El primer día del nuevo Teletrece (o tele13)

Como todo, con cosas buenas y malas. Como todo, sin poder hacer un análisis profundo con tan sólo una emisión. Pero sí basta un capítulo para darse cuenta que, al menos la intención de hacer algo distinto está, y que el noticiero “rejuveneció”, lo cual puede ser incluso algo malo para el clásico público del 13, pero que es coherente con el objetivo trazado en su renovado slogan.

Una editorial potente para abrir, en voz de Iván Valenzuela, que combinado con el azul de la nueva escenografia nos remontaba a Contacto. Bien por jugársela con hacer una editorialización más evidente. Y en esos primero minutos Valenzuela parecía venir a llenar el espacio de ese “conductor de noticias opinante en televisión abierta”, dejado por Alejandro Guillier.

También en esos instantes de apertura, Sole Onetto parecía ser sólo una acompañante, tal como lo era Constanza Santa María de Mauricio Hoffman, pero esta vez a menor distancia uno del otro. De a poco comenzó a emparejar el rendimiento aunque algo atentaba contra la interacción del equipo y lo hizo durante todo este primer episodio. El trabajo de cámara.

Los planos individuales eran muy cerrados, lo cual hacía que Iván Valenzuela y sus movimientos se salieran de cámara y que el camarógrafo tuviese que corregir el encuadre al aire, algo que distrae. En el caso de Soledad Onetto dejaba fuera de cuadro sus expresivas manos, que ciertamente aportaban a comunicar de manera más cercana. Y los planos en que los dos aparecían en cámara eran escasos y se extrañaban. Hacia el final, se atrevieron más y tuvieron un mejor resultado dentro del estudio. Todavía falta saber qué hace el plasma enorme ahí si sólo va a decir tele13 y no a acompañar con imágenes la presentación de las notas. Y el mundo desde dentro (que no es una flor ni un átomo sino lo que digo) aportaba con el dato de la hora (muy pequeño a mi gusto) pero distraía con la constante animación.

La segunda mitad del noticiero me entregó lo que me habían prometido. Una manera más cercana y joven de entender y entregar la información. Comentarios más coloquiales, que llegaron a su extremo con las voces de los conductores interrumpiendo el compacto de los goles del domingo conducido por Aldo Rómulo lo cual para mi, que evito ver Pasión de Primera por encontrarlo un pésimo programa, fue una mala cosa ya que era la primera y última vez que veía los goles del fin de semana y me sobraban esas voces ajenas al deporte. Pero es lo que finalmente se agradece ya que es eso lo que constituye una novedad en los noticieros.

Ahora el gran desfío es ver como riman armónicamente la potente editorial del inicio con el relajo final. ¿se puede? Sin duda, pero hay que buscar esa coherencia interna.

Y para finalizar, y a propósito de “Pasión de Primera”, creo que el mayor pecado que cometió el nuevo tele13 es el mismo que comete (entre otros tantos) el programa de Mega. Una cortina musical que está asociada a otro producto, a otros colores, a otros rostros, a otro programa. Si van a hacer un noticiero completamente nuevo, ¡cambien la cortina del viejo (nuevo) teletrece!. Que se note que la preocupación por lo audiovisual no deja de lado lo “audio” (algo que suele ocurrir en todo orden de cosas audiovisuales) y apuesten por un nuevo sonido. Por lo menos a mi, me pasa que cuando empieza el programa de goles del domingo en Mega, y aún cuando su moderna escenografía (burda copia de Sports Center) y sus rostros hablen de un programa distinto, la cortina me transporta a mediados de los noventa, con Milton Millas, Héctor Vega Onesime y Juan Manuel Ramírez, llevando a todo Chile las andanzas de Iván Zamorano en España. Y no quiero seguir esperando encontrarme a Mauricio Hoffman cuando ha sido un agrado encontrarme con Iván Valenzuela y Soledad Onetto.