¿Cuál es el camino?
Un periodista que admiro me decía que mis post tomaron un cierto tono apocalíptico con el que estoy contagiando pesimismo ¿Tenemos que estar amargados los profesionales de la comunicación por la crisis digital?
En este espacio he repetido muchas veces que lo que tenemos al frente es una crisis corporativa, pero que no he visto señales que muestren que el proceso pondrá en discusión el valor del objeto de nuestro trabajo: la redacción de buenas historias. Más bien soy de los que cree firmemente que en el mundo “gratis” de los commodities tiene mayor importancia la asociación de productos y servicios con “historias”, en especial cuando es claro que lo que será cada vez más complicado será la construcción de audiencias, para qué hablar de las audiencias leales.
Por lo mismo, más allá de los problemas de corto plazo, las perspectivas son positivas para muchos, para los que se animen. En el ambiente actual aparecen enormes oportunidades para unos justamente por los problemas que están viviendo otros.
No olvidemos que como nunca muchas empresas que tenían auténticos monopolios ven cómo pierden definitivamente ventajas competitivas hasta ayer intocables y no son capaces de romper inercias para aprovechar las ventajas que les quedan para empezar a moverse en el nuevo esquema. Este es un mal momento para los dueños de medios y para los profesionales apernados con ellos, aquellos que habían asumido que la suya no era una profesión liberal, que eran empleados de un seguro buen pagador (que de paso hizo buenas ganancias gracias a proyectos empresariales que aprovecharon el profesionalismo de sus colaboradores).
La razón por la que no es fácil mostrarse optimista es por la ya tan repetida idea de que no hay casos de éxito que uno pueda mostrar como modelos, a pesar de que internet está ahí y podemos ver a un click cualquier buena idea del orbe. De todas maneras el nuevo espacio es (mejor dicho será, pasada la crisis financiera) un lugar adecuado para probar suerte. Al menos podemos decir que será un lugar con más espacio para el emprendimiento que el que nos tocó vivir en gran parte del siglo XX. Los profesionales que estén dispuestos a arriesgarse, aquellos que asuman que “hay que vender” las buenas ideas, tienen grandes oportunidades.
Lo anterior pasa por mirar el mercado de otra manera, buscando ideas que vale la pena analizar, aunque sea para no seguirlas al pie de la letra. En la discusión del post anterior (que estuvo bien buena) fue citado por Javier Sanfeliú un buen resumen de lo que debe caracterizar los emprendimientos futuros: El Modelo Google, una Revolución Administrativa dice que las empresas deben tener cuatro puntos esenciales: a) agilidad; b) reactividad; c) ser livianas, y d) ser rápidas.
Cualquiera que quiera entrar de emprendedor en este mundo debería leerse el libro de Jenkins, no puede pasar de hacer lo propio con el de Jarvis y más les vale no dejar sin leer el libro Blogs que hicieron Pollak Argandoña y un profesor de periodismo (espero que quede claro que en este último caso la recomendación viene tan de cerca que es casi un pedido).
Este post pretende presentar un par de buenos ejemplos, espero que los comentaristas lo complementen un poco. No quiero repasar lo ya conocido por todos, las buenas experiencias escandinavas o inglesaas que hemos comentado. En ese contexto un caso, que está recién desarrollándose en España, es el proyecto de Mario Tascón (ex El Mundo y ex El País) que acaba de presentarse formalmente con un video, que a estas alturas ya me pareció bastante “visto”, en su sitio: La Información. El caso de un grupo de profesionales talentosos que rompió las amarras con los medios tradicionales y consiguieron inversionistas dispuestos a jugar unos millones en la red.
Otro proyecto, que he criticado mucho en este espacio, pero que sigue adelante por una senda completamente distinta proviene de México y la mejor presentación que tiene es que en el participan Ramón Alberto Garza y Eduardo Danilo: Reporte Índigo.
A nivel nacional hay menos proyectos prometedores. Hay uno que es casi una definición de lo que Jeff Jarvis considera proyectos “elegantes”. Es uno del que a estas alturas ya me siento parte, es producto de un emprendedor de la red que además es periodista y ex alumno de la escuela, Tomás Pollak. Se trata del proyecto Tugar, que merece un largo recorrido por cualquiera que busque ideas para hacer proyectos en la línea de WWGD.
En los medios informativos Emol y Copesa facilitarán con sus esfuerzos que el marketing formal empiece a apostar más radicalmente por la red, en ese proceso de los proyectos periodísticos creo que hay que prestar especial atención tanto a la red de diarios ciudadanos como a lo que se haga este año en El Mostrador y en el proyecto Ciper. El éxito dependerá de cómo enfrenten el tema 2.0 y cuánto espacio le sigan dejando los medios tradicionales.
Finalmente “introduciré” otro caso ya estuvo en mis manos, lo digo porque esta misma mañana en el Chat de facebook un ex alumno me preguntaba: “Profesor. ¿Existirá una empresa que se dedique a recopilar y/o rescatar información que aparezca en blogs? Algo así como la misma pega que hace “Litoral Press” con los medios. En ese momento no me animé a decir mucho, aunque después de hablarlo con los emprendedores (una empresa dedicada a realizar estrategias digitales: Reactor) me animo a adelantar que de aquí a diciembre (inversores mediante) se desarrollará un producto destinado a evaluar la imagen que tienen las marcas, instituciones y personas en las conversaciones de la red. Esta empresa está relacionada a otros dos proyectos bien logrados: públicaopinión y, para terminar, uno más periodístico como consolidado: podcaster.
Para terminar al menos dos buenas pistas para los medios tradicionales: una lectura obligada y un seminario que no se pueden perder: el libro de Ramón Salaverría (sobre integración de las redacciones) y el seminario que hará Aldo van Weezel, en la Universidad de Los Andes, sobre administración de medios que traerá a Allan Albarran a Santiago en mayo.