Más allá de los números

Un aumento en la cesantía muestran los índices de este mes. Lo triste, es que detrás de esos fríos números hay personas, trabajadores, obreros, familias enteras. Personas que contaban con un trabajo y ahora no lo tienen. Se comprende que la “coyuntura” lleva a tomar medidas como esa, la de despedir personas. Pero lo triste es que a veces es sin mayor aviso, casi de un día para otro. Entiendo que en muchos casos no hay mala fe. Sé de casos en que empleadores no les ha quedado más que reducir su personal para poder salvar su empresa, sobre todo constructoras que, en un santiamén, quedaron a medio camino por falta de proyectos para los próximos meses. Pero sé también de otros que han hecho verdaderas ingenierías laborales para trasladar gente de un lugar a otro y así conservarles el puesto. Todo indica que, con voluntad y esfuerzo, podemos superar esta hora difícil y salir adelante. Así lo muestran otras economías similares a la nuestra.

En las épocas de crisis es donde se sabe “cuántos puntos calzamos” en esto de la solidaridad ante el otro, un amigo, un vecino, un familiar. Cada uno es responsable de su hermano, de su pariente, de quien tiene como compañero de trabajo. Por eso, lamento lo que indicó una encuesta hace unas semanas atrás en que muchos chilenos preferían recortes de personal antes que de sueldos. Vale decir, estamos dispuestos a que despidan a otro – vale decir que despidan al otro – antes de hacer el sacrificio de que me rebajen el sueldo. Y luego nos llamamos solidarios. Porque creo que afrontar la crisis no es cosa de más medidas fiscales o repartijas de plata como en estos días. Eso podrá aliviar el bolsillo de algunos momentáneamente. Pero, a la larga, lo que supera cualquier crisis es la actitud generosa de cada uno por crear y conservar el trabajo del otro, no el propio, sino que el del vecino. Y esto, que parece tan benevolente, no es más que la forma obvia de hacer justicia ya que, la caída de uno mismo, será a la larga la caída del otro; la alegría del vecino, redundará en la propia; la tristeza de quien tengo al lado será, tarde o temprano, la propia tristeza.

Por lo mismo, cuando algunos chilenos pierden su trabajo, todos perdemos algo, todos nos empobrecemos.

Ojala que estos meses de invierno sean llevaderos para todos; que logremos, con ingenio, más y mejores fuentes de trabajo. Todos conocemos a alguien que lo necesite. Cada uno puede poner su grano de arena. Todo aporte se agradece.

 

P.Hugo Tagle