La participación ya es parte del periodismo
Hay muchos que creen que el futuro de los medios tiene dos caminos muy definidos: el camino tradicional de las grandes redacciones periodísticas o el nuevo espacio colaborativo producto de la participación amateur. Mi experiencia me ha mostrado que este último difícilmente tiene como resultado lo que entendemos por periodismo. La participación de los ciudadanos no es especialmente relevante en temas informativos, más allá de algunos blogs hay pocos casos de aportes informativos relevantes, parte de ellos se han desarrollado con la ayuda de la convocatoria medial de un medio tradicional. La pauta informativa de los medios que son resultados solo del trabajo de los llamados “periodistas ciudadanos” tienen poco que ver con lo que hoy tenemos en los medios a los que estamos acostumbrados.
Entre los mas entusiastas de la participación algunos creen que es periodístico todo lo que ocurre en los medios sociales, incluso exigen asumir los valores informativos a la hora de publicar en espacios como Twitter. Para mi el concepto de “periodismo ciudadano” es débil, en realidad creo más práctico entender a la nueva audiencia como una parte relevante del proceso pero que no está realizando periodismo necesariamente. Pensar que todo lo que se emite en los nuevos medios es “periodismo” es lo mismo que creer que todo lo que hay en un diario o que se transmite en televisión o radio es periodismo. Las noticias siempre han compartido con otros contenidos los medios masivos, eso también se repite en las nuevos medios sociales, una parte muy relevante de lo que se conversa en ellos no tiene nada de periodístico.
En realidad las alternativas más interesantes para lo que viene podrán ser clasificadas como evoluciones de esas opciones que mencioné antes: el futuro informativo seguramente estará dominado ya sea por grandes redacciones que hayan sabido aprovechar el mundo 2.0 para sumar los enlaces y la participación a la turbina informativa que ya tenían funcionando o se impondrán proyectos online que aprovechen el mal trabajo local de las redacciones tradicionales para ocupar su espacio. Apuesto que estos últimos proyectos evolucionarán progresivamente hacia la configuración de una redacción periodística parecida a la de un diario tradicional, al menos en la parte más impoortante del mismo: su trabajo editorial. Lo anterior variará de ciudad en ciudad, estará condicionado por el tamaño de la población, por su riqueza medial anterior a la digitalización, por la dinámica competitiva que allí se desarrolle, etc. Al final la calidad del periodismo estará condicionado con características de las empresas que liderarán el mundo una vez que pase este verdadero “tsunami digital”, una mirada francesa a este tema está en un post francés que me llegó hoy por Twitter. (Gracias a José Luis Orihuela me informo que el esquema recién citado y con el que termina este post fue realizado por Benoit Raphael, editor jefe del Le Post).
Quienes siguen este blog ya han visto que yo apuesto por las redacciones complejas, creo que es más fácil que desde esas empresas se desarrolle un proyecto viable que haga buen periodismo, pero lo anterior lo considero que está completamente condicionado por la voluntad y la capacidad que tenga una redacción para canalizar y promover la participación de sus lectores en el proceso de edición. Para mi esto último es un requisito al futuro del periodismo de calidad que muchos periodistas todavía ven claro y algunos que tienen puestos relevantes en sus medios están arriesgando el futuro de los mismos por su ceguera.
Esta semana leía un artítculo en el Guardian inglés, cubrían las declaraciones del BBC Global News director, Peter Horrocks, que les exigía a sus reporteros que produjeran noticias con mayor colaboración de terceros y aprovechamiento de los medios sociales: “Esto no es una moda, me temo que ustedes no están haciendo su trabajo si no hacen estas labores. Eso no es voluntario” les dijo taxativamente un periodista que está en un país que va en la punta de la penetración de internet en la industria de los medios.
Los medios que si están haciendo su trabajo ya entienden que lo que antes fueron lectores hoy son usuarios que deben ser integrados en el proceso productivo de los mejores medios. Cuando el periodismo se realiza alimentando flujos informativos en vez de productos, se entiende el rol clave que toma entenderlo como una conversación social donde las noticias se convierten en temáticas. Comienza a entenderse que se trata de diálogos colectivos que se mantienen en favor de una investigación informativa o una determinada toma de conciencia social. De esta realidad nacen los llamados “artículos vivos”, notas periodísticas que terminan siendo verdaderos mini-sitios que se mantienen en el tiempo y se actualizan.
En el mundo dominado por medios sociales las cosas se interpretan colectivamente, los editores de las redacciones no mantienen el monopolio de esa situación: la misma pauta de los diarios se elabora en parte al aire libre en un mundo donde editores, reporteros, expertos y entusiastas conversan sobre ella durante las 24 horas en espacios como Twitter.
Hay otro aspecto que condiciona la capacidad de mantener la convocatoria de audiencias masivas que tiene esta situación. Cada vez menos personas llegan a los medios digitales a través de sus portadas, hasta ahora el flujo más relevante había venido de los buscadores que en las noticias de actualidad privilegian a las fuentes de referencia, espacio propio de los medios. Si analizamos movidas, como el lanzamiento de Buzz por parte de Google, se confirma la relevancia que se asume tendrá en la navegación de internet que viene el resultado de la acción de compartir enlaces que se da en los espacios sociales, muchos analistas creen que esa práctica pronto amenazará el dominio de Google como principal herramienta de la navegación en la web. En estos momentos espacios como Facebook y Twitter son tremendamente relevantes como canalizadores de tráfico en favor de los espacios mediales en internet.
Hay un desafío relevante en poder participar en esta conversación sin dejar de hacer periodismo que al final es el aporte insustituible de las redacciones. Como abrirse a la participación manteniendo el ejercicio de los valores informativos. Las prácticas periodísticas están en crisis tanto por la debilidad del modelo de negocio como por la natural pérdida de percepción de autoridad que resulta de abrir nuestra forma de trabajo e integrar a los que hasta ahora han sido meras audiencias. En la cultura de lo escrito que dominaba esto se daba por descontado, en la cultural oral dominante la cuesta se hace más ruda. Una frase optimista se la oí a Alex Wright, el director de experiencia de usuarios del NYT que vino a Santiago en noviembre pasado. El usó una cita del jesuita Walter J. Ong, que describía esta nueva oralidad digital como “Una oralidad más deliberada y consiente de sí misma, basada permanentemente en el uso de lo escrito y lo impreso”. (Les dejo aqui un link a la charla completa de Wright, con la que se entenderán muchos de estos temas).
También les recuerdo un link sobre este tema de un post mio que incluye un powerpoint que usé en el debate que participé en el contexto de la visita de Wright.
