Divagando sobre los blogs en nuestro periodismo

Vuelvo a escribir sobre los blogs por varias razones: 1) es la forma de referirse de manera genérica al dar cabida eficiente a los lectores en los medios masivos, 2) la editorial del libro que escribí con Tomás Pollak y Luis Argandoña sobre los blogs está imprimiendo la segunda edición, 3) las vacaciones me dieron el tiempo libre para releer los contenidos de un muy recordado seminario realizado en el 2007 en Harvard que inspira gran parte del siguiente post  y 4) estoy trabajando con el diario El Día de La Serena un proyecto basado en la utilización de esta tecnología, por lo que espero escribir sobre la misma el próximo jueves en mi columna Comunícate. (Explicito con esa última razón que lo que pretendo hacer con este post-intento-de-resumen es volver a invitarlos a que me comenten y discutan los datos como los comentarios implícitos.)

Sobre la segunda edición del libro comparto una buena noticia que seguramente ya comenté: en el año 2006 se anunció “el aumento del fondo de adquisición de libros por parte del Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura y la DIBAM. Ahora viendo una página web oficial veo que se informó que “la política de compras institucionales debe dotar con las primeras ediciones que se publican en el país a las bibliotecas del país (…) y que estas compras se harán sobre la base de un reglamento y una selección que garantice criterios de calidad formal y contenidos, pluralidad y variedad”. Para mi beneficio este año esta medida se traduzco en una compra masiva de la primera edición del libro que saqué el año pasado “Blogs, medios tradicionales y nuevos medios en el Chile 2.0” que permitió la impresión de una segunda edición que permitirá además de tener nuevamente el texto en las librerías que, especialmente, el mismo se encuentre en las bibliotecas públicas chilenas.

Así como Twitter se masificó gracias a su uso por parte de conocidos periodistas televisivos la tecnología del Blog se ha masificado en el país gracias a la difusión realizada por nuestros principales diarios de Santiago. El problema de lo anterior es que tanto El Mercurio como La Tercera, que son los que tienen espacios digitales con mayor participación de sus audiencias, no han sacado especial partido de la tecnología. Esto se debe a que en general sus directivos más bien han aceptado su uso más por la presión de la moda sin tener un convencimiento personal de que esa participación de las audiencias podía convertirse en un aporte para el proceso informativo de la edición de sus medios.

Hay dos problemas serios en los blogs característicos de nuestros diarios: mucho no son más que la publicación en internet de una columna idéntica a la del papel y los comentarios que se publican no son profesionalmente moderados. Cómo los columnistas no reciben la instrucción de comentar las reacciones a sus post (de hecho la mayoría trabaja en forma casi ad honorem) y esa labor tampoco es encargada a un tercero de la redacción, los comentarios de los lectores no son respondidos, por lo que no hay una buena conversación, que es lo que resulta de en un buen blog.

El problema es que esa opción además provoca, creo, un círculo vicioso de participación frustrada de muchos lectores: la experiencia comparada con otros blogs de diarios como otros blogs chilenos muestra que algo en esos diarios provoca que terminen siendo espacios bastante tóxicos dominados por intolerantes que valoran una discusión altamente ideologizada y descalificadora. Al no existir moderación se publican expresiones completamente disonantes con esos medios, que no tienen relación alguna con la línea editorial de ellos. Los grados de xenofobia, desinformación y agresividad permitidos condicionan las características de sus más asiduos usuarios.

En un diario los espacios dados a los comentarios a las noticias como los blogs son espacios de participación que requieren un trabajo por parte del medio. Me comentaron que en Copesa han tenido que pedirle a periodistas que revisen los comentarios en los blogs de autores de origen judío u miembros de universidades que se encuentran sobre la cota mil para “editar” el nivel de insultos con la que una parte de los comentaristas de esos diarios responden cualquier opinión de esos blogeros. Lo anterior muestra una carencia de ese proyecto, no tenían más moderación que un sistema automático de edición de garabatos, algo que ningún diario serio que respete su marca debería realizar. Personalmente he visto con vergüenza lo que ahí se ha escrito sobre los emigrantes peruanos en Chile. En el NYT, ya lo comenté en este espacio, cada blog es moderado por su autor, que tiene que supervisar sus comentarios y además hay un grupo de periodistas trabajando la moderación, de hecho el diario controlan el número de noticias que se pueden comentar según la carga de trabajo de esos periodistas.

Qué debería ser un blog

El trabajo correcto en un blog no debe considerar a los lectores como una audiencia de nuestros mensajes, debe verlos como una comunidad de interés de la que el autor del blog es parte. Un blogero debe asumir su rol dentro de ese grupo como uno de los que ayuda a entender el caos informativo que nos rodea a todos. La clave está en la conexión que se desarrolle dentro de esa comunidad, un bloguero hará un mejor trabajo según la calidad de la conexión que alcance con ese grupo al que informa con su posteos. Es fundamental que en su forma de escribir fomente el trabajo co-autoral: que “los lectores” se sientan invitados y tengan una interfaz fácil para poder intervenir en la “conversación” que se debe dar alrededor de un blog.

Los blogs enriquecen la forma de trabajo, ahora se asume que si un periodista está citando una información que ya está en la red siempre debe procurar colocar un link a ese lugar, que debe acostumbrarse a realizar una pública corrección de cualquier dato que ha desinformado y no debe evitar advertir siempre si una fuente puede ser cuestionable o tendenciosa respecto a determinada información.

El periodismo en su desarrollo profesional pasó por quitarle las voces personales a sus reporteros y atomizar a sus audiencias cada vez más masivas que solo podían concertarse con el medio hacia arriba y que no tenían forma de relacionarse con el resto de la audiencia del medio fuera del cara a cara. El blog, como todos los desarrollos participativos que el internet 2.0 entrega, le da al periodismo la oportunidad de que el reportero recupere una voz personal y, sobre todo, que se pueda crear una red de comunicación horizontal entre su audiencia de esta forma pierde su atomización.

La participación es una forma de enriquecer el trabajo periodístico. Hasta ahora en la profesión decíamos que lo mejor es enemigo de lo bueno, había que entregar la noticia con la información que teníamos en el momento del cierre de la edición. Los atrasos constantes podían terminar arruinando a una publicación, ahora que no hablamos de productos (la edición del diario) sino que de procesos (la edición digital siempre actualizada), podemos asumir la difusión de un trabajo en una calidad beta abierta a la colaboración y al enriquecimiento por parte de terceros.

Incompatibilidad periodismo y participación 2.0

En el buen diario siempre existía un director que sabía interpretar a sus lectores, en cambio en el buen espacio web lo que se requiere es un tipo de conexión distinta que se traduce en la participación constante de esos “lectores”. En los espacios digitales se debe conseguir que el lector se anime a completar, corregir o comentar lo que se postea, ya sea informativa u valorativamente. El problema es que muchos de los mejores directores de diarios de papel tienen hábitos completamente divergentes con lo que hoy los nuevos tiempos necesitan. Mientras las viejas empresas informativas mantienen altas rentabilidades esos viejos directores han podido mantener separadas las ediciones de papel y digital, pero esa es una realidad que ya no es viable.

Phil Meyer, qué fue de los primeros en alertar de la crisis de los diarios que se nos veía encima, decía que casi todo lo malo de nuestros diarios es consecuencia de las décadas de obtención de dinero fácil  gracias a situaciones prácticamente monopólicas para ciertas cabeceras. Esas costumbres explican que muchos directivos de medios sean tan conservadores como reacios a probar nuevas prácticas.

El verdadero enemigo del periodismo no es internet sino la incompetencia. Cuando vemos que en ciertos temas nuestra población reacciona temerosa, cuando se fomentan rumores, lo que aparece es el efecto del mal periodismo: una población desinformada. El periodismo incompetente causa daño social, afecta reputación de personas y “victimice” gente vulnerable.

El periodista incompetente es el mayor afectado por los lectores participativos, que muchas veces son las mismas fuentes de reporteros poco profesionales. En USA se dice que los blogs son el brazo armado de la costumbre llamada coloridamente como “fact check your ass*” que han terminado con gran parte de la arrogancia que caracterizó por años a los reporteros de la prensa. La idea del término es que en la red hay muchas personas a las que le importa que se publique la verdad, que estarán vigilando la publicación de errores y que reaccionarán (con ese lenguaje bastante “colorido”). Los periodistas, para algunos los dueños y los directores de los diarios, eran parte de los que mantenían el monopolio del derecho de informar, ahora la audiencia empoderada no solo puede contestar cuestionando sus afirmaciones, también pueden hablar entre ellos y hacer campañas contra la voluntad del editor.

En nuestra prensa pensemos en la gravedad de la colusión de las farmacias, minimizado por algunas portadas de los medios o la peligrosidad de la “gripe humana”, exagerada por errores de edición de esos medios, son ejemplos de errores donde los espacios sociales cuestionaron y terminaron imponiendo su voluntad a la pauta de los medios tradicionales.

El futuro de los blogs (o de la participación de los lectores)

Advirtiendo que es un proceso en el que estoy comprometido, como otros que he comentado en este espacio, actualmente el diario El Día de La Serena se encuentra desarrollando dos tipos de espacios aprovechando la tecnología del Blog.

Por un lado se implementarán una serie de Blogs clásicos en la ciudad de La Serena, realizados por personalidades locales en disversos ámbitos pero coordinados por una periodista que acaba de egresar del master que tenemos con El Mercurio. Pero la verdadera novedad está en el aprovechamiento de la herramienta de los blogs para crear medios hiperlocales de comunidades de la región, en la línea de un tendencia que en los EE.UU. ya cumple un poco más de un año de desarrollo en suburbios de New York de la mano tanto de empresas ligadas al NYT como a Google. (Acabo de leer algo al respecto). La idea es que un periodista asuma la redacción de la base de un blog con noticias muy locales del lugar donde vive, de la comuna de Las Compañías de La Serena o de la ciudad de Vicuña. Por ejemplo. Todo lo anterior se realiza además con el apoyo de alumnos de periodismo de la sede local de la Universidad del Mar que pretenden facilitar la creciente participación del resto de los habitantes de esas comunas en el proyecto.

El proyecto del El Día está enmarcado en el convencimiento de que las ediciones digitales de los diarios deben contar con un relevante trabajo departe de sus lectores. Ya he aludido varias veces aquí a la teoría del triángulo de la gente de LaInformación.com, un medio se debería estructurar como resultado del periodismo de la redacción y la redacción de historias, de la señalización de enlaces a otros sitios con información complementaria como de la participación de los lectores. Yo creo que serán más necesarios los diarios que construyen mejor esta interacción, de ahí mis críticas anteriores a la forma como nuestros diarios principales han asumido el tema. El buen diario será el que fomente la participación ad honorem, la que he ejemplificado con la idea de jugar una pichanga de fin de semana, por el gusto de hacerlo.

Los blogs no son mucho más que una forma de publicar pensada para facilitar la participación de los lectores, una forma de participación imperfecta que funcionó bien como un primer paso de una corriente de medios participativos que terminará siendo dominantes. Los analistas aseguran que ya sea en los medios tradicionales o en los nuevos medios digitales se terminará desarrollando algo mejor en el corto plazo, un formato más eficiente para el consumo informativo propiamente. Dan Gillmore, uno de los gurúes de estos temas, invitaba ya en el 2007 a los medios a desarrollar pronto un nuevo “toolset” que facilite a los lectores el consumo informativo.

Espacios como los blogs, enriquecidos por el desarrollo de Twitter y Facebook han demostrado una alta eficiencia para recopilar y acumular información, incluso facilitando la participación de personas que no tienen mucha relación con la tecnología, asignatura todavía pendiente en otras formas de la web 2.0 como es el caso de las herramientas “ wiki” y de los espacios tridimensionales del estilo de Second Life. Pero a pesar de su penetración todavía estos espacios participativos no son capaces de resolver el desafío tradicional de los mejores medios masivos: el destilar la información que se recopila y devolvérsela “reducida” a los lectores que necesitan procesar la información “que hay que saber”. Todavía existen necesidades insatisfechas en la existencia de un soporte pensado para al consumo informativo. Se trata de un desarrollo donde sigue siendo clave, como siempre ha sido en el buen periodismo, la capacidad para manejar los elementos de titulación y presentación de la noticia. Se mantiene la importancia de “the sence of shape and priority” que ayuda a entender y aporta el significado. Esta es una de las oportunidades que personalmente he destacado en los desarrollos iníciales que se han realizado aprovechando tecnologías como AIR y Flash de Adobe.

* To use Internet search engines to ascertain the veracity of dubious claims made in the press