La moda del mundo

En vez de poleras y sueters, a comienzos de los 90 a Benetton se le ocurrió hacer una campaña publicitaria con fotos de un barco colmado de refugiados albaneses, un niño africano mutilado por una mina antipersonal y un hombre que agonizaba de sida ante el dolor de su familia, en una especie de moderna pietà.

A esas imágenes sólo las acompañaba el pequeño rectángulo verde con el eslogan de los United Colors. Entonces se acusó a la multinacional de trivializar las noticias, pero sus responsables dijeron que el gesto era socialmente relevante, en una actitud típica de los países desarrollados: justificar las peores atrocidades del sistema con una suerte de conciencia pseudoculposa del «Yes, but we care».

Quince años después, otra marca de ropa, Diesel, lanza una serie de piezas gráficas en las que sí hay modelos luciendo diseños de última, pero en escenarios que son un adelanto literal y por ello irónico de cómo se vería el mundo por efectos del cambio climático: la Torre Eiffel se yergue en medio de una selva de palmeras, Manhattan está inundada y la Muralla china, semicubierta por dunas desérticas. El eslogan es «Global Warming Ready», lo que ha indignado a quienes tienen a la Tierra como deidad y a Al Gore como su profeta. They care, y por eso apuntan furiosos a Diesel como se hace con un blasfemo.

A mí, en cambio, no deja de seducirme el sarcasmo de la campaña, porque le hace un guiño al ciudadano de a pie, que recicla vidrio y apaga la luz cada vez que puede, pero que en el fondo sabe que si el desastre sobreviene no será porque él no haya emprendido esas acciones que, pese a lo que predique la moda del mundo, tienen mucho más de convivencia social que de conciencia global.

(Publicado originalmente en El Mercurio, Artes y Letras, 19 de agosto de 2007.)




Por: Cristóbal — 2007-11-08

Ignacio:

Si me referí así (de forma intencionalmente exagerada) sobre Al Gore en mi comentario anterior, fue sólo en respuesta a barbaridades que ha sostenido Paulina. Mi idea no era criticar a Al Gore ni mucho menos, yo también valoro lo que hace. Lo que me causa cierto recelo es “el por qué” lo hace, el espíritu de su actuar, sus motivaciones, que a veces parecieran ser bien distintas a las motivaciones que él intenta proyectar (vender). Pero repito, ese no es el punto, la conversación se está alejando mucho de lo que escribió Saavedra. Te invito, Ignacio, a que leas lo que ha escrito Paulina, para que sigas el hilo de la conversación. Si ya lo hiciste, te pido que leas mi comentario anterior bajo el lente y el hilo que ha ido tomando la discusión.

Saludos.




Por: Ignacio Chehade — 2007-11-08

Cristóbal:

¿Que tiene de malo producir bien social y dinero al mismo tiempo?
En verdad creo que Al Gore es un payaso, pero la idea de dar un valor social a una idea mientras tu mismo generas ganancias para ti y otros no lo encuentro para nada ridículo.




Por: Cristóbal — 2007-10-10

Yo no aplaudo a ese yanqui de Al Gore, Paulina, me da lo mismo, está cortado con la misma tijera. Para ti y para Al Gore y para todos quienes se sientan tocados, especialmente los de Diesel y otros/as tantos:

Come on come on, lovin’ for the money
Come on come on, listen to the money talk

AC/DC




Por: Paulina Bravo — 2007-10-10

Puede decirse que no soy ni chicha ni limoná, pero también puede decirse que veo las cosas en todos sus colores, no sólo en blanco y negro.
Reitero mis felicitaciones a los publicistas de Diesel: el propósito de la ropa es vender y la campaña vende. No hay cinismos de por medio, se sabe qué es lo que quieren conseguir y que método están utilizando para ello (en este caso un poco de humor y bastante liviandad).
Muy por el contrario, las intenciones de otros personajes que proclaman autoridad moral para dar cátedra me parecen más bien dudosas, especialmente si cobran por cada sermón.




Por: Omar — 2007-09-24

El último que vi fue uno del Cristo de Corcovado, con un par de modelos en un barco y el Cristo apenas surgiendo del mar.
Notable.




Por: Pablo Julio — 2007-09-13

Algunas veces creo que sólo vemos pureza en aquello que no nos permite ver a través suyo.




Por: Cristóbal — 2007-09-13

De repente este tema te gusta, Paulina. Es de un tal Víctor Jara… te recuerdo algunos versitos:

Usted no es na’
ni chicha ni limoná
se la pasa manoseando
caramba zamba su dignidad

Ah, otra cosa, sólo te cito:

“solo digo que si Al Gore puede lucrar de sus conferencias (que por cierto lo hace), ¿por qué Diesel no?” Notable. O sea, si todos operásemos a través de esa lógica, el mundo andaría mucho mejor.




Por: Paulina Bravo — 2007-09-13

Me gusta el toque de ironía que Diesel nos regala, en especial cuando hace referencia a un tema que catalogo como de mucho ruido, pocas nueces y varios dólares en el bolsillo. No estoy negando que sea una problemática real, solo digo que si Al Gore puede lucrar de sus conferencias (que por cierto lo hace), ¿por qué Diesel no? Felicitaciones a sus publicistas por llamarnos la atención respecto de la liviandad con la que hemos asumido los cambios climáticos de nuestro planeta, aunque esa no haya sido la intención.
P.S.: Ojo con los prejuicios (Cristóbal) que bonito no es igual que falso y un intento es mejor que ninguno.




Por: Giselle Tabe — 2007-08-29

Pienso que estos no son mensajes dobles, sino múltiples! basta con leer estos comentarios para comprobarlo.
En lo que a mí respecta, no hubiere ideado esta campaña con la intención de vender, sino con la de la “auto-burla”… sólo por un tema de satisfacción personal -sí, lo digo con resentimiento, y no por las marcas, sino por un comportamiento humano general-. Después de todo, me considero una de las ciudadanas que apagan todas las luces que no se usan y que cierran las llaves en los baños públicos cuando alguien las deja abiertas. Pienso que es inútil, pero al menos duermo tranquila cada noche, porque hice mi parte. Y como la vestimenta es un pilar de nuestra manifestación personal frente a la sociedad… pues, humildemente, me ofrezco de modelo para una publicidad, cuyo ambiente sea un vertedero lleno hasta el límite. Eso me haría sentir aún más desahogada. Ahora, podría ser también una línea de ropa tipo “moda-factory” tipo “camouflage”, y vestir a la modelo de plomo, para que se confunda con el humo de la fábrica. En cuanto a las situaciones nacionales, podríamos hacer una “Transan-moda”, y nos vestimos de blanco, con una raya verde al medio, y usamos de fondo la plaza Italia, con un taco de las siete de la tarde.
La ironía tiene su lado atractivo… malicioso, pero atractivo.




Por: Kristell Pfeifer — 2007-08-29

Creo que mezclar asuntos publicitarios con temas de actualidad mundial de índole negativa es una frivolidad. Dejemos cada cosa en su lugar, y no restemos importancia a temas que tiene preocupados o que están sufriendo miles o millones de personas en el mundo. Que nosotros no los vivamos o que no nos afecte no quiere decir que no existan.




Por: Ignacio Chehade — 2007-08-27

A mi me gustan estas “doble campañas”. No sólo hacen un tipo de publicidad llamativa y rupturista, sino que causan ruido social y eso siempre es bueno.

Quizas no es su norte provocar verdadera preocupación, pero las repercuciones de un imagen visual bien usado suelen salirse de las expectativas de sus creadores.




Por: Cristóbal — 2007-08-24

“We care a lot!
and its a dirty job but someones got to do it!”

Faith No More

Yo me quedo con que son blasfemos, lo único que promueven es el cinismo y la falsedad. Qué guiño va a hacer a la gente, si su fin último es que compren su ropita de moda. Si alguien compra esa ropa motivado por la susodicha campaña publicitaria, mucha consciencia ecológica no puede tener… Además, alienta el status quo: “Uy, qué pena, qué terrible, pero es lo que hay”, dirán esos canallas pelafustanes y, tras unos microsegundos de aparente preocupación, se olvidarán de todo. Falsos.