Espiritualidad 2.0 (o la solidez de los viejos / nuevos muros)

Más allá de los creativos/ociosos que le crean cuentas de Facebook o de Twitter a Dios o a Jesús (o don Jecho o El pulento dependiendo de la cuenta, aunque chilenos ambos), quiero comentar dos fenómenos relacionados a las creencias más sagradas y sacralizadas de las personas que se han dado en un escenario lejano a los templos y que he presenciado como testigo en las últimas semanas en estos dos populares y emblemáticos sitios de la red 2.0.

 

Uno es el caso del Muro de los Lamentos y la iniciativa de un joven judío que se ofreció a llevar mensajes de 140 caracteres, recibidos vía Twitter, a ese sagrado lugar. No sólo conectó lo último de la tecnología con una de las tradiciones más ancestrales. También se vio casi colapsado al poco tiempo por la enorme cantidad de solicitudes y demostró, una vez más, el poder de una buena idea y que muchos fieles aceptan la tecnología como la manera de subsanar distancias insalvables. La conexión entre el On y el Off line vuelve a funcionar de modo impresionante.

 

El otro caso es más personal, aunque probablemente a más de uno le ha pasado. Un viejo conocido y ex vecino de la infancia murió hace pocos días. Tenía menos de 30 años y buena cantidad de amigos en su perfil de FB. Y además de poder seguir, no sin escalofríos, la evolución de su repentina enfermedad y finalmente su fallecimiento a través de los comentarios en su muro, hoy esa página pública que, suponíamos, era una hoja por rellenar de su vida, se ha proyectado más allá.

 

Muchísimos de sus contactos “le hablan” hasta hoy, a casi un mes de su partida. Le cuentan cosas cotidianas, como el último resultado de Colo-Colo o cómo estuvo el carrete del fin de semana. Han dejado los contactos íntimos en la oración o frente a una lápida para entregarle sus pensamientos públicamente. Incluso, uno de ellos resume de manera notable lo mismo que sentí al ver este impactante fenómeno. “Te fui a ver (al cementerio) pero tú  no estabas ahí”.

 

¿Podemos hablar quizás de espiritualidad 2.0 o quizás de un tercer concepto, que va más allá del online y del offline, y que podríamos definir como outline, o aquello que no conocemos ni entendemos pero en lo que creemos y, que hoy en día, canalizamos vía web 2.0? Quizás. Lo que si es una certeza es que sea un muro con 2000 años de antigüedad o uno de Facebook creado hace poco más de un año, las creencias permanecen sólidas, tal como esos muros, pero sus métodos mutan de maneras sorprendentes.