Lanzan serie televisiva sobre la vida en un monasterio

Copio esta información acerca de un docurreality originario de Gran Bretaña. Uno de sus realizadores, un monje benedictino inglés, estuvo en Chile hace unos meses y relató la experiencia televisiva. El canal televisivo estadounidense «The Learning Channel» (Discovery) acaba de iniciar los días 22 y 23 de octubre la emisión del primer capítulo «Monjes y hombres», de la nueva serie «The Monastery», filmada en un periodo de seis semanas en el Monasterio benedictino de Cristo en el Desierto, en Nuevo México.

SILVER SPRING, miércoles, 25 octubre 2006 (ZENIT.org).

La vida en Dios, Un cartujo

“Un documental de observación”

La nueva serie constituye la réplica americana a la popular serie británica, filmada por la cadena BBC2, en la Abadía de Worth, Inglaterra, basada en el libro «Finding Sanctuary», escrito por el abad benedictino de Worth, Chistopher Jamison.

La campana sonaba a las 4 de la mañana para llamar a los monjes a la oración en la capilla. Durante seis semanas de este invierno, las vistas y sonidos del monasterio fueron captados por el equipo de rodaje. Cinco hombres que no son monjes fueron llamados por el canal de televisión a vivir allí durante este periodo.

El abad Philip Lawrence guió a los cinco participantes y asignó a cada uno de ellos un monje como mentor con el que compartir sus luchas y experiencias diarias. Los participantes tuvieron también cámaras de video en sus habitaciones para registrar sus pensamientos personales, reacciones y reflexiones durante el proceso.

No se trata de un «reality show», dijo la productora de la serie Sarah Woodford, sino de algo que los productores llaman un «documental de observación», que sigue a personas que se encuentran en una encrucijada espiritual y en búsqueda de respuestas profundas.

La experiencia consistió en encerrar a estos cinco hombres de procedencias y confesiones diversas en el monasterio, situado en las montañas noroccidentales de Santa Fe, Nuevo México, y a cinco mujeres en la Abadía de Nuestra Señora de Mississipi, en una granja cerca de Dubuque, Iowa.

Lo que se pretende

Entre los participantes hay un alcohólico rehabilitado, un ex preso, un veterano que perdió una pierna en la guerra de Irak, un «cínico» y un aspirante a pastor episcopaliano. A pesar de sus diferentes procedencias y credos, todos los participantes dijeron que compartían la esperanza de que esta experiencia encarrilara sus vidas.

«El asunto no es crear trampas para atrapar a gente desgraciada. Estamos interesados en explorar cómo gente como nosotros puede vivir una vida buena y propositiva y lo que una tradición monástica de 1.500 años puede enseñar a la gente de hoy», dijo la productora.

Quizá la parte más sorprendente de «The Monastery» es que los monjes y monjas hayan permitido a los equipos de televisión ingerirse en su rutina pacífica con el tintineo de las cámaras y hospedar durante este tiempo a extraños impredecibles y que podrían ser insinceros.

Pero el abad Philip Lawrence dijo que los productores de TLC le convencieron de que pretendían hacer un documental maduro que pueda iluminar las virtudes de la fe, los monasterios y la Iglesia Católica.

Los siguientes capítulos se emitirán los días 29 y 30 de octubre, «Pastor en la multitud»; 5 y 6 de noviembre, «Ir muy lejos»; 12 y 13 de noviembre, «Día de desierto»; 19 y 20 de noviembre, «Exorcizar los demonios».

Autor: Jorge Hidalgo Publicado: Noviembre 6, 2006 10:51 AM




Por: Cristián Amaya Aninat — 2008-01-22

Renovación en programas masivos de televisión con contenidos cristianos

La nota periodística que publica el profesor Valerio Fuenzalida en su blog, donde se presenta el lanzamiento de la serie de televisión ‘The Monastery’ (The Learning Channel/ Discovery), es un excelente ejemplo de la ‘renovación’ que están aplicando algunos canales y productoras de televisión en la utilización de nuevos formatos y lenguajes audiovisuales para contenidos ‘cristianos’ o de ‘evangelización’ relativamente explícitos por televisión abierta. Se dan cuenta que sus mercados están compuestos por audiencias que tienen una ‘alta creencia en Dios’, y que los contenidos de ‘espiritualidad cristiana’ interesan a mucha gente, si es que son presentados de una forma atractiva.
En Chile, los actuales programas con contenidos de evangelización por televisión abierta que se ofrecen no son atractivos para una audiencia masiva y tienen una baja sintonía. Están basados fundamentalmente en la transmisión de la misa dominical (Canal 13, TVN, Mega), comentarios de sacerdotes (Canal 13 y Mega), informativos eclesiales y catequesis (TVN, UCV), como también la transmisión especial de programas de televisión religiosos de Semana Santa (tales como retiros espirituales, meditaciones y mensajes cristianos, largometrajes sobre santos e historias bíblicas, animaciones bíblicas infantiles y misas televisadas de Semana Santa, entre otros), peregrinaciones masivas, fiestas religiosas o misas multitudinarias durante el año. En su mayoría se trata de formatos y lenguajes de evangelización dirigidos específicamente a una audiencia ‘practicante de la religión’ (a quienes defino como cristianos que asisten a misa o culto religioso al menos una vez por semana, que están comprometidos y participan activamente en las labores de sus comunidades cristianas, y que conocen y aceptan la doctrina cristiana y las enseñanzas de la Iglesia.), que en su conjunto no supera el 12% de la población chilena. Coincidentemente, la participación que tiene en la audiencia este tipo de programas no supera –en promedio- el 14% del share, es decir, del porcentaje de hogares chilenos con televisores encendidos que ve estos programas.
¿Por qué las producciones audiovisuales de evangelización están dirigidas principalmente a los cristianos convencidos? ¿Hay un desinterés en Chile por este tipo de contenidos?. Las encuestas internacionales de International Social Survey (1998) realizado en 31 países, y el World Values Survey (2001), aplicado en 75 países en todos los continentes, destacan que los chilenos tienen algunos de los índices mundiales más altos de creencia en Dios, en la vida después de la muerte, en el cielo, en el infierno y en los milagros religiosos, y en el rezo habitual. La última investigación de World Values Survey Association (2005-2006), aplicada en 80 países del mundo, destaca que entre 1945 y el año 2001 la creencia en Dios en sociedades postindustriales ha disminuido de un 85% a poco más de 70% y, sin embargo, en Chile la creencia en Dios no ha cambiado en los últimos 16 años y se mantiene en un 87%. En el último Censo de población del año 2002, un 85% de los chilenos mayores de quince años de edad se declaró a sí mismo como cristiano (y un 70% de ellos católicos).
Al parecer a la audiencia masiva chilena (y mundial), le interesa los contenidos cristianos y de espiritualidad, pero exige una renovación en los formatos y lenguajes. Canal 13 UCTV encargó el año 2006 a la empresa de estudios socio-religiosos CISOC-Bellarmino -dirigida por el destacado sociólogo Gabriel Valdivieso- un estudio que se tituló ‘Preferencias de católicos no observantes en cuanto a la realización de programas religiosos de televisión’, donde se concluye que existe una disposición favorable de la audiencia de Chile a la emisión masiva de programas televisivos con contenido cristiano, pero también un evidente rechazo de los formatos tipo ‘catequesis’ que tienen como objetivo enseñar, pero que no consiguen emocionar al público, pues se basan en un estilo de ‘adoctrinamiento’ que descartan a priori. Dice textualmente:
“Hay pleno consenso en el descarte de formatos del tipo charlas, catequesis y conferencias (aunque) existe consenso entre ellos sobre la necesidad de enfatizar una programación con contenido cristiano(…) porque, según se asegura, no hay suficiente presencia de tales contenidos en la televisión abierta actual”.
Los últimos años las autoridades de la Iglesia Católica han venido manifestado sostenidamente su preocupación porque medios masivos como la televisión “parecen ignorar el papel vital de la religión en la vida de la gente, o cuando las creencias religiosas son tratadas sistemáticamente en forma negativa y antipática”. Se argumenta que en el mundo entero son millones de personas las que recurren a la religión con el fin de conocer el sentido de su vida y que, por lo tanto, “debería aumentar la proporción de programas de televisión que expresen anhelos religiosos y espirituales, programas moralmente edificantes y que ayuden a las personas a vivir mejor sus vidas”. Los documentos vaticanos entienden también que el desafío es “Encontrar los mejores lenguajes de comunicación que le permitan dar todo su impacto al mensaje evangélico”.
Ciertamente se hace necesaria una renovación o ‘nueva estética televisiva’ tal como se concluyó en el primer Congreso Mundial de Televisiones Católicas (2006), y en el primer Congreso de Televisión Católica Latinoamericano y del Caribe realizado en Colombia (2006). Actualmente, el mensaje del Evangelio se encuentra muy reducido al ámbito de audiencias segmentadas en la televisión chilena y mundial (cristianos practicantes), perdiéndose la oportunidad de que la ‘Buena Noticia’ entre en diálogo con la sociedad o cultura actual (en su mayoría compuesta por cristianos no practicantes). Ciertas experiencias nacionales e internacionales de programas de televisión de evangelización masivos, como ‘The Monastery’ nos indican que es posible innovar con éxito en el campo de la evangelización por televisión masiva, y que los canales y productoras de televisión deberían atreverse más con este tipo de contenidos.

Cristián Amaya Aninat
Periodista
Realizador del espacio ‘Bienaventurados’ de Canal 13 UCTV