En TV tenemos norma, aunque ya es casi irrelevante

Todas las voces locales en las que confío han valorado la elección de la norma japonesa. Personalmente yo  quedé conforme por el hecho que no se optara por la alternativa europea que tenía emocionado a Pablo Bello hasta que le pusieron un Ministro que sabía del tema. No optar por la norma europea fue no tragarse la idea, tan concertacionista, de que la solución para los problemas de la televisión de Chile pasaba por multiplicar la cantidad de canales. Haber usado el cambio a lo digital para conseguir más  canales ya es algo “tan del siglo XX”, desde que nació YouTube el problema de la falta de alternativas desapareció, con los grabadores digitales, la baja del precio al acceso a la televisión de cable, etc. cualquier gobierno que valore el pluralismo debe apostar más bien por universalizar la banda ancha, todo lo otro es menos eficiente.

En España están pagando ahora creer que por imperio de la ley se iban a multiplicar las señales, esa inocente idea chocó con un mercado de la televisión cada día más maduro: aquí un buen link de lo que viven ellos en estos días. Acaban de aprobar en España que la televisión digital permita canales pagados, antes de cumplir un año el modelo que nos vendían los intelectuales europeos perdió la supuesta gran ventaja que hoy mismo un Diputado chileno recuerda: que la televisión digital sería una especie de cable gratis. El problema  es que más allá de las intenciones de los parlamentarios “no hay almuerzos gratis” y la publicidad viene perdiendo fuerza y no es capaz de financiar todo lo que esos políticos valoran.

Ya lo he dicho aquí, si queremos tener televisión de calidad la sociedad chilena tiene que meterse la mano en el bolsillo y pagarla. El camino ya está: los fondos como el del CNTV son el camino, pero tenemos que multiplicarlos al menos por 50 veces si de verdad valoramos el rol cultural que tendría una producción audiovisual chilena relevante en nuestras diversas pantallas. Tenemos que aumentar el financiamiento a los concursos y permitir que participen por esos fondos chilenos que desarrollen audiovisual para cualquier pantalla, sea televisión abierta, de pago, internet, incluso otros espacios como Sub TV.

Aclarado lo anterior, como contexto, puedo decir que considero que la elección de la norma japonesa-brasilera parece una opción técnica muy conveniente para nuestro país. Más allá de que asumo que el gobierno tomó la decisión motivado por importantes razones políticas en favor de un socio tan relevante para la presidenta actual como el exitoso presidente brasilero, Lula da Silva, creo que la medida además tiene aspectos o consecuencias técnicas indudablemente atractivas que me llevan a valorarla.

La norma japonesa tiene una diferencia respecto a las alternativas europea y norteamericana de incluir la posibilidad de que los canales digitales también entreguen señales directamente a los celulares. En estos momentos ustedes pueden tomar cualquier Iphone de Claro o Movistar y sintonizar por el navegador la dirección www.13.cl y podrán ver la misma señal del canal 13 con una calidad impresionante. Ese servicio lo tendrán todos cuando la norma se aplique sin tener que conectarse (y pagar) a su empresa de telefonía celular por internet. Todo lo que promueva la masificación  de teléfonos inteligentes capaces de ver televisión también trae consigo que el país tendrá más equipos capaces de tomar imágenes o de mandar información en favor de la red, eso también aporta.

También valoro que la calidad técnica y el trabajo previo realizado por el equipo brasilero que decidió en favor de la norma japonesa. Las declaraciones del Ministro Helio Costa me lo vienen mostrando hace meses, mientras aquí se decía que lo digital multiplicaría los canales, ellos entendían que el audiovisual brasilero de calidad no tendría futuro sin una digitalización que apostara por “televisión de alta definición, portátil y móvil”.