Murdoch bajó la bandera, comienza una nueva forma de competir
“Yes, Murdoch is talking about Freemium. He’d have to be stupid to move his sites to 100% paid–and he’s not stupid. Just watch”. Esta es una frase enviada por Chris Anderson en su Twitter personal. Se trata del mismo autor cuyas citas son usadas por muchos blogueros para criticar el anuncio de Murdoch como inviable.
El anuncio de Murdoch fue la noticia de esta semana en todos los medios. La síntesis de su mensaje entregado en el contexto del informe financiero anual de su grupo (uno especialmente negativo) es que “el periodismo de calidad no es barato y una industria que regala su producto canibaliza la capacidad de realizar ese buen periodismo”.
En el The Guardian Andrew Neil, el ex director de The Sunday Times (el diario que Murdoch anunció que empezaría a tener un sistema de cobro en noviembre próximo), la calificó como “una idea muy buena, que Murdoch sabe que funcionará mejor si todos sus competidores la adoptan”. En la información en que se ha dado a conocer el anuncio existe consenso en que la estrategia de Murdoch se adaptará al Freemium, la que permite mantener los actuales ingresos publicitarios digitales (porque mantiene audiencias masivas sin cobrarles) pero añade nuevos ingresos por ventas de servicios especiales a una parte de los lectores.
En las reacciones a la noticia he leído confusiones de antología: el encargado de internet de un medio chileno después de haber citado a un medio español que hablaba del Freemium se mandó el siguiente twitt: “Los narcos aplican modelo freemium: el primer papelillo es gratis. La pornografía online también: el preview es gratuito”, con lo que mostró que confundía cualquier tipo de gratuidad con la estrategia de freemium.
En simple freemium es la unión de Free + Premium, pasa por entregar gratis una parte significativa de los contenidos (aprox. un 90%) pero reservar una parte de ellos para entregarlos exclusivamente a cambio de un pago. Este pago puede traducirse en un mini-cobro por artículo, como el que está estudiando el Finantial Times, o una suscripción mensual, como la que tiene en uso el WSJ, del mismo Murdoch.
Para Koro Castellano, directora del área de internet de Unidad Editorial (editores del diario El Mundo, entre otros) declaró a El País que el anuncio del barón de la prensa “va a marcar la tendencia”. El principal competidor del WSJ propiedad de Murdoch, el Finantial Times no se demoró en confirmar que lo que venía era una nueva “tendencia”: Lionel Barber, director del diario inglés, declaró “casi con toda seguridad dentro de los próximos doce meses la inmensa mayoría de las organizaciones de noticias cobrarán por su contenido”.
Porqué Chris Anderson defiende a Murdoch
Para los que han leído The Long Tail y Free no puede extrañar que Anderson no se haya sumado a los expertos en el mundo 2.0 que han rasgado vestiduras por el anuncio de Murdoch de que sus diarios (de la talla del Times de Londres, WSJ, NY Post, entre otros) empezarían a cobrar por los contenidos. De hecho Andernon incluso ironizó -también en Twitter- sobre los errores que se publicaban en la mayor parte de esos blogs: “Amused by all the ill-informed speculation about what Murdoch meant about charging for media. Talk to the wsj.com folks–they know”.
En muchos blogs se cita a Anderson y su libro Free para justificar la imposibilidad de cobros, cuando justamente ese libro promueve formas de cobros y en especial “vende” las ventajas que tendría la estrategia Freemium que se ha asociado al anuncio del magnate australiano. Anderson en sus dos libros como en antecedentes laborales muestra que entiende tanto de negocios (en especial de negocios periodísticos) como de economía. No es casual que haya construido su reputación como periodista de ciencia en la liberal The Economist y que lleve años a cargo de una revista clave para entender lo que hemos vivido en la última década: Wired. Cuando en una entrevista sobre su libro Free el periodista comenzó la conversación diciendo que el mensaje central del libro es que uno tiene que entregar los productos gratis, él inmediatamente lo corrige completando el resumen de su mensaje: “… and monetize it some other way!”. Quizá este es el aspecto que menos se comprende cuando se citan las tesis de Anderson.
Incluso en el paper que compartí hace unas semanas para introducir la estrategia Freemium en nuestro debate local también encontré también el vicio de exagerar la radicalidad de las posturas de Anderson. En la introducción de ese trabajo se pone a Anderson junto a una serie de pensadores radicales anti sistemas y después se presenta como una flexibilización de su postura la adhesión de Anderson al Freemium, cuando para él siempre ha sido parte de los tipos de gratuidad a las que les ve potencialidad empresarial.
Anderson dedica uno de los primeros capítulos de su libro (Free 101) como una especie de curso aclaratorio de lo que llama Free como tendencia. Muestra los ejemplos clásicos de los “free” al que él alude: a) los subsidios cruzados, b) el financiamiento por parte de un tercero (la estrategia clásica de la TV, radio y incluso prensa gratuita donde el que paga es el avisador), c) la estrategia freemium, d) los modelos no monetarios (por ejemplo la participación no por dinero sino por reputación que explica la mayor parte de los blogs). En su libro Anderson reconoce que las estrategias “free” no son nuevas, “lo novedoso es que ahora se la puede usar en todos los negocios digitales”.
En una entrevista hecha por Frank Hornig de Der Spiegel, Anderson dijo que el problema es que periodismo y los medios se están comportando como barreras para tratar de mantener las cosas como estaban en el siglo XX. Para él lo que sucedió a los medios ya es irreversible porque perdieron definitivamente monopolio de distribución de las noticias. Hasta el siglo XX como resultado del control que esas grandes corporaciones tenían de las prensas como de las licencias de radio y televisión, ejercían la exclusividad para alcanzar a las masas con un mensaje. Pero a pesar de que considere que las mismas prensas de los diarios ya no son relevantes, el sigue defendiendo: “the process of compiling information and analyzing it, and adding value to it and distributing it, still works”. Lo anterior a pesar de que reconoce que todavía no tiene hay un modelo de negocio para el futuro digital.
Sobre el modelo de negocio Anderson dijo que en Wired nació el modelo de las ad banners, es una forma de obtener ingresos y hay cientos de ellas, pero ni siquiera juntas son suficientes ni siquiera equivalentes a lo que captan todavía hoy las ediciones impresas. Ahora el desafió es capturar atención y tener reputación, quienes tengan ambos “you can figure out how to monetize it”.