“Los diarios estamos aquí para quedarnos”, el Chicago Tribune en sus momentos más duros
La crisis de los diarios en Estados Unidos muchas veces se mira sololos casos de los ruidosos cierres defiinitivos del Rocky Mountain News o del Inquirer e Philadelphia (que ya analicé en este espacio) y no se presta atención a los casos, mucho más ilustrativos de la crisis , los casos de crisis terminales que se desarrollan en cámara lenta, diarios que fueron tan relevantes como el Chicago Tribune, Los Angeles Times o el San Francisco Chronicle.
Tuve la oportunidad de estar con Gerry Kern, actual Director del Chicago Tribune, en su hora más difícil. El asumió la dirección del diario en medio de la crisis, lleva 15 meses bailando con la fea. Aunque actualmente el diario está en números azules él reconoce que tiene que ver con los ahorros realizados que pasaron por despedir a un número relevante de periodistas y de la misma la situación de quiebra que todavía vive la empresa madre Tribune Corporation (propietaria también de decenas de diarios como Los Angeles Times, cadenas de radio y de televisión, incluso en las mismas zonas, Chicago y Florida, por ejemplo).
Kern reconoce los problemas pero destaca ciertas luces: venden 25% menos de ejemplares (en parte porque han limitado promociones no rentables) pero los estudios de lectoría muestran que sus lectores están más tiempo leyéndolos. Para Kern la clave de la recuperación pasa por mantener enfocada a la empresa en lo que significó la edición del día en que el diario dio a conocer que su empresa estaba en bancarrota, el 9 de diciembre del 2008. Estamos hablando de un diario relevante en los los Estados Unidos: en sus 168 años de historia tiene el orgullo de ser un medio reconocido con un rol fundamental en la llegada al poder de Abraham Lincon en los tiempos de la guerra civil, además de convertirse en el estandarte de la reconstrucción de Chicago después del incendió que asoló a la ciudad. De hecho el director de entonces, el mismo Joseph Meddil que le dió el nombre a la escuela de periodismo de Northwestern, dejó la dirección del diario para asumir el cargo de Alcalde y encabezar ese trabajo de reconstrucción casi total.
En esa edición el Chicago Tribune puso una foto de su edificio y una noticia grande en portada, pero fue capaz de tener al lado una noticia todavía más relevante que le había entregado la investigación de su propia redacción: la noticia exclusiva que mostraba como el entonces gobernador del Estado, Rod Blagojevich, lideraba una red de corrupción que estaba “rematando” al mejor postor el sillón que Barack Obama dejaría al asumir la presidencia que acababa de ganar. La noticia fue consecuencia de cuatro años de investigación de profesionales del diario.
Según Kern fue fundamental que la empresa limitara sus costos a los que las ventas actuales le permitan, pero que esta racionalización se hiciera teniendo en cuenta que el futuro del diario pasa por mantener equipos de investigación permanentes, “buscamos tener cada día una buena historia que haya surgido de nuestro trabajo”. Con la edición de ese día nos dimos cuenta “que nuestro trabajo importa”.
El diario más importante de Chicago ya no es lo que fue. Al día siguiente del encuentro analicé una edición, por ejemplo este sábado fuera de dos cuerpos de avisos relacionados con auto y un cuerpo de 8 páginas de deporte todo el Tribune se resume en un cuerpo principal de 28 páginas tamaño estándar. En la práctica hay tres páginas dedicadas a los temas de la portada e ese día: el Nobel de Obama, la muerte de una joven del Estado por la gripe H1N1 y un reportaje sobre los problemas de conseguir fruta fresca a bajos precios. Además hay una página permanente de conversaciones de lectores, The Talk; y dos páginas dedicadas a los editoriales y los “comics” políticos. También este cuerpo incluye, al final del mismo, otras dos páginas de comics tradicionales y cuatro de espectáculos (la gráfica sección Live). Todos esos “pie forzados” y los pocos avisos dejan para publicar todo el resto de las noticias del día con una sola página para el resto de las noticias de Chicago, otra para el resto de las noticias de Estados Unidos y el mundo y también una para todo lo relativo a negocios.
Con esto entiendo la crítica del director de un medio online que compite con el Chicago, que fue reportero de investigación de ese diario, Geoff Dougherty, que me decía que más allá de las frases para el bronce la verdad es que el Chicago Tribune ya no está entregando lo que acostumbraba y requiere una ciudad como Chicago. Está claro se ve cada vez más difícil la situación de los principales diarios de las ciudades norteamaricanas fuera de sus capitales de Nueva York y Washington: la mayor parte son diarios que acostumbraron a sus lectores locales a proveer de coberturas lujosas, incluso con corresponsales propios en muchos lugares noticiosos pero que progresivos ahorros en papel y personal los ha llevado a adelgazar su oferta hasta convertirse en diarios cada vez menos relevantes.
En mis reuniones con el WSJ y el NYT (de las que hablaré en los próximos días) hubo una declaración en común: los dos tenían planificado comenzar pronto ediciones con varias páginas locales tanto en San Francisco como en Chicago. No es extraño que San Francisco esté a punto de convertirse en una gran ciudad sin un diario importante, tampoco que en estos días se informe que el intento de vender el Boston Globe por parte del NYT no parece tener un final feliz. En estos momentos en NYT está negociando dos alternativas: un ejecutivo cuya familia fue propietaria del diario hasta el 93 y un fondo privado que ya invirtió en el San Diego Union Tribune y se caracteriza por comprar empresas en crisis, bajar sus costos y venderlas nuevamente. Se está hablando de ofertas similares que ponen sobre la mesa 35 millones en efectivo y se hacen cargo de otros 60 millones en deudas previsionales… esto es una señal de gran crisis: el mismo Arthur Sulzberger que está asumiendo vender la propiedad por 35 hace pocos años la compró por 1.100 millones de dólares.
Tengo claro que me repito, para mi la lección de estos diarios es que no debemos tentarnos por empezar a hacer ajustes por el lado de limitar la cantidad de páginas y de reporteros claves que dedicamos y necesitamos para hacer el periodismo al que acostumbramos a nuestros lectores, ese es un camino sin retorno. Es urgente empezar a movernos en el otro sentido, aumentar los ingresos probando nuevas fórmulas de cobro. No es un camino fácil tampoco, pero al menos es sostenible en el tiempo. Los gerentes actuales se tientan por el primer camino porque es el único que muestra cifras positivas en el corto plazo, que es la forma como ellos son medidos, por eso (como siempre en el periodismo) esto es un tema que al final pasa por “coraje” de los dueños. Algunos están tan asustados que no ven claro, otros apuestan por dejar a sus hijos como “dueños de diarios” relevantes. Eso son los que me interesan.