro eso era más fácil entender que la solución de la crisis que vivió la industria musical no pasaba por intentar restringir la tecnología sino que era necesario entregarle a la gente una experiencia de compra de música online fuera mucho más simple y agradable que conducta de quien la pirateaba.
Con los diarios españoles y algo menos con los franceses, recordé la anécdota que usaba Jobs sobre auto de exhibición para explicar porqué algunos proyectos fracasan. Según el fundador de Apple cuando vemos un prototipo uno se maravilla con el diseño, con sus líneas, pero cuando lo vuelven a ver en la calle cuatro años después en su versión comercial lo que pasea por la calle “es pésimo”. Jobs decía que al hacer el prototipo “lo tenían”, pero luego el estandarizarlo “lo dejaron escapar”, su frase es : “tomaron la derrota de las fauces de la victoria”.
Mientras Jobs explica este fracaso recurrente en la dominante dinámica entre los sueños de los diseñadores del prototipo y “lo que se puede hacer” según los ingenieros de la producción de la serie, en el caso de estos proyectos de diarios deben haberse dado muchas más relaciones estamentales poco enriquecedoras.
En lo que veo se nota que en la definición de estos sistemas de lectura en tabletas de las ediciones digitales influyó tratar de servir variadísimas “demandas”: la de los periodistas para que se mantenga en el nuevo espacio la jerarquía de la página de papel, también se nota que el proyecto pretende conseguir que estos nuevos lectores también puedan sumar dentro de la cada día más disminuída encuesta de lectura de diarios de papel, tampoco debe haber sido poco la relevancia que en esto debe haber tenido el hecho de ofrecer un soporte que permita levantar tanto a una amplia variedad de medios, juntar diarios y revistas como también que sean realizados por diversas editoriales con diversos recursos y compromisos con la tecnología.
Se nota que en este intento de satisfacer todas esas necesidades se hizo imposible ofrecer una solución simple para los usuarios y, sobre todo, perdió el foco en lo más relevante.
Si pensamos esto con el proyecto de Jobs del iTunes y del iPad se ve que para Apple todo eso es parte de un único producto. En la filosofía holística de Jobs el producto al final es la experiencia de uso del mismo, en el caso de iTunes/iPod el foco estuvo en entregar una excelente experiencia de comprar, bajar, oír y relacionarse con la música… En esa misma línea las aplicaciones de la Time o el NYT se nota que más allá de sus actuales limitaciones al menos se mantiene el foco en permitir una grata experiencia de lectura, hacer un espacio ideal para las largas historias escritas, que es la ventaja competitiva medial tanto de diarios como de revistas. En un blog al que llegué por Toni Pique se explican los medios como respondiendo a preguntas y los diarios (y revistas) responden al qué está pasando en el mundo y a mi alrededor, es el soporte ideal para un artículo de investigación de 10 mil palabras.
Paréntesis: Mis prejuicios respecto al tema
Personalmente llegué en el año 2009 al convencimiento que la salida a la crisis pasaba porque diarios y revistas presentaran sus contenidos de una forma distinta a internet. Entonces recorrí New York, Chicago y San Francisco tratando de buscar caminos de solución a la crisis de la prensa. Soy un entusiasta del valor de las redacciones numerosos, entonces comenté una conversación que tuve sobre Aurora Wallace de la NYU en torno a un artículo que estaba en el NYT de esa mañana: “quién podría hacer ese tipo de trabajo sino estuviera un medio tradicional como el NYT, “no es solo un tema de financiar todos los viajes y la cantidad de tiempo y apoyo que un trabajo así requiere , también está el coraje corporativo”.
Me quedó claro que el futuro era digital, pero también que el camino para la prensa no pasaría por los sitios construidos en HTML, con su fea tipografía y la necesidad de hacer scroll para leer algo más largo que una carilla. Internet aunque es capaz de emular la experiencia de usuario que se tiene en un medio tradicional ante una señal de televisión o ante un programa de radio, todavía la lectura en una página web tiene poco que ver con la experiencia de lectura en el papel.
Entonces me animaba lo realizado por Apple con la música, lo realizado por Amazon con el Kindle y, especialmente para este tema, la experiencia del Times Reader para distribuir contenidos digitales sobre el programa Adobe Air. Me parecía evidente que los medios escritos debían aprovechar estos caminos. Una parte de mis visitas se centraron en lo que se hacía en revistas en esa dirección, el proyecto FlypMedia, por ejemplo. Cuando estaba en New York ví como además de cerrar Portfolio, la editorial Conde Nast cerraba la muy leída Gourmant.
Estaba claro que faltaba algo para cerrar el círculo, aunque lo digital era un futuro conveniente y necesario el PC no era un espacio para la lectura “lean-back” propia de la experiencia del uso de los diarios y revistas. De ahí mi entusiasmo por el anuncio que hizo pocas semanas después de mi viaje Steve Jobs sobre el lanzamiento del iPad. Ese día escribí un resumen de lo que entendía se sabía hasta el momento que títulé ¿podremos los periodistas cobrar por algo que no vaya en papel? . En los meses siguientes realicé varias presentaciones en torno a la idea de que el iPad podía ser el nuevo papel para nuestras historias.
Para hacer un buen producto para las tabletas, hay que entenderlas. Según Elliot la ventaja de Apple respecto a sus competidores en el negocio de tabletas es que para él el iPad es una extensión de la experiencia del iPhone. Cuando en Apple se trabaja sobre el iPad no se está trabajando en un PC con forma de tableta sino en un dispositivo mediático pensado para presentar contenidos, se está trabajando en una plataforma diseñada para las aplicaciones. Para Jobs la clave está en esos contenidos y en la experiencia que gracias a estas tienen los usuarios.
No podemos hacer buenas aplicaciones para ese entorno sino sintonizamos algo con la casi religión que mueve al creador de la tableta: para Jobs todo se resume en hacer productos muy simples y “amigables para el usuario”. El sistema de trabajo de Jobs pasa por refinar los prototipos poniénsose en la piel del usuario común, desde ahí progresivamente ir eliminando lo innecesario para hacerlo menos complicado, más útil e, incluso, emocionante.
Lo que experimenté con estos diarios en tabletas
En el caso de Kiosko y Más leí El País que pone en la portada de la herramienta del iPad una imagen en PDF que consiste en reducir a las casi 10 pulgadas del iPad exactamente la misma portada que en papel se imprime en un tamaño que es más del doble. Lo que tenemos ante nuestros ojos permite reconocer la página, incluso leer los títulares, pero es completamente imposible leer el texto. Esta es la norma en los diarios revisados en estos dos países. El País cuenta con un sistema de navegación por las páginas y otro para poder entrar a las que llaman “versiones solo texto” de los artículos.
Si entramos a Orbyt y leemos El Mundo llegamos a un producto muy parecido, está claro que la gente de El País y Vocento cuando decidió su desembarco en el iPad encontró más atractiva el desarrollo de su competidor hispano respecto a todo lo que han hecho los mejores diarios y revistas del mundo previamente.
En estos doa diarios se asume que muchos prefieren navegar directamente en el PDF, lo que en vez de replicar la experiencia de leer un diario en papel reproduce la “experiencia” de moverse dentro de un GoogleMap, con lo incódomo de estar permanentemente haciendo “zooming & pinching” cada vez que nos movemos por una página. Estoy convencido que nadie va a leer nunca un diario entero, 40 páginas promedio, de esta manera. Luego se quejarán de que la gente no lee, al final lo que se ha hecho en España se parece a las versiones web de los diarios: es una herramienta para revisar y buscar dentro de un diario, no para repetir la experiencia de leer en papel. En el caso de El Muendo leer en el PDF implica, además, que cada vez que pasamos de página tenemos que esperar que la misma “se calibre”, ya que al principio se ve borrosa.
Pero el gran problema de usar el sistema del PDF es que lo que le entregamos a los lectores es la experiencia de leer un diario de papel a través de un marco rectangular de diez pulgadas. Qué diferencia con la lectura “transparente” de un libro en el Kindle, una tecnología digital tan eficiente como el libro de papel para permitir que nos metamos en lo que leemos y olvidemos “el artefacto”..
El Mundo, al igual que la competencia, tiene como alternativa un feo sistema de solo texto que es el único espacio desde donde se permite compartir. Una debilidad del formato Orbyt es que ni siquiera usa los íconos de compartir propios del mundo iPad, parece fabricado para el PC. El sistema de Orbyt también presenta videos como un navegador para moverse por las páginas del diario.
La gran ventaja de Orbyt es que en El Mundo como empresa si se entiende la importancia de cobrar a los lectores y ellos actualmente en su página web no está entregando gratuitamente las informaciones que se publican en papel y a las que también se puede acceder pagando por esta vía. En el caso de El País la página web es el mismo diario (lo que la hace una muy buena y periodística página web) pero eso es desincentivará que alguien pague el ejemplar por iPad teniendo la misma información en la web y entregando una experiencia de lectura que no solo no se parece a la que se consigue en el papel, incluso puede ser hasta más complicada que leer el diario en el PC.
Personalmente me pareció que al revisar las ediciones francesas se entienden mejor las limitaciones de las propuestas españolas. Al pasearse por Le Figaró o Liberation uno tiene una versión mejor pensada, pero que surge de varias de las mismas limitaciones: también parece ser el resultado del intento de “matar varios pájaros de un tiro” en vez de hacer una solución pensando en la mejor expriencia que le podemos dar al buen lector de diarios.
Aparentemente el sistema es parecido, la diferencia es que los franceses trabajaron mucho mejor la versión “solo texto” que viene de importar las notas como XML para que de alguna manera se repitiera algo más parecido a la experiencia de leer cada diario. Es rescatable el uso de la tipografía y que se usen los íconos propios del iPad de compartir y de cambiar el tamaño de la tipografía en el mismo lugar donde normalmente estos aparecen y no como una fea ventana como aparecían en los casos españoles.
No es casual que todos los medios relevantes de USA y Estados Unidos hayan hecho sus proyectos en iPad por caminos muy distinto a reproducir la páginas en PDF del medio en tamaño reducido. Lo anterior implica costos, hay que hacer nuevas portadas en el caso de diarios y rediseñar prácticamente todo en el caso de las revistas. Los modelos que funcionan son muchos: están los que usan plantillas que se se conectan permanentente al contenido de la web del diario, están los que se diseñan especialmente para estas tabletas… aunque hay muchas diferencias entre el camino del WSJ en el que participaron ejecutivos de Apple y los casos del NYTimes, The Times hecha en Woodwing o el mismo Finantial Times que se realiza como una versión HTML5, todos ellos comparten un camino muy diferente al del PDF usado en estos dos países europeos.
Estas semanas diversos medios reaccionaron a los informes que confirmaron que la revista más exitosa del Grupo Conde Nast en iPad finalmente no fue la multimedial , cara de hacer y pesada de bajar Wired, sino mucho más simple y clásica New Yorker que llevó todo su diseño y tipografía en el nuevo soporte.
Hay varias cosas comunes en los caminos que no aprovechan el PDF: una es que en esas empresas los proyectos para iPad son ediciones especialmente realizadas con avisos publicitarios propios contratados y producidas pensando en las características del iPad. Hace un tiempo analizando el lanzamiento del diario The Daily -el primer que se vendió por suscripciones en Apple- comenté que para mi “no hay nada más distinto a una buena aplicación de una revista o diario digital de iPad y un producto trabajado sobre la tecnología del PDF. El problema es que tanto los diarios como las revistas ya tienen los PDFs listos porque es una excelente tecnología para facilitar su proceso de producción impreso que es muy fácil de adaptar para el nuevo entorno móvil y tactil”. (http://www.blogsuc.cl/2011/03/01/thedaily/)
Creo que se está repitiendo la historia que sucedió con las páginas web. Algunas editoriales de diarios de papel miopes se metieron a internet forzados y lo hicieron de mala manera, al final han tenido que cambiar varias veces los proyectos recuperando de vuelta a los profesionales que trabajaron mejor internet cuando se alejaron de las empresas. En este caso el problema será más serio, los diarios que no hagan bien su trabajo arriesgan que prensa de otras latitudes, incluso diarios traducidos al español, terminen penetrando en las mal servidas audiencias que se acostumbren a leer en las tabletas.
Personalmente creo que la mayor diferencia con los proyectos españoles y franceses es que el foco en Estados Unidos y Inglaterra, por ejemplo, ha estado en hacer una solución simple que le permita leer al lector, mientras que en los casos mencionados el foco ha estado en resolver diversos problemas de los ejecutivos de las empresas editoras.













