“Sorry” por el uso de fuentes (II parte)

La discusión generada en este blog por el articulo de The New York Time, de Alexei Barionuevo, sobre el cultivo de salmones en Chile me lleva reflexionar sobre como formamos a nuestros periodistas en el uso de la fuentes. Este es un punto clave en la labor periodística, pues como bien señala Fernando Paulsen, a no ser que el periodista sea la noticia, él siempre dependerá de fuentes para reconstruir el hecho noticioso, y agrega en otra columna, estas siempre son interesadas o siempre adecuan sus versiones a sus intereses o su forma de ver la vida.Como profesor de metodología para periodistas me he dado cuenta de una tendencia permanente de los alumnos a dos formas de tratar las fuentes, o las ocultan o tratan de darle la mayor relevancia posible. En el segundo caso, por ejemplo, cuando deben entrevistar al experto en el tema y éste no está disponible y los pasa con un asistente, el asistente se transforma en la crónica en “el destacado investigador” y así sucesivamente se van subiendo de rango a niveles que la realidad no sostendría. De esta manera logran justificarse ante su editor y ante público dándole credibilidad a su artículo. Por eso no me extraña que un vigilante termine siendo un capitán de puerto.
Respecto de ocultar la fuente, o sea de usar información que ellos no produjeron, la que es reproducida sin atribuir, sin usar comillas o lo que sea, por acá ha atendido a ser atacado como “plagio”. Pero me parece que también hay otro aspecto en nuestro periodismo que lleva a periodistas jóvenes a hacer esto. Si ellos entregaran una crónica en que cada dato, cada opinión, o cada análisis es atribuido a una fuente, aunque sea una página web o un blog u otro tipo de documentos, el editor el dirá “pero que hiciste tú, fuera de pegar estos párrafos!”.
Bueno pues, nuestro periodismo debería asumir de una vez lo que dice Fernando Paulsen. Si queremos reconstruir hechos que no hemos presenciado como testigos directos, si queremos informar de hechos en los cuales no tenemos competencia (que pueden ser muchos) debemos recurrir a las fuentes y por eso nuestro deber con el público es informarle a el que fuentes usamos. Hagamos del periodismo una actividad transparente de la misma manera que exigimos de nuestras autoridades dicha transparencia.




Por: Jorge Carrasco — 2008-05-21

Muy buen artículo, que apunta al equilibrio en la relación periodista-fuente.
Y, en este marco, yo creo que está pendiente algún análisis del periodista -generalmente monitoreado por un editor- que llega con una conclusión anticipada ante una fuente y sólo va a buscar un nombre para que la “corrobore” y aunque le entreguen todos los documentos que requiera y las declaraciones que solicite, publica su visión primitiva de los hechos…