“Los 80″. Ficción de calidad para la televisión que viene
Todos hablan de la serie ochentera, al igual que lo que ocurrió con Betty la Fea, Machos, los realities, Héroes… el 13 volvió a “romperla”. Al hacerlo mostró que más allá de los problemas provocados por los constantes cambios de gestión que se definen en mi Universidad, sus profesionales son expertos a la hora de sintonizar con las audiencias masivas chilenas.
Justamente cuando la televisión abierta enfrenta los cambios drásticos de los que hablábamos la semana pasada, se hace más relevante que los canales abiertos puedan entregar productos que convoquen a grupos variados como lo logra esta serie. Es evidente para los que saben de TV que el Señor de la Querencia no “la rompió” por la sangre, así como “Ana y los siete” no deberá su impacto al baile del caño; la ficción local bien realizada siempre será una buena carta ante las audiencias. La experiencia nos muestra que los chilenos aunque no vayan a ver una película nuestra al cine la ven masivamente cuando llega a la pantalla chica.
El problema es que lo “bien realizada” depende fundamentalmente del presupuesto que se pueda destinar a una producción de este tipo. No es casual que “los 80″ tenga la calidad que tiene: los trabajos de producción de Andrés Wood, Tito Gesswein, Rodrigo Basáez Y Boris Quercia; las actuaciones de Tamara Acosta, Daniel Muñoz, Daniel Alcaíno; el guión de Rodrigo Cuevas, son mucho más relevantes y condicionantes del éxito de la serie que el momento elegido para lanzarla.
Fui un seguidor de la seríe norteamericana “Esos maravillosos años”, que sin duda inspiró al equipo de españoles que hace ya lanzaron la todavía exitosísima “Cuéntame”. En realidad la serie se emitió primero como “Nuestro Ayer” y luego se rebautizó como “Cuéntame” aprovechando el éxito de un tema musical setentero que la hizo popular. Posteriormente tuvieron que cambiar nuevamente el nombre por el actual “Cuéntame cómo pasó” por problemas de petentes.
“Cuéntame…” evocaba la España de los años 70 a través de la vida de una familia de clase media: los Alcántara. La serie comenzó mostrando el año 68 y la llegada del televisor. El proyecto destacó desde el primer capítulo por el aprovechamiento de la documentación y la ardua tarea de investigación histórica sobre los que se construían sus guiones. Cada capítulo del producto español recoge aspectos históricos, sociales y culturales de época gracias, en parte, a las referencias que entregaron archivos audiovisuales muy bien aprovechados.
En las siguientes temporadas TVE aprovechó el éxito para mejorar progresivamente el producto. A la calidad de los guiones se agregaron efectos especiales al estilo de los que incorpora la película ‘Forrest Gump’. En los blogs españoles se consideran inolvidables, por ejemplo, la escena de Franco dándole la mano a Antonio (Imanol Arias) o aquella en la que a Toni le persiguen ‘los grises’ (la guardia civil) durante una manifestación universitaria.
Una producción de una calidad mucho más alta que la que acostumbra a tener la televisión de ficción en España les ha permitido que casi 10 años después puedan mantener el record de que siempre más de 4.5 millones de españoles cada jueves. La semana pasada, en la novena temporada, tuvieron el momento más alto del rating de ese día, sus 5,5 millones y 34,6% de share. Un “lanzamiento del año” en España, con ,enorme éxito como “Sin tetas no hay paraíso”, festejó esa semana el 24% de share.
Es lógico adelantar que Canal 13, cada vez más escaso en golpes de audiencia, producirá una nueva temporada de “los 80″ en el 2009, pero lo que condicionará si el resultado será una simple extensión a lo “Lola” o convertirá a “los Herrera” en un clásico chileno, será la manera que enfrente la producción de la segunda temporada. En este mismo espacio hemos analizado muchas veces el problema de los diarios norteamericanos que actualmente están aprovechando el remanente del hábito de sus lectores para mantener los altos ratios de rentabilidad de “los años 80″ en vez de reducir los márgenes en favor de una prensa de calidad, la estrategia de la sopa de tomates del NYT.
En el caso del canal universitario la segunda temporada de la serie “Los 80″ se puede hacer asumiendo que en un año de crisis habrá que hacer un producto con los costos más acotados o se puede aumentar la apuesta y aprovechar los mayores recursos publicitarios que se podrían obtener del impacto de la primera temporada no en favor de la rentabilidad 2009 del canal sino para hacer una mejor producción. Es urgente hacer capítulos más largos que no obliguen a los televidentes a soportr resúmenes de más de 30 minutos, es clave no solo mantener los profesionales que consiguieron el éxito sino que aumentar el presupuesto que tuvo la serie este año para mejorar tanto la investigacióon previa, los guíones como la calidad de su producción.
Para que se hagan una idea un capítulo actual tuvo un costo en torno a los 35 millones cada uno, algo que está en promedio de lo que cuesta la ficción de calidad chilena. Un producto como Hijos del Monte de TVN debe estar bajo los 30, pero no es raro en el sector llegar a los 35 por capítulo. Para tener una referencia, un capítulo de la “Cuéntame” española hoy alcanza los 700 millones por capítulo. Esa enorme diferencia explica la cantidad de actores, locaciones, el grado de investigación documental, la calidad de los guiones, incluso los efectos especiales. Si queremos tener una serie “inolvidable” debemos conseguir al menos unos 70 millones por capítulo y este producto se los merece y los puede alcanzar si se buscan patrocinios más jugados de empresas que son líderes desde “los 80″, incluso a pesar del entorno económico dominante, ese es el desafío del 13.
Siempre termino hablando de plata, pero la verdad es que esta condiciona a la calidad. Les recuerdo lo que comentaba hace un par de meses sobre la televisión chilena antes que el gobierno mandara su proyecto de ley. En ese post defendía la eficacia con que nuestra TV actual maneja sus presupuestos y la calidad que logra con los mismos, alerté a que muchos modelos de los “críticos” de la TV son proyectos intensivos en recursos. “Cuando se critica a nuestra televisión se dan ejemplos europeos sin considerar que, por ejemplo, en Cataluña subsidian su televisión local en más de 340 millones de euros por año, eso es más dinero que el de los presupuestos de todos nuestros canales chilenos. En España solo en el subsidio de la televisión autonómica se ponen más de mil quinientos millones de euros por año, esto sin considerar el presupuesto de los canales estatales”. En la siguiente tabla que construí con la colaboración del experto español Fernando Labrada, están los datos de lo que presupuesta cada canal regional y lo que vende por avisos, la diferencia son los más de 1500 millones de pesos que al final reciben del Estado de fondos fiscales.