¿Cuándo dejará de imprimirse tu diario?

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Con la lectura del libro de Jeff Jarvis, What Would Google Do, no queda más que seguir pensando respecto al fin de los diarios y los riesgos como oportunidades que esto trae. Jarvis es parte de una serie de analistas de los medios que entienden que lo que ocurre con el 2.0 supone para los medios asumir que su forma de hacer negocio ya quedó en el pasado. Está en la línea del trabajo que hemos mencionado en otros post de este espacio como Chris Anderson, Seth Godin, etc.

Hay muchos puntos valiosos en un trabajo que personalmente creo que peca de una cierta ingenuidad respecto al valor modélico de la empresa reina en la “commoditización” como es Goggle, un comentario que en el mundo de los “Jarvis” me delata como un periodista todavía muy apegado al pasado.

Pero más allá de los matices, comparto que el momento que se detendrán las grandes prensas de los principales diarios no está lejos y lo que distingue a las grandes empresas periodísticas del pasado de las grandes empresas periodísticas del futuro está en que las últimas ya están pensando en cómo detendrán sus prensas como un paso estratégico.

Pero el problema es que la mayor parte de las empresas periodísticas no pueden hacer esto, es lógico que una empresa que ha ganado tanto en el mundo en papel que desaparece no será capaz hacer bien esta tarea. Entre las futuras detenciones de las prensas habrá casos que serán vistos como “quiebras” tradicionales. En general será el porvenir de los actores secundarios del esquema tradicional, los diarios 2, 3 o 4 de ciudades que ni siquiera se darán cuenta que se les fue el tren.

Pero pienso que lo que más veremos será el gran diario que pasará a la irrelevancia. Espero que todos ustedes hayan visto el video que nos mostró en Santiago Juan Antonio Giner, el reportaje de la huelga de distribuidores en la Nueva York de la segunda guerra, donde se subentiende la importancia que en ese momento tenía el diario para los habitantes de una ciudad, que se ilustra tanto en las colas interminables como en las lecturas de los comics realizados por el Alcalde La Guardia. La mucho menor relevancia que tienen los diarios hoy respecto a sus antecedentes de los años 40 es poco respecto a los cambios de relevancia que vienen.

La última imprenta…

Los diarios tradicionales que no se muevan radicalmente a internet terminarán siendo empresas irrelevantes para las masas donde reinaron. Serán medios leídos por un grupo de personas mayores, serán medios que ocuparán poco del tiempo libre de su audiencia, no creo que llegarán pronto a ser medios irrelevantes, pero creo que no serán más que las buenas revistas de hoy, lo que empresarialmente es un desastre.

Las empresas que pasarán con éxito la ola digital son las que entienden que pronto en el mundo del periodismo lo análogo será tan relevante como ahora es la fotografía no digital. Las empresas que serán relevantes en veinte años serán las que hoy planifiquen el progresivo cierre de sus respectivas imprentas. Jarvis cuenta que una la inauguración de la  imprenta que el The Guardian Inglés montó para su edición tabloide el editor Alan Rusbridger la presentó como “la última prensa” que iba a tener el diario y definió su trabajo “no como proteger al viejo medio sino llevar los valores de esa empresa al nuevo mundo digital de la forma más rápida, segura y sensible que pueda”.

En la misma línea de lo que he venido repitiendo aquí del trabajo de Henry Jenkins, Jarvis dice que lo mejor que pueden hacer los diarios es aprovechar su “old media megaphone” para promover y construir lo que viene. El problema es que para aquello primero hay que definir qué es lo que viene y aquí es donde cuesta encontrar buenas respuestas, lo único que todos repiten hasta el cansancio es que las empresas tienen que limitar costos innecesarios y apostar por lo propio de ellos: has lo propio y “link to the rest”.

Qué pienso de esto

Creo que el problema es que el PC como el resto de los aparatos donde podemos “leer” el periodismo digital condicionan el producto drásticamente. El nuevo “diario” ya no será un diario, de hecho la página web de un canal de TV, de una radio termina siendo muy parecida a la de un diario.

Lo anterior es especialmente relevante para la publicidad: el diario permitía una publicidad relevante y eficiente sin molestar a los lectores del contenido periodístico, lo que no ocurre en los PC’s y mucho menos en los celulares, kindle’s o Pda’s.

Algo similar ocurre respecto del periodismo, el nuevo medio funciona perfecto para el artículo corto, que se extiende mediante links (vínculos), pero no es un buen espacio para textos como el que ahora estoy escribiendo (seguro que muchos lectores no llegaron hasta aquí). El nuevo medio no fomenta tampoco la lectura de un cierto grupo de noticias a la manera de “ojear” un diario, el lector de diario sabía “lo que hay que saber” en una comunidad, algo que no veo solucionado ni siquiera en los buenos medios digitales.

Pero lo más grave es el problema del negocio, en el nuevo espacio no están los avisadores del mundo impreso. Jarvis en su libro nos  da un  dato revelador: Craighlist, la empresa que en Estados Unidos se impuso en el mundo que un día fue parte determinante de los ingresos de los diarios líderes, los avisos clasificados personales, no se quedó con esa “torta”. Jarvis dice que “a Craig Newmark se lo acusa de quitarle miles de millones de dólares a la industria de diarios, pero eso es injusto, él solo creó un mecanismo para hacer más eficiente el mercado, dejando gran parte de esos miles de millones en los bolsillos de quienes comercian gracias a esos avisos”. Lo anterior es lo que explica el éxito del nuevo negocio, en la nueva economía se cobra lo menos posible para poder funcionar, de ahí la máxima “beware the cash cow in the coal mine”. Los medios tradicionales que tienen audiencias tienen la mejor ubicación para aprovechar las oportunidades pero al mismo tiempo tienen los mayores desincentivos empresariales para hacerlo.

Termino con un guiño doble, al espacio “paper papers” de donde tomé la imagen que ilustra este post y un link a un link que allos acaban de destacar al autor del libro que está dedicado este post, Jeff Jarvis, sobre la reconstrucción del periodismo.