Tengo una foto con Silvio Rodríguez
Yo era un niño, trabajaba para la Revista del Domingo y mi editor (un saludo para ti, maestro Pedro Álvarez) me encargó entrevistar a Silvio para una sección en que un personaje contaba anécdotas de un viaje.
La conversación fue larguísima, a ratos amena y a ratos, sobre todo cuando hablábamos de política, se ponía densa y tensa. Pero terminamos con un fuerte apretón de manos y con la sensación de que en mi cabeza había mejores ideas que las que quedaron en la grabadora.
Esa noche, mientras transcribía la entrevista, mi inolvidable mamá me recriminó muy sutilmente que no me hubiese preocupado de registrar el encuentro con el cubano. “Cuándo vas a volver a estar con él”, me dijo desde su alma de admiradora.
A mí también me gustaba Silvio. Me sigue gustando. A él le debo conquistas y consuelos. Pero por alguna razón esa vez no se me ocurrió caer en la tentación de la ambigüedad, de pedirle el autógrafo, de decirle al fotógrafo que me regalara un cuadro del rollo para salir con el cantante. Sí, había estado con Silvio, pero había sido porque estaba trabajando, no paseando en el lobby de un hotel como un fanático esperando a su presa.
Mi misma madre fans e inolvidable me lo había inculcado con el ejemplo: el trabajo es trabajo y no hay que mezclarlo con otras cosas. Por eso es que me cuesta entender al enjambre de periodistas chilenos codeándose para salir en una foto con el presidente de EE.UU. Sí, tal vez soy quedado y gil, pero creo que no era el momento.
Por eso, como no iba a desperdiciar mi oportunidad de la foto, al día siguiente me fui al hotel donde estaba Silvio y me hice anunciar en la recepción. Pero no estaba.
Me quedé esperando un buen rato en el lobby hasta que lo vi saliendo del ascensor. Me acerqué y le dije que ahora venía como fan y que si podía firmarme el disco que mi mamá me había pasado.
Un amigo que me acompañaba (con cámara), tomó un par de fotos apuradas, porque Silvio tenía ensayo, para detener ese momento. Fue el 11 de septiembre de 1995, día simbólico en que _como cualquier fan del cubano_ me saqué una foto con Silvio Rodríguez.
El disco firmado y esa foto todavía los tengo.