Con más entretención no superamos esta crisis
Esta mañana me llegó un recado por Facebook de la ex “el medioblog”, Angélica Bulnes, para que comentara un post de Francisco Ortega que luego de mostrar como en la historia de las crisis mediales habían surgido potentes productos de entretención (comics, 007, MTV, etc.) terminaba concluyendo que la solución no pasaba por reducir las plantillas periodísticas.
Allí comenté que por mucho que me parece plausible la idea de pensar en complementos al diario, al final pedir no ajustar las plantillas es inocente en el contexto de la crisis de los medios, “también podemos pedirle a los bancos que presten mucho más a pesar de que tendremos el desempleo muy arriba del 10%”, pero no es posible defender seriamente aquello en el largo plazo.
El desafío real es descubrir cómo hacer periodismo de calidad en el nuevo escenario y eso no se soluciona con “comics”. De hecho aunque los diarios consiguieran productos de entretención capaces de potenciar las ventas o la lectura eso no significaría ningún alivio a la presión que viven hoy los directores periodísticos desde ls gerencias en favor de plantillas más baratas, ya que esos productos no se realizan en la redacción periodística cuestionada. En la conversación que se dio en el blog Fortegaverso un comentario decía que los medios sirven para entretener, lo que es cierto, pero lo que está está en juego hoy es cómo conseguir ingresos suficientes para mantener redacciones periodísticas robustas.
Hay que tener en cuenta datos como los que compartió The New Republic en su especial The End of Press: que el NYT perdió el 10% de la circulación de su dominical en un semestre, que en las ventas de clasificados de autos entre toda la prensa de USA pasó de de 5 mil millones a 3 mil millones en 4 años y sigue cayendo, que en el grupo de diarios Gannet han salido 10 mil profesionales (27% de la plantilla), etc. Acabo de ller que el grupo McClatchy anunció que despedirá 1600 periodistas, el 15% de los que trabajan en sus medios. Cuándo se informa que en España las ventas publicitarias de los diarios ya había caído antes de la crisis del 2008 más de un 3%, cuándo se analiza la situación financiera del grupo Prisa o del mismo NYT, cuándo se ve la convocatoria que tuvo la reunión de dueños de diarios de la SIP que se está realizando en Asunción, Paraguay, se entiende que el tema no es un problema de gestión o de avaricia de un par de propietarios. Un excelente resumen del problema de USA está en este gráfico del NYT que resume el problema de la baja de lectoría, se llama “Malas noticias para los diarios”.
Mientras en el ingenioso The Clinic de esta semana se informa, en tono de escándalo y presentándolo como una curiosidad, que la empresa El Mercurio había pedido a los sindicatos asumir que este año no se entregara la gratificación anual para evitar que la empresa tome medidas más duras para enfrentar la crisis. Los sindicatos terminaron rechazando la oferta sin ofrecer nada a cambio. Hace poco el Colegio de Periodista sacó una declaración que decía que les parecía “inaceptable que, al amparo de la crisis financiera global, las empresas periodísticas y servicios del Estado despidan a periodistas con el fin de abaratar costos, especialmente considerando la importante labor de servicio público que estos profesionales prestan a la sociedad…” Automáticamente recuerdo que entre las características de las empresas más vulnerables al “tsunami digital” que presenta el documento No Iceberg del que hablé en un post anterior, Earl Wilkinson dice que tendrán más problemas los medios cuyos periodistas estén sindicalizados.
Creo que en muchas demandas válidas para una asmblea que se oyen actualmente entre los colegas no se toma el peso real del problema que estamos enfrentando. Cuando se dice que la verdadera salida pasa por la idea de Francisco Ortega de”despedir y mandar para la casa a un montón de gerentes e ingenieros inútiles” (los que proponen ajustes de plantilla) no necesariamente estamos remando en favor del futuro de la profesión. Al fin es muy probable que una empresa que no ajuste sus costos a sus ingresos terminará desapareciendo, pero lo que es seguro es que esa empresa pronto ya no hará buen periodismo.
Jeff Jarvis dice que “los diarios desaparecerán. Las revistas están en peor estado de lo que yo me imaginaba y muchas se acabarán. Los canales de edición, distribución y venta de libros atravesarán turbulencias. Tanto la Radio y televisión carecerán de sentido, sustituidos por los servicios digitales. El sector de la publicidad será la siguiente en sentir el tsunami, tras los medios”. Y aprovecho otra frase pesimista de esta semana: “No es una locura afirmar que los diarios van a desaparecer; tampoco creo que debamos llorar desconsoladamente su pérdida”, sostiene el profesor de Marketing Peter Fader, codirector de Wharton Interactive Media Initiative. Y a diferencia de los problemas sufridos en el sector automovilístico o inmobiliario, el cambio es estructural, no cíclico. Tal vez la recesión económica haya acelerado el proceso, pero el modelo de negocio por sí mismo habría acabado teniendo problemas de todos modos. “Mis hijos no son capaces de imaginarse por qué alguien querría leer el periódico”, señala Fader. El NYT gasta aproximadamente mil millones de dólares por año en imprimir sus ejemplares, Nicholas Carlson calculó que les costaría la mitad regalarle un Kindle de Amazon a cada suscriptor y dejar de imprimir.
El desafío para los que creemos en el valor del rito de la lectura del buen periodismo pasa por encontrar la fórmula aumentar los ingresos en favor de las redacciones periodísticias, ya no en este año de crisis financiera terrible que tenemos encima, sino en el futuro mediato. Tomando la frase de Seth Godin, “lo único pero que empezar algo y equivocarse es no empezar nada”.
PD: 1) En esa línea de probar nuevos caminos un dato de la The Economist mandado por Adrián Puentes, citando a Rodrigo Ferrari: el link. 2) Otro link, la crisis en USA y España en letras de un diario colombiano gracias a un dato de Sergio Acevedo.