No son Kate Winslet

Soñemos. Imaginemos que Kate Winslet nos manda mensajitos. Todo el día. Todos los días. 5, 10, 15. Mensajitos en que nos cuenta todo lo que hace. La primera semana sería un sueño; la segunda, probablemente también. A la tercera sentiríamos la cosquilla inicial de la preocupación. A la cuarta, la cosquilla se transformaría en comezón. A la quinta, abiertamente perturbados, no sabríamos qué hacer. A la sexta (muy Kate Winslet será), pensaríamos hasta en bloquearla. Algo raro le debería estar pasando a la muchacha.

Claro, a Kate Winslet cualquier cosa se le podría perdonar, pero con otros no hay por qué tolerarles que se pasen el día llenando Twitter y Facebook con sus odiosos “pensamientos espontáneos”.

Lo peor es que en esto se están metiendo los medios. ¿Cuántos tuiteos diarios llegan de Emol y de La Tercera? ¿Cinco, diez, quince? ¿Cuál es la idea de usar Twitter o Facebook de esa forma? ¿Sólo porque es moda? ¿Sólo porque deben estar allí?

Imperdonable hostigamiento.

Señores de Emol y La Tercera On Line, permítanme algunos consejos que, como humilde usuario, comparto con muchos tuiteros:

- Preocúpense de su audiencia. Filtren lo que quieren anunciar. Editen el contenido. Háganlo atractivo.

- Dejen de lado los programitas. Que un periodista se encargue de seleccionar y enviar el material.

- Busquen la manera de dividir el contenido según los intereses de sus seguidores (Emol deportes, La 3ra Economía…) para que nos llegue lo que de verdad nos interesa que llegue.

- Y no bombardeen. Dejen respirar. Miren que no son Kate Winslet.