Grandes Chilenos, Gabriela Mistral

no titleLo primero es decir que fue emocionante ver anoche en TVN el documental de Maite Alberdi dedicado a Gabriela Mistral y parte del programa serial Grandes Chilenos. Una emoción de amigo, de profesor, de escuela, un orgullo para los que formamos el programa de Dirección Audiovisual UC. El orgullo fue precedido hace un par de semanas por el documental dedicado a Víctor Jara que realizó Rodrigo Moreno, “nuestro líder” en la expresión de Fernando Acuña, para la misma serie.

Hechas estas declaraciones emotivas comento otras impresiones referidas a los objetos concretos y a sus fundamentos culturales.

Debo confesar que me dio pena el documental de Maite, pena en el buen sentido, me conmovió su versión de Gabriela, me entristecí. Normalmente las representaciones del pasado en los relatos audiovisuales le imprimen una apariencia menesterosa a las cosas, las iluminaciones son más débiles, los colores más apagados, menos variados (cosas de la monocromía del cine o de las fotos, efectos de la oxidación de las emulsiones). No tengo claro si hubo algo de este fenómeno en el documental de anoche, lo que si reconocí fue el efecto –en mi opinión vicioso- de una imagen digital con falsos deterioros, rayones, manchas de celuloide envejecido. Una formalización innecesaria del paso del tiempo sobre el soporte.

Pero la verdad es que la pena no tiene que ver con esos efectos, o con la figuración ruinosa de lo pasado, sino con los avatares de esa mujer, con sus fracasos, sus desilusiones, su voluntarismo, el autoexilio, la incomprensión. La relación dramática de la vida y obra que hizo Maite enfatiza esas circunstancias y las relaciona más o menos causalmente con su obra, sus temas, su tono, y en esos mismos aspectos, con sus transgresiones. Debo reconocer que la Gabriela de anoche no es la señora de los textos escolares, ni la figura pétrea monumental inaccesible que está en todos los sitios, en versión de yeso metal o mosaico (en el Cerro Santa Lucía) siempre cobijando niños entre sus rodillas. Quedé con la imagen de una mujer muy contemporánea, en el sentido de muy independiente, libre, arriesgada, rebelde. Cosas de mi propia ignorancia, no sabía nada de su trabajo, aventuras y luchas en México, algo así como un radical trabajo de campo de maestra, trabajo de campo de poetisa. En la cabeza se me juntan los amores, los dolores de Gabriela, la devoción amorosa y la apariencia de Doris Dana, y resulta la imagen, la persona de otra terrible y bella poetisa, Sylvia Plath.

Pero la tristeza referida no sólo tiene que ver con esa selección dramática, resulta de una relación muy inesperada entre esos materiales fuertes, intensos, duros y otros recursos formales en el tono y sentido contrario, inocentes, infantiles, ingenuos, leves. Las animaciones del tren sobre el mapa de América o de México, no recuerdo, pequeña maquinita que echa humo, o del barco que ilustra de manera abreviada (como en los antiguos filmes de aventura) el periplo de la heroína, son esas recursividades ligeras, y lo son también, y especialmente, el efecto de hacer surgir la escritura a mano de Gabriela sobre papeles de carta, sobre esquelas, gráficas que brotan sincronizadas con la lectura de sus poemas. Escritos de puño y letra que surgen de lo blanco sin la mano que los ejecuta. Este recurso de figuración austera, simple, elegante, de la subjetividad, de la subjetividad que deviene universal, versos en la memoria de todos, estrofas de memoria, se conectan con los acontecimientos trágicos y le dan gravedad, peso, intensidad existencial a una historia convencional y superficialmente catalogada como trágica, una historia plana y pública como un friso. Otro recurso que insiste en la estrategia anterior es el de los bocetos, los dibujos a carboncillo (¿o a tinta?) que presentan vistas de Gabriela, que replican bosquejadas fotografías de ella, y que surgen también desde lo blanco, en el vacío, sin la mano del artista. Alberdi eligió el territorio de los primeros planos, como imágenes afección para su documental (sujeto a los estándares del formato BBC y a los criterios del área dramática del canal, suponemos), pero primeros planos de las manos como plano de cercanía de lo subjetivo, como ámbito dramático de la subjetividad, de la escritura, y como relación simbólica entre la poesía y la mano que ensaya, que saca las ideas y las figuras no mecánicamente sino con dolor, con esfuerzo, vivamente.

Me gustó mucho el documental, felicito a Maite y felicito a la producción del programa, de la serie, por su disponibilidad para incorporar en el staff de directores a jóvenes realizadores.

Podría terminar aquí pero quisiera ahora y en relación con lo anterior hacer una observación sobre algunos criterios culturales de representación de la génesis heroica que veo como manifiestos en los documentales Víctor Jara y Gabriela Mistral de la serie Grandes Chilenos.

En uno y otro se sostiene que el héroe, el gran chileno, se hace solo, por sí mismo, o al menos que no es un efecto de las determinaciones sociales o no del todo. Recuerdo que el conductor del episodio de Víctor Jara, cuyo nombre no recuerdo, pero que me parece un Sergio Lagos en potencia, señalaba todo el tiempo que el cantautor iba descubriendo que poseía ciertos dones, ciertos poderes de expresión, de conmoción de las masas, de sintonía con el pueblo, y que entonces los orientaba estratégicamente. Algo parecido a los superhéroes que descubren sus facultades, superpoderes y que los encausan estratégicamente para la consecución de ciertos fines socialmente beneficiosos. Nadie se podría escandalizar de esta asociación que hacemos, ya la hicieron Carlyle y Emerson con sus textos sobre los Héroes, o Campbell con su psicoanálisis del mito. En el caso de Gabriela su obra, sus efectos ejemplares, sus creaciones brotan sin su mano visible sobre un papel en blanco, al igual que los bocetos de ella misma, si no fuera porque se trata de escritura a mano y bosquejo, que son frutos de un gesto personal diríamos que se trata de la doctrina de las musas, de la inspiración, una cierta forma del héroe genio, creación espontánea, creación ex nihilo.

En el sentido contrario pero aparejado a estas doctrinas de génesis del héroe está el marco general interactivo del formato del programa, de su estructura: la elección popular, el voto popular, el ranking, el parecer de las mayorías. Según ese voto, y la deliberación inmediata de los espectadores de anoche, Gabriela ascendió del último lugar al penúltimo, tal vez la tristeza viva, y las controversias de la versión contemporánea de la mujer, no pueden luchar contra el entusiasmo, la distancia mitológica y el martirio de Prat o de Allende. En fin, sólo quería señalar en el cierre de estas anotaciones sobre Grandes Chilenos la articulación efectiva y eficiente de las doctrinas de la determinación colectiva del héroe y de su auto-realización, ambas populares, pero la última más moderna.