La portada será una clave del futuro del diario (camino al #iPad)

No fue casual que Steve Jobs invitara a la gente del NYT para que el día de su lanzamiento presentaran una aplicación realizada desde tres semanas antes del lanzamiento del iPad. De hecho el primer contenido de la web que Jobs mostró en el evento fue la página web del NYT. Luego de revisar el video del lanzamiento los invito a conversar sobre lo que debe ser una buena portada para un diario en el contexto de lo que se nos viene encima.

Más allá de lo pobre de esta primera versión del NYT para iPad, que se explica quizá en que se realizó sólo para el evento, lo que me recordó el ver el intento es que si los medios como diarios, revistas, incluso televisión, tienen que ver al iPad como un “gadget” diseñado para ser un consumidor de contenidos, esto pasa porque esos mismos medios se miren al ombligo un rato y evalúen primero cómo están en su producto análogo para el salto de ser ofrecidos digitalmente en el iPad en el mediano plazo.

Una medida de calidad de un medio es la fuerza de su portada. De hecho al final lo que el NYT mostró en el lanzamiento del iPad es un intento (quizá fallido) de una interfaz mejor que el navegador tradicional ya que debería permitir que el lector experimente digitalmente algo análogo a lo que ocurre ante las páginas de papel.

A pesar de su bajo éxito, el Reader 2.0 desarrollado por Adobe y el NYT justamente buscaba aquello, era un producto que como canalizador masivo no tendría sentido mientras no existieran gadgets como el que presentó Apple. El objetivo de interfaces para la lectura del diario como el Reader 2.0 es encontrar la forma con que una persona que no tiene acceso al papel puede realizar el rito de leer un diario, de ojear sus contenidos de una forma superior. Parte del éxito de venderle una copia digital a un lector de diario pasa por aquello.

Varias veces he comentado en estos espacios que lo que se compra en un diario no es el papel, tampoco son un grupo de noticias, lo que se compra es la experiencia de conectar con una redacción que nos dice qué es lo que hay que leer esa mañana, nos presenta una apuesta de temas bien jerarquizados y nos cuenta un par de buenas historias, incluso alguna que nos llega a conmover. En ese proceso es clave que un diario cuente con una buena portada de papel.

la-nacion-2

En enero hemos hablado mucho de portadas periodísticas. La principal discusión la provocó el des-acierto de La Nación al día siguiente de la primera vuelta. Lo que su director en el podcast Mediápolis justificó como un buen ejemplo de “la interpretación que debe dar un diario” aunque fue motivo de risas tanto entre los periodistas de twitter como en el análisis profesional de otras latitudes (Blog PaperPapers).

En este mismo blog dos profesores de la UC comparten un análisis sobre portadas comparadas de la prensa chilena. En las conversaciones de Twitter varios hemos comentado que desde hace semanas se extraña en el titular de la portada de La Tercera el rol que tuvo por años su todavía director Cristián Boffil. En el mismo mundo de Copesa hay un rara forma de abordar las portadas en sus revistas, las cada vez más herméticas nuevas portadas de Qué Pasa y Paula ilustran aquello.

En la discusión de estos días en Twitter defensores de La Nación decían que en Chile no hay buenas portadas, para ellos el ejercicio diario de La Tercera o El Mercurio no es muy distinto a lo que llegó a hacer La Nación. En esos espacios me preguntaban hasta qué punto son mejores las portadas del resto de nuestros diarios a las gubernamental, en este post trataré de comentar cómo podemos hacer mejores portadas y lo haré ejemplificando con el diario que leo con más atención y que tiene una tradición de calidad más importante, más allá de sus pifias: el caso de El Mercurio.

No quiero referirme a excesos como los de La Nación donde se está casi mintiendo, en esa línea también recuerdo un caso histórico de El Mercurio con una encuesta política en tiempos de la dictadura militar, lo que quiero hablar en este post es del trabajo periodístico de hacer buenas portadas, que es algo mucho más sutil.

Actualmente los buenos diarios entienden que es fundamental para el futuro del modelo de negocio de las grandes redacciones el desarrollo de interfaces capaces de entregar digitalmente sus contenidos con una experiencia similar a lo que se consigue en el papel. En ese proceso un aspecto clave contar previamente con una portada capaz de transmitir la apuesta editorial del diario: las señales claras de qué es lo que la dirección del diario considera que sus lectores deben leer ese día.

En el proyecto Reader 2.0, que trabaja actualmente NYT y Adobe, entendieron que era clave la adaptación de los contenidos de la portada a los distintos tamaños de pantallas asegurándose que siempre se mantenga con claridad cuál es el tema que el diario considera que “hay que leer”. Si ven las próximas dos imágenes entenderán lo que trato de decir, el sistema permite que, independiente del tamaño de la pantalla en la que se abre el programa, siempre quede clara la apuesta editorial que tan bien se consigue en una portada de papel y que tan mal se reproduce en los sitios tradicionales de los diarios en la web.

Reader

La imagen anterior muestra como el sistema permite que cuando el lector tiene una pantalla grande puede ver hasta 10 noticias relevantes de la portada de ese día del NYT. Incluso dejaron arriba un espacio separado para colocar noticias de le web del mismo día.

Reader

Incluso si la persona redice su pantalla el Reader 2.0 sigue pudiendo mostrar no solo 8 noticias de la portada, incluso migue mostrando cuál es ese día LA NOTICIA para el diario, algo que es una de las claves de todo buen diario.

Cómo estamos por casa: El Mercurio

Varias veces en twitter, facebook y otros espacios sociales he reaccionado a problemas que se vienen dando en las portadas del principal diario chileno. La imagen anterior nos muestra lo que es hoy una portada cualquiera del diario más importante del país, de la marca que todavía tiene las mayores posibilidades para convertirse en el diario de referencia en el futuro digital.

Es importante recordar que El Mercurio tiene un diseño general que todavía debe mucho al trabajo de uno de los mejores diseñadores del mundo del periodismo de diarios, el tan mencionado en este espacio, Mario García. Muchos de ustedes saben que García, consultor que maneja su propia empresa, en el 2001 fue nombrado como uno de los 10 personajes más influyentes de la historia de la industria de diarios. en su carrera ya ha rediseñado más de 450 publicaciones alrededor de todo el mundo, incluyendo las diversas cabeceras que tiene The Wall Street Journal en Estados Unidos, Europa y Asia, del mismo Die Zeit alemán, de los latinoamericanos Reforma, Folha y El Tiempo, o los norteamericanos San Jose Mercury News, the Charlotte Observer y el Philadelphia Inquirer. García tiene como respaldo de su trabajo más de una docena de libros y toda su trayectoria dentro del Poynter Institute for Media Studies donde creó el departamento gráfico que hizo conocido a ese centro profesional, en especial gracias a sus investigaciones en el eye-tracking para diarios como para internet.

Recuerdo lo anterior porque no se me ocurre otra forma de evaluar la calidad de las portadas actuales de El Mercurio como sus problemas sino es verlo a la luz del último trabajo serio de sistematización del espacio que fue el que realizó Mario hace más de diez años. Por ejemplo esta es una portada de la época en que él estuvo en el diario, realizando su asesoría.

em-2001-4

En esta portada se ve, a pesar de que el jpg que tengo tiene varios problemas, cuál es la intención del diseñador. Se ve que en la parte superior (justo bajo al nombre/logo del diario) se define un lugar donde los editores podrán incorporar noticias livianas de interés general. También está definido que el espacio lateral como otro lugar para colocar noticias de un segundo nivel de importancia y que la misma la propuesta reserva cada día un espacio especial en la parte inferior de la portada a una nota de color, en este caso sobre cómo se realizaban los 18 de septiembre hace 100 años.

Lo anterior lo debe haber realizado el diseñador para permitir que todos los días el diario pudiera dejar MUY claro cuáles son las noticias relevantes del día: dejó en el centro de la página un gran espacio que permite ubicar unas tres noticias claves, una cantidad muy apropiada a un diario de referencia: en la portada que vemos hay dos temas económicos relacionadas, uno local y otro internacional y una tercera noticia propia de las fechas de las fiestas nacionales.

em-2001-31

Todo ese esquema mencionado se mantiene en otra fecha de los mismos días, en este segundo ejemplo el diario también tiene tres noticias relevantes, en este caso incluso con un recuadro. Al igual que en el caso anterior las tres noticias claves del día permitían dos grandes fotografías.

El Mercurio post García

Veamos una portada reciente. En la imagen se reconocen más de 21 distintas noticias que se han juntado en la portada, sin contar otros servicios que coloca diariamente la portada. Imagínense lo que pasaría con el reader 2.0 del NYT tratando de colocar esto en una pantalla digital, incluso tratando de entregar algún tipo de jerarquía a los lectores.

En el esquema del diario se ve que en el espacio central de la portada la que se debe usar para definir la apuesta informativa hay 8 noticias, incluso hay 5 que tienen sus propias fotografías. Esto a pesar de que el diario cuenta con otros dos espacios para colocar noticias chicas los que también se mantienen atiborrados. Es evidente que un diario puede tener muchos titulares, un diario como el NYT normalmente tiene unos ochos titulares relevantes en su postada, pero lo que no parece razonable es tratar de colocar esos 8 grandes noticias y al mismo tiempo mantener los esquemas de García tanto bajo el logo como en la columna lateral para publicar otras diez mini noticias .

Otra "novedad" de los excesos del diario que no es compatible con el esquema anterior pasa por llenar la portada de parches de colores como "Viernes de Espectáculos" en azul, "Crisis en Honduras" en rojo, "Polémica en el fútbol" en otro azul y "Vida Actual" en naranjo. Este sistema de parches coloridos dificulta que el lector pueda saber qué es LA NOTICIA para El Mercurio, algo especialmente relevante para un diario de referencia. De hecho, en este caso, un problema de un equipo de fútbol (Rangers) que provocó un conflicto con la Fifa incluye el parche, un epígrafe, un título y tres bajadas, además del pase a la página interior donde la noticia se desarrollará.

Con lo anterior se está perdiendo todo por lo que se invirtió al contratar el último rediseño del diario, que fue realizado por uno de los mejores especialistas del mundo. Pero lo grave es que en el futuro una de las fortalezas de los diarios en su paso del papel a las versiones digitales en los nuevos aparatos por los que está apostando la industria, estará en poder presentar con claridad cuáles son las noticias "que hay que leer". Lo anterior pasa por entender que la portada de una diario no tienen porqué ser un depositario de todo lo que el diario contiene, mas bien se como una señal clara de lo relevante, al sutil como un guiño para los lectores habituales.

Portada actual del diario[/caption]

En esta otra portada tenemos “solo” 16 noticias relevantes destacadas en la portada, pero llama la atención que ocho de ellas están en el espacio que se suponía servía para resaltar lo relevante, incluso dos son foto noticias, lo que tiene como efecto que impide que “las noticias” del día puedan usar fotografías. Quizá ocurrió lo contrario, los editores no fueron capaces de contar con imágenes de sus noticias relevantes. En este día hay un caso original: una noticia muy importante de ese día usa 4 bajadas distintas y una línea como de post bajada, no me imagino como esto podría meterse en una presentación digital como la del Reader 2.0.

Parece que con este tipo de portadas los editores tienen la idea de que sus lectores puedan tener suficiente con leer solo la portada, aunque igual el que se informe de esa manera quedará con una mirada incluso menos profunda de la que da un resumen informativo televisivo. Parece que el diario no supiera que la gente vio las noticias diez horas antes de abrir las páginas del diario y que seguramente leyó los titulares de esos eventos casi 20 horas antes desde que se conectó con twitter. Un diario puede ordenar lo más importante, jerarquizarlo, darle sentido, pero a una grupo mucho más acotado de temas.

Portada actual del diario[/caption]

En este último ejemplo volvemos a 18 noticias con el agregado de la “original” idea de poner el concepto de “Vida Actual” en la portada, que llevó a un punto extremo las posibilidades de exceso tanto del colorear un diario como de llenarlo de titulares de diversos tamaños. En twitter comenté que la misma idea de vida actual me parece anticuada, pero el uso de los parches y títulos de colores como los de los diarios populares es mucho más inexplicable para un diario que pretende ser de referencia. Quizá a El Mercurio se le han confundido los “deber ser” con la entrada en la web, el golpe de la masividad que da la red gratuita los puede haber desenfocado, algo que es requisito de una buena elección de portada.

En este caso llama la atención también el uso de dos collages de fotos multicolores, una quizá apropiada en ele spacio de la nota de color sobre los viajes en barco, pero la de la crisis de Dubai no tiene justificación periodística alguna, lo que da a entender que el problema pasa por una incapacidad para elegir qué es lo que hay que mostrar.