Listo para Mexico… (un post lleno de enlaces)
Con la valiosa ayuda de varios de ustedes me voy esta semana a Mexico para hacer dos presentaciones. La primera es un seminario de actualización para periodistas organizado por el Ipade en Ciudad de México. El tema que me plantearon es la relación entre el periodismo y las políticas comerciales de las empresas periodísticas. Mi idea de la presentación, que está en el link anterior, es tratar de mostrar que la discusión relevante para el futuro de los medios es como garantizar en forma sostenible la calidad, apostando que el problema es más corporativo que comercial. Una empresa de comunicaciones que junto al Ipade hace el primer seminario nos lleva a parte de los ponentes a San Luis de Potosí a hacer una segunda “patita”, en mi caso con una actualización de un tema recurrente mío, lo que viene para los medios. En esa presentación se nota que cada vez creo más en Henry Jenkins (que estará de visita en Chile cuando volvamos de la Misión Corfo a Madrid, entre el 10 de octubre y el 13 de octubre, en el master de periodismo de la UC y El Mercurio) y tengo más presente a Jensen: el futuro es de las buenas historias y las mejores se escribirán a varias manos, con el apoyo del 2.0. Con ese objetivo es que he estado mostrando el prólogo del libro que escribiré con Argandoña y Pollak editado por Catalonia (para los que me quieran dar otra mano más abajo les mando la versión actualizada).
Este post lo escribo justo cuando en la Facultad nos vamos a Jahuel para empezar otra jornada de planificación estratégica y nos encontramos definiendo los detalles para terminar la misión a Madrid con un seminario de lujo entre el 10 y el 13 de noviembre, preparen las cámaras los amantes del fotoperiodismo.
Prólogo, versión al 20 de septiembre:
A fines de los noventa conocí a Rolf Jensen cuando acababa de lanzar su libro The Dream Society. Jensen nos explicó en un congreso de la Society for News Design que era inminente el fin de la era de la información: “pasamos por cuatro etapas de actividad económica y desarrollo: caza y recolección de alimentos, agricultura, industria e información”. En la nueva “era de los sueños” (o las historias) los productos o servicios no se comprarán por sus cualidades intrínsecas, sino más bien por las emociones, sensaciones y estilo de vida que evocan; por las «historias» que los envuelven”. La diferenciación relevante la conseguirá la empresa con la mejor historia; los consumidores pagarán por la historia que sea capaz de encender su imaginación, que refleje cómo nos vemos y cómo nos ven los demás.
Diez años antes que Chris Anderson lanzara el libro “Gratis,” Jensen ya afirmó que tendríamos “noticias gratis, conocimiento gratis, literatura gratis, juegos de computación gratis, la lista es larga y se sigue ampliando a alta velocidad”. Las predicciones de Jensen mostraban un mundo donde las comunicaciones serían cada vez más relevantes: el comportamiento, las decisiones y la agenda de las mayorías estarían todavía más influenciadas por los creadores de historias. Para el danés la automatización significaría el fin de la era de la información y que en la sociedad que se impondría en el nuevo siglo XXI el valor agregado estaría en la única habilidad que no podía ser automatizada: la emoción.
Los Blogs son un elemento clave del emergente mundo de las comunicaciones. En un mundo saturado de información y datos, aparecen como espacios de una reflexión “contaminada” por la emoción del que escribe. Son tanto espacios de conversación cuyas historias se alimentan de las relaciones con otros blogs, de enlaces (liks) compartidos como de nuevas ideas aportadas por los comentaristas. Esto último es clave, somos muchos los que pensamos que parte de esas historias claves se redactarán a varias manos.
En términos generales este libro promueve la participación masiva aprovechando las herramientas disponibles aunque lo hace mediante dos objetivos. El primero es mostrarles los blogs a quienes todavía no se han entusiasmado con la pionera y quizá más interesante herramienta de participación ya universalizada. Desde el lanzamiento del espacio BlogsUC, llevo dos años haciendo de evangelista de esta tecnología al interior de la Universidad Católica, específicamente al interior de la Facultad de Comunicaciones. Este libro es una prolongación de esa labor.
Al publicar como libro un grupo de textos tomados de internet asumimos que, a pesar de que se trata de una herramienta que ya tiene cinco años de vida, todavía hay muchos integrantes del mundo de las comunicaciones sociales que no ven clara la necesidad de usarla o comprenderla. Por lo mismo queremos entregarles en estas páginas una muestra real de lo que sucede en estos espacios de opinión y diálogo.
Para mostrar “qué” es un blog hemos seleccionado artículos reales -que en la red son llamados “post”- de los publicados en el último año en los blogs donde escribimos Luis Argandoña (Diestra y Siniestra), Tomás Pollak (Bootlog) como míos (BlogsUC). Al hacerlo y convertirlos en letras de molde, que permanecerán en el tiempo, asumimos un cierto pudor ya que se trataba de textos pensados para un blog, para una conversación, más que para el formato libro impreso.
La selección persiguió también un segundo objetivo: compartir de una forma algo mosaical lo que pensamos los autores y otros que nos han comentado en nuestros blogs, respecto a lo que está ocurriendo en estos momentos en los medios masivos. Creemos que al informarse sobre lo que está sucediendo en el mundo de las comunicaciones será más fácil valorar la importancia del fenómeno de la participación masiva. Al hacerlo queremos compartir el “porqué” es relevante asumir la realización de Blogs u otras herramientas 2.0 para cualquier profesional del área.
Con el libro no pretendemos llegar a los menores de 24 años que no estén estudiando temas de comunicaciones. Soy consciente que hay una generación para la cual los correos electrónicos (e mails) son una tecnología antigua, algo “de sus padres”; que se comunican en la red por chats o SMS. Hoy convivimos con jóvenes que no sentirán la necesidad de contratar un teléfono fijo, que valoran la importancia de las comunidades y le dan más credibilidad a los pares que a los expertos. Este libro también busca explicarle al resto lo que implica que ese grupo humano pronto será mayoritario.
Usarla palabra blog en el título es un reconocimiento a una tecnología quizá ya “antigua” pero que es clave de la explosión de participación de las hasta hace poco pasivas audiencias de los medios masivos. Se trata de una herramienta que tiene cinco años, un tiempo largo para el mundo de internet, por lo que no destinamos páginas de este libro en volver a repetir instrucciones o recomendaciones básicas para que hagan sus propios blogs. Ustedes pueden acceder a decenas de libros y manuales, los mejores de los cuales pueden ser bajados gratuitamente en la red(1). Estamos dando por sentado que el “cómo” se hacen los blogs ya no tiene misterio, herramientas como Blogger, o las chilenas Modyo y Bligoo son muy transparentes.
El blog primero se masificó como la primera tecnología que de verdad permitió que cualquiera pudiera tener su propia página en la red, en ese sentido son responsables de la tendencia del 2.0, pero lo que explica su actual fortaleza es su progresiva especialización como soporte de conversaciones entre especialistas sobre temas de interés particulares. Hace unos días el periodista Felipe Cadiz escribía en KM (Cero) que los blogs han dejado de ser el medio personal para el contacto social, aunque siguen siendo una excelente alternativa como formato de publicación profesional. Muchos de ustedes leyeron por primera vez sobre los Blogs cuando se habló de las “bitácoras”, los medios masivos informaron sobre blogs que respondían al interés de las personas en compartir temas personales, en mostrarle a terceros sus individualidades. Muchos eran verdaderos diarios de vida públicos de personas que necesitaban mostrarse. La columna de Cadiz muestra que en esa función los blogs ya ha sido reemplazado por herramientas especializadas para el contacto social como Facebook y Twitter.
Al hablar de blogs en este libro lo hacemos en sentido genérico, no nos referimos solo a la publicación de textos. De hecho, actualmente Technorati, la principal herramienta para analizar los blogs, también considera como parte de la blogósfera a las herramientas para subir fotos, videos o podcast radiales o musicales. Lo propio de esta herramienta es que los que publican lo hacen tanto para difundir como para promover que lo compartido sea discutido, rebatido, complementado. Uno de los “evangelizadores” de los blogs, Dan Gillmore dijo hace poco que la actitud del bloguero parte de la conciencia de que los “lectores saben más que yo”. El sujeto tácito que sabe más que uno es el que Howard Rheingold llamo las multitudes inteligentes (Smart mobs). Cuando todos pueden comentar, corregir, complementar, quienes publicamos en la red tenemos la oportunidad de enriquecer el trabajo de reporteo que antecedió a la publicación. No se aprovecha un blog sino se asume que es una herramienta participativa, que autor y lectores, en especial quienes comentan, pasan a ser una comunidad.
En el periodismo trabajamos asumiendo la máxima de que “lo mejor es enemigo de lo bueno”. En los medios tradicionales hay un momento en que hay que dar por terminado el artículo, más allá de la conciencia del autor de que siempre sería posible mejorarlo con más reporteo, se asume que el cierre del medio donde uno lo está publicando es lo que manda, la información se imprime de la mejor forma que ha sido posible hacerlo hasta esa hora de cierre. En el mundo 2.0, cuando se permite que el lector comente, estamos permitiendo que lo que consideramos “suficientemente bueno” para publicarse a la hora de cierre pueda ser mejorado posteriormente por la “inteligencia colectiva”.
Gracias al blog podemos llegar a personas aludidas en la información que estamos entregando como también a profesionales especializados en el tema en cuestión, en este libro varias veces variados profesionales reaccionaron a nuestros comentarios sobre las empresas donde ellos trabajaban. Sus puntos de vista sin duda enriquecían los post publicados y hacían más atractivo el blog para los lectores que lo leerían posteriormente. Además, esos mismos comentarios estimulaban que los autores del post inicial siguieran reflexionando y continuaran el diálogo sobre el tema. Gillmore dice que “el periodismo también es una conversación” y que la irrupción del público es una oportunidad que debe ser incentivada por los periodistas. Henry Jenkins, seguramente el otro autor más iluminador respecto a lo que viene, va más allá y recomienda a los medios, en cuanto empresas, a focalizarse en fomentar esta participación, para él “la verdadera convergencia está en la relación entre el poder de los productores de la industria tradicional y el poder de los consumidores de esos medios masivos, que interactúan en formas impredecibles”.
Mientras los medios tradicionales eran eficientes para enviar un mismo mensaje a la totalidad de la masa, bajo la mecánica del broadcasting, estas nuevas herramientas permiten que esa misma “masa” se comunique entre sí, que incluso lo haga respecto a los medios tradicionales que estén dispuestos a fomentarlo.
La debilidad de este libro resulta de que lo que aquí se presenta no reproduce una riqueza crucial de los blogs: los enlaces asociados que tienen sus textos. Cuando se escribe en los blogs uno no solo realiza una invitación tácita a terceros para comentar, generalmente los post se redactan incorporando en ellos otros textos mediante enlaces (links) a otros espacios de la red que sirven para explicar, contextualizar e incluso polemizar. Los post aquí publicados lamentablemente han tenido que ser podados de esa riqueza tan propia de internet. Quienes de verdad se sientan motivados a redactar sus propios espacios deberían revisar en la red blogs reales para entender la forma de hacer esto correctamente. No se puede olvidar que el blog es un “medio” propio de internet que no puede existir fuera de la red y seguramente los enlaces, la redacción usando el hipertexto, es su aspecto distintivo.
La conversación que se da en el blog entre el autor y los lectores que lo comentan también se extiende gracias a los enlaces a otros blogs y espacios de internet. La red de enlaces resultante garantizará que nuestros textos estén mejor catalogados por los buscadores generalistas, una de las formas más tradicionales como las personas navegan buscando información.
Uno de los aspectos que hay que tener en cuenta cuando nos metemos a la red es la sensación errónea de que basta con levantar un sitio, conectar un sitio a la red, para que estemos en los ojos de todos los que allí están conectados. El analista del tema Francis Pisani habla de una ley por la que, más allá de las conexiones ilimitadas, al final igual hay un número mínimo de los sitios de la red que concentran a casi todos los lectores mientras que la inmensa mayoría no tienen ningún enlace real que permita llegar a ellos. La costumbre de entrar a otros sitios parecidos al nuestro a comentar, de hacer links dentro de nuestros post a terceros, es la forma de crear los enlaces que facilitarán la llegada de audiencias a nuestra oferta. Al comprenderlo empezarán a hacer, casi sin notarlo, lo que se llama “diplomacia bloguera” que en la práctica termina siendo la creación de enlaces con otros espacios de la web.
Respecto a la fidelidad de lo que aparece en el libro respecto a lo que un día se subió a la red, les advierto que como todo libro este trabajo se vio beneficiado de la edición realizada por editorial Catalonia que más allá de hacer un intento de mantener un estilo “bloguero” no dejó pasar la oportunidad de la edición para corregir motes u errores que los originales que están en la red seguro mantienen. En el mundo de los blogs todavía existe una cultura que llega incluso a “respetar el error”, hay blogueros que valoran que se mantenga lo publicado originalmente incluso por sobre a la verdad, en este caso primó mi origen periodístico para privilegiar que los lectores del libro sean correctamente informados, más allá de la fidelidad de lo realizado.
En los post que se publican en este libro se muestra que en el siglo XXI las comunicaciones posteriores al “tsunami digital”, las técnicas profesionales que priman en ella, se están convirtiendo en una habilidad necesaria para todo el mundo. Cuando existían un grupo finito de medios masivos la necesidad de aprender estas técnicas solo tenía sentido para un grupo de profesionales, pero cuando los medios se convierten se convierten en “medios sociales” con espacios de participación universales, todos se ven motivados a saber de comunicación como a manejar las técnicas tradicionales empleadas hasta ahora en los medios tradicionales.
Tras los temores de muchos profesionales de la información, confundidos al ver la disminución progresiva de sus ingresos, toma forma una época en que todos los ciudadanos saben de comunicación, tanto en sus versiones informativa, persuasiva como de entretención. Tal como lo decía Jensen hace una década, ahora más que nunca el futuro estará en quienes sean capaces de redactar las mejores historias: “Por todo el mundo hay personas que quieren compartir sus conocimientos y valores con el resto de nosotros. Y lo están haciendo porque quieren hacerlo, sin plantearse la rentabilidad de esa acción”.