Porqué leer sobre los blogs (prólogo de un libro)

Si voy a escribir un libro sobre el mundo 2.0 me parece lógico es compartir el borrador de su prólogo con el objeto de conseguir ideas y recomendaciones. Les adelanto que el texto busca motivar a los escépticos como a los reaccionarios a estas herramientas de participación… bienvenidas las críticas, comentarios, ideas… perdonen la falta de links, está escrito para el papel…

A fines de los noventa  conocí a Rolf Jensen, cuando acababa de lanzar su libro The Dream Society. En un congreso de la Society for News Design nos mostró cómo era inminente el fin de la era de la información: “pasamos por cuatro etapas de actividad económica y desarrollo: caza y recolección de alimentos, agricultura, industria e información”. En la nueva “era de los sueños” (o las historias) los productos o servicios no se comprarán por sus cualidades intrínsecas, sino más bien por las emociones, sensaciones y estilo de vida que evocan; por las «historias» que los envuelven”. La diferenciación relevante la conseguirá la empresa con la mejor historia; los consumidores pagarán por la historia que sea capaz de encender  su imaginación, que refleje cómo nos vemos y cómo nos ven los demás.
Diez años antes que Chris Anderson lanzara  el libro “Gratis,” Jensen adelantó que tendríamos “noticias gratis, conocimiento gratis, literatura gratis, juegos de computación gratis, la lista es larga y se sigue  ampliando a alta velocidad”. Para el danés  la creciente automatización pasaba por el fin de la era de la información y que en la sociedad que se impondría durante el siglo XXI el valor agregado estaría en la única habilidad que no podía ser automatizada: la emoción. Las predicciones de Jensen mostraban un mundo donde las comunicaciones serían cada vez más relevantes:  el comportamiento,  las decisiones y la agenda de las mayorías estarían todavía más  influenciadas por los creadores de historias. En ese contexto se desarrolla este libro.
Somos muchos los que pensamos que parte de esas historias claves se redactarán a varias   manos y muchas surgirán en los blogs como en otras herramientas del llamado internet 2.0. Por eso creemos importante promover la participación masiva lo que explica los dos objetivos de este texto. El primero es mostrarles los blogs a quienes no se han entusiasmado con la pionera y quizá más interesante  herramienta de participación ya universalizada. Desde el lanzamiento del espacio BlogsUC, llevo dos años haciendo de evangelista de esta tecnología al interior de la Universidad Católica, específicamente al interior de la Facultad de Comunicaciones. Este libro es una prolongación de esa labor.
Al publicar como libro una serie de  textos tomados de internet asumimos  que,  a pesar de que se trata de una herramienta que ya tiene cinco años de vida, todavía hay muchos integrantes  del mundo de las comunicaciones sociales que no ven clara la necesidad de usarla o comprenderla. Por lo mismo queremos entregarles en estas páginas una muestra real de lo que sucede en estos espacios de opinión y diálogo. Para mostrar “qué” es un blog hemos seleccionado algunos artículos reales -que en la red son llamados post- de los publicados en el último año en los blogs donde escribimos  Luis Argandoña (Diestra y Siniestra), Tomás Pollak (Bootlog) como míos (BlogsUC). Al hacerlo y convertirlos en letras de molde, que permanecerán en el tiempo, asumimos un cierto pudor ya que se trataba de textos pensados para un blog, para una conversación, más que para el formato libro impreso.
La selección persiguió  también un  segundo objetivo: compartir de una forma algo mosaical lo que pensamos los autores y  otros que nos han comentado en nuestros blogs, respecto a lo que está ocurriendo en estos momentos en los medios masivos. Creemos que al informarse sobre lo que está sucediendo en el mundo de las comunicaciones será más fácil valorar la importancia del fenómeno de la participación masiva. Al hacerlo queremos compartir el “porqué” es relevante asumir la realización de Blogs u otras herramientas 2.0 para cualquier profesional del área.
Con el libro no pretendemos llegar a los menores de 24 años que no estén estudiando temas de comunicaciones. Soy consciente que hay una generación para la cual los correos electrónicos (e mails) son una tecnología antigua, algo “de sus padres”; que se comunican en la red por chats o SMS. Hoy convivimos con jóvenes que no sentirán la necesidad de contratar un  teléfono fijo, que valoran la importancia de las comunidades y le dan más credibilidad a los pares que a los expertos. Este libro también busca explicarle al resto lo que implica que ese grupo humano pronto será mayoritario.
Usarla palabra blog el el título es un reconocimiento a una tecnología quizá ya “antigua” pero que es clave de la explosión de participación de las hasta hace poco pasivas audiencias de los medios masivos. Se trata de una herramienta que tiene cinco años, un tiempo largo para el mundo de internet, por lo  que no destinamos páginas de este libro en volver a repetir  instrucciones o recomendaciones básicas para que hagan sus propios blogs. Ustedes pueden acceder  a decenas de libros y manuales, los mejores de los cuales pueden ser bajados gratuitamente en la red(1). Estamos dando por sentado que el “cómo” se hacen los blogs ya no tiene misterio, herramientas como Blogger, o las chilenas Modyo y Bligoo son muy transparentes.
El blog primero se masificó como la primera tecnología que de verdad permitió que cualquiera pudiera tener su propia página en la red, en ese sentido son responsables de la tendencia del 2.0, pero lo que explica su actual fortaleza es su progresiva especialización como soporte de conversaciones entre especialistas sobre temas de interés particulares.  Hace unos días el periodista Felipe Cadiz escribía en KM (Cero) que los blogs han dejado de ser el medio personal para el contacto social, aunque siguen siendo una excelente alternativa  como formato de publicación profesional. Muchos de ustedes leyeron por primera vez sobre los Blogs cuando se habló  de las “bitácoras”, los medios masivos informaron sobre blogs que respondían al interés de las personas en compartir temas personales, en mostrarle a terceros sus individualidades. Muchos eran verdaderos diarios de vida públicos de niños de primaria (sobre todo niñas)que buscaban  promoverse, mostrarse. La columna de Cadiz muestra que en esa función los blogs ya ha sido reemplazado por herramientas especializadas para el contacto social como Facebook y Twitter.
Cuando en este libro hablamos  de blogs lo hacemos en un sentido genérico, vamos más allá de los espacios dedicados solo a la publicación de textos. De hecho, actualmente Technorati, la principal herramienta para analizar los blogs, también considera como parte de la blogósfera a las herramientas para subir fotos, videos o podcast radiales o musicales.  Es fundamental entender que independiente de lo que se suba a la red a través de estos espacios, hay que comprender que los que publican lo hacen tanto para difundirlos como para promover que el texto también sea discutido, rebatido, complementado. Uno de los “evangelizadores” de los blogs, Dan Gillmore dijo hace poco en Chile que la actitud del bloguero parte de la conciencia de que los “lectores saben más que yo”. En este campo  se valora lo que otro autor clave, Howard Rheingold, llamo las multitudes inteligentes (Smart mobs): cuando todos pueden comentar, corregir, complementar, quienes publicamos en la red tenemos la oportunidad de enriquecer el trabajo de reporteo que antecedió a la publicación.
No se aprovecha un blog sino se asume que es una herramienta participativa, que autor y lectores, en especial quienes comentan, pasan a ser una comunidad. Quienes publicamos cosas, independiente de que realicemos periodismo por ella, no nos presentamos como el profesional, el “observador entrenado” propio de los medios tradicionales, más bien prima la actitud del que se considera una persona que se siente envuelta por los eventos que reportea.
En el periodismo trabajamos asumiendo la máxima de que “lo mejor es enemigo de lo bueno”. En los medios tradicionales hay un momento en que hay que dar por terminado el artículo, más allá de la conciencia de los autores de los mismos de que siempre sería posible mejorarlo con más reporteo, se asume que el cierre del medio donde uno lo está publicando es lo que manda, la información se imprime de la mejor forma que ha sido posible hacerlo hasta esa hora de cierre. En el mundo 2.0, cuando se permite que el lector escriba, estamos  permitiendo que lo que consideramos “suficientemente bueno” para publicarse a la hora de cierre pueda ser mejorado posteriormente por algunos de los lectores, incluso por nosotros mismos.
Gracias al blog podemos llegar a personas aludidas en la información que estamos entregando como también a profesionales especializados en el tema en cuestión, en este libro varias veces variados profesionales reaccionaron a nuestros  comentarios sobre las empresas donde ellos trabajaban. Sus puntos de vista sin duda enriquecían los post publicados y hacían más atractivo el blog para los lectores que lo leerían posteriormente. Además, esos mismos comentarios estimulaban que los autores del post inicial siguieran reflexionando y continuaran el diálogo sobre el tema. Gillmore dice que “el periodismo también es una conversación” y que la irrupción del público es una oportunidad que debe ser incentivada por los periodistas. Henry Jenkins, seguramente el otro autor más iluminador respecto a lo que viene,  va más allá y recomienda a los medios, en cuanto empresas, a focalizarse en fomentar esta  participación, para él “la verdadera convergencia está en la relación entre el poder de los pro¬ductores de la industria tradicional y el poder de los consumidores de esos medios masivos, que interactúan en formas impredecibles”.
Los blogs son herramientas que facilitan las conversaciones entre personas interesadas en determinados asuntos específicos. En mi caso, con BlogsUC, los profesores de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica creamos un espacio de conversación para personas interesadas en el desarrollo de las comunicaciones sociales en Chile. Mientras los medios tradicionales eran eficientes para enviar un mismo mensaje a la totalidad de la masa, bajo la mecánica del broadcasting, estas nuevas herramientas permiten que esa misma “masa” se comunique entre sí, que incluso lo haga respecto a los medios tradicionales que estén dispuestos a fomentarlo.
La debilidad de este libro resulta de que lo que aquí se presenta no reproduce una riqueza crucial de los blogs: los enlaces asociados que tienen sus textos. Cuando se escribe en los blogs uno no solo realiza una invitación tácita a terceros para comentar, generalmente los post se redactan incorporando en ellos otros textos mediante enlaces (links) a otros espacios de la red que sirven para explicar, contextualizar e incluso polemizar. Los post aquí publicados lamentablemente han tenido que ser podados de esa riqueza tan propia de internet. Quienes de verdad se sientan motivados a redactar sus propios espacios deberían revisar en la red blogs reales para entender la forma de hacer esto correctamente. No se puede olvidar que el blog es un “medio” propio de internet que no puede existir fuera de la red y seguramente los enlaces, la redacción usando el hipertexto, es su aspecto  distintivo.
La conversación que se da en el blog entre el autor y los lectores que lo comentan también se extiende gracias a los enlaces a otros blogs y espacios de internet. La red de enlaces resultante garantizará que nuestros textos estén mejor catalogados por los buscadores generalistas, una de las formas más tradicionales como las personas navegan buscando información.
Uno de los aspectos que hay que tener en cuenta cuando nos metemos a la red es la sensación errónea de que basta con levantar un sitio, conectar un sitio a la red, para que estemos en los ojos de todos los que allí están conectados. El analista del tema Francis Pisani habla de una  ley por la que, más allá de las conexiones ilimitadas, al final igual hay un número mínimo de los sitios de la red que concentran a casi todos los lectores mientras que la inmensa mayoría no tienen ningún enlace real que permita llegar a ellos. La costumbre de entrar a otros sitios parecidos al nuestro a comentar, de hacer links dentro de nuestros post a terceros, es la forma de crear los enlaces que facilitarán la llegada de audiencias a nuestra oferta. Al comprenderlo empezarán a hacer, casi sin notarlo, lo que se llama “diplomacia bloguera” que en la práctica termina siendo la creación de enlaces con otros espacios de la web.
Respecto a la fidelidad de lo que aparece en el libro respecto a lo que un día se subió a la red, les advierto que como todo libro este trabajo se vio beneficiado de la edición realizada por editorial Catalonia que más allá de hacer un intento de mantener un estilo “bloguero” no dejó pasar la oportunidad de la edición para corregir motes u errores que los originales que están en la red seguro mantienen. En el mundo de los blogs todavía existe una cultura que llega incluso a “respetar el error”, hay blogueros que valoran que se mantenga lo publicado originalmente incluso por sobre a la verdad, en este caso primó mi origen periodístico para privilegiar que los lectores del libro sean correctamente informados, más allá de la fidelidad de lo realizado.
Un incentivo que hay que tener en cuenta a la hora de acometer la edición de un blog es la oportunidad económica. Independiente de que la blogósfera está llena de “entusiastas” que participan sin buscar retribución alguna, es una realidad de que los blogs permiten que muchos profesionales vivan mejor (económicamente hablando) gracias a la comercialización del tráfico que generan gracias a su Blog. Nuestra prensa ha informado sobre variados casos de éxito como los de Juan Francisco Diez (www.chw.net), de Patricia Leiva (www.Zancada.com) y  Alvaro Portugal (www.labuenavida.com) .
En los post que se publican en este libro se muestra que en el siglo XXI las comunicaciones posteriores al “tsunami digital”, las técnicas profesionales que priman en ella, se están convirtiendo en una habilidad necesaria para todo el mundo. Cuando existían un grupo finito de medios masivos la necesidad de aprender estas técnicas solo tenía sentido para un grupo de profesionales, pero cuando los medios se convierten se convierten en “medios sociales” con espacios de participación universales, todos se ven motivados a saber de comunicación como a manejar las técnicas tradicionales empleadas hasta ahora en los medios tradicionales.
Tras los temores de muchos  profesionales de la información, confundidos  al ver la disminución progresiva de sus ingresos, toma forma una época en que todos los ciudadanos saben de comunicación, tanto en sus versiones informativa, persuasiva como de entretención. Tal como lo decía Jensen  hace una década, ahora más que nunca el futuro estará en quienes sean capaces de redactar las mejores historias: “Por todo el mundo hay personas que quieren compartir sus conocimientos y valores con el resto de nosotros. Y lo están haciendo porque quieren hacerlo, sin plantearse la rentabilidad de esa acción”.