En Chile (no) hay sorpresas en las elecciones (reacción al primer post)

Luego de una conversación a través de  mails con Carlos Huneeus, le pedí que me redactara un texto que resumiera sus comentarios, para así complementar lo que había publicado en mi post anterior a propósito de la apuesta sobre el pronóstico de la primera vuelta. Hay que recordar que el espíritu que caracteriza espacios como estos blogs es que uno no tiene la verdad, que sabemos que hay otros que tiene mucho que decir al respecto. En el caso de esta conversación lo relevante es aprender cómo poder informar mejor la evolución de las campañas electorales.

Cuidado con ser general después de la batalla
Carlos Huneeus

Aprovecho la invitación de Eduardo Arriagada para hacer un comentario a su “post” sobre las encuestas. Encuentro muy interesante el ejercicio de predicción que hizo junto a otros colegas y me halaga que se haya hecho a partir de la predicción de la encuesta CERC. Me alegro que William Porath haya sido quien estuvo mas cerca del resultado, colega y amigo, que fue colaborador del CERC antes de hacer su doctorado a Alemania, en que tuvo el privilegio de seguir cursos con Elizabeth Noelle-Neumann, la madre de la encuestología en ese gran país, y ser alumno de sus discípulos.

Tengo un conflicto de interés que declaro desde la partida al formular este comentario: hago encuestas y fui el único que predije. No me gusta estar solo y me habría encantado que hubiera habido más, por parte de las empresas y entidades que las hicieron durante el año, suspendiendo de seguir trabajando cerca de las elecciones. Este es un indicador de nuestro nivel de desarrollo: mientras en el Uruguay, país bastante más pequeño de Chile, hubo varias encuestas preelectorales que predijeron la elección con gran acierto, en Chile hubo solo una. Somos subdesarrollados en este punto.

Mi primer punto es sobre la heterogeneidad de las encuestas en cuanto a su metodología y su desempeño. Un análisis mas cuidadaso muestra esas diferencias, con algunas, por ejemplo, que casi no tenían NS/NR, a otras que si lo tuvieron.

En segundo lugar, no es correcto igualar a las encuestas telefónicas con las cara a cara. La cobertura telefónica en Chile es de apenas un 55%, que no les permite hacer estudios electorales; son útiles para otros fines, no para este. Las encuestas electorales seguirán siendo cara a cara, guste o no guste. Los resultados de las mediciones del CEP y del CERC mostraron diferencias en las opiniones de los que tenían telefónico y los que no lo tenían. La telefonía móvil dejo fuera a esta técnica de los estudios electorales. Hay conflicto de interés por quienes plantean esa igualación y hacen encuestas telefónicas
En tercer lugar, la igualación del desempeño de las encuestas no es correcto, porque se hace cometiendo manipulación estadística, porque se sacan las respuestas no sabe/no responde, nulos y blancos después de las elecciones. Esta práctica, iniciada por Roberto Méndez después de las elecciones presidenciales de 1999, no ha conducido a que los encuestadores hagan este ejercicio antes de las elecciones presidenciales de 2005 y del 13 de diciembre, sino que después. El encuestador debe decir antes cual será el resultado, sabiendo que en Chile es sobre los votos validamente emitidos. No se puede ser general después de la batalla.

Y no se ha hecho por una razón muy simple, este es mi cuarto punto: los NS/NR no se pueden eliminar, porque una buena parte de ellos es voto escondido y debe ser asignado correctamente. Hay distintas maneras de hacerlo: mediante la aplicación de otras preguntas electorales y de temas políticos (asi lo hacemos en el CERC) o mediante una distribución proporcional según las respuestas de intención de voto o una combinación de ambas. El segundo ejercicio es riesgoso, porque puede llevar a sobreestimar al candidato que tiene un clima electoral muy favorable, que lo hace aparece como ganador.
Saber interpretar a los no sabe/no responde, este es otro punto que quiero aclarar, no es una elegancia académica, sino que es una exigencia profesional, para trabajar con la realidad y no con fabricaciones de ella. En la encuesta del CEP de septiembre de 1999, Carla Lehman (entonces directora del programa de Opinión Publica) prescindió de los NS/NR porque concluyo que había un “empate estadístico” entre Ricardo Lagos, que recibió 39,2%, y Joquín Lavin, con 38,2%, habiendo 14% NS/NR y 2,5% que no vota. Ese resultado admite otra interpretación, porque deben asignarse los NS/NR: sabemos que en Chile hasta el 2009 la derecha tuvo un voto escondido y dijimos que “la espiral del silencio” (concepto formulado por la profesora de William Porath) castigaba a la derecha, que aparecía subrpresentada en las elecciones presidenciales y parlamentarias. En consecuencia, una parte considerable del 14% NS/NR era voto Lavín escondido, lo que significa decir que éste superaba a Lagos en ese momento.

Aquí paso al otro punto que se desprende del comentario de Eduardo a partir de las observaciones de Roberto Méndez: la campaña no habría tenido efectos, porque el electorado habría estado definido en Octubre del 2009, es decir, dos meses antes. Eso no es así. Desde los estudios electorales mediante encuestas iniciados en EE.UU. por Lazarfeld y sus asociados en los años 40 sabemos que durante la campaña se producen cambios en las preferencias electorales, que lleva a la conveniencia de hacer paneles para saber adonde se dirigen los cambios y obliga hacer encuestas hasta el momento mas próximo a la elección para poder hacer una buena predicción. En consecuencia, la campaña de Lavín no fue capaz de mantener la ventaja y la de Lagos recuperó terreno, logrando superar estrechamente a su adversario en la primera vuelta por unos 30.000 votos, teniendo que ir a una segunda vuelta.
Ilustro este argumento comparando los votantes de los cuatro candidatos según las encuestas CERC de Octubre y Diciembre, con el perfil de sus votantes (% horizontales en el cruce respectivo, en el cuadro suman 100% hacia abajo): Arrate tiene una gran estabilidad, aunque duplica sus menciones, mientras que los otros tienen cambios, en casi todas las variables. Por ejemplo, Pinera recupera voto de derecha, que en Octubre había ganado Meo. El desplome de Meo en los jóvenes tiene una explicación técnica: ponderamos la encuesta de Diciembre según los inscritos en los registros electorales, mientras que en la de Octubre, a pesar que consideramos las respuestas de los “inscritos”, muchos de ellos no lo estaban realmente.

Formulo estas precisiones para contribuir al mejor análisis de los resultados de las encuestas, como técnica de investigación social y de análisis y predicción electoral. No repito otros argumentos y temas que he desarrollado en dos columnas en El Mostrador, La predicción electoral del CERC y Borrando con el codo lo escrito ayer y que se encuentran en www.cerc/publicaciones.

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