Sobre el cierre de RCTV en Venezuela
(carta enviada a la sección “Cartas al director” del diario El Mercurio de Santiago el 28 de mayo de 2007)
Señor Director:
La señora Sara de Witt (carta publicada en El Mercurio de Santiago el 28 de mayo de 2007*) tiene razón al indicar que el canal venezolano RCTV apoyó el intento de golpe de estado contra el presidente Chávez en 2002 y ha hecho oposición activa a su gobierno (lo cual podría calificarse de “sesgo”, como cada vez que cualquiera de nosotros da una opinión política).
También es cierto que la constitución y las leyes venezolanas sancionan a las radiotelevisoras que incurren en ese tipo de conductas, normas que han sido modificadas por el Ejecutivo según su “estrategia que apunta a modificar el modelo comunicacional que rige en Venezuela” (”Libro Blanco de RCTV”, Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información, pág. 54). Es más: las leyes señalan que no se otorgará ni renovará una concesión televisiva a quien incurra en “graves circunstancias atinentes a la seguridad del Estado que, a juicio del Presidente de la República, hagan inconveniente su otorgamiento” (art. 108 de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones, promulgada en 2000, énfasis añadido).
Por ende, la caducidad de la concesión televisiva de RCTV el 27 de mayo a las 23.59 horas no es tanto un problema legal como de legitimidad de la medida. Porque usando cuerpos legales y razonamientos muy similares (ya derogados, por suerte), el régimen militar chileno no renovó las concesiones de Radio Cooperativa que vencían a fines de la década de los 70. Cooperativa pudo sobrevivir porque su concesión de Santiago no caducaba en esa fecha. El presidente Chávez ha señalado otras veces su admiración por Salvador Allende, pero en esta materia ha obrado como Augusto Pinochet.Las emisoras que incurran en faltas o delitos deben ser sancionadas, como cualquier ciudadano que transgrede las normas. Pero no es recomendable que el Poder Ejecutivo (ni menos el Presidente en persona) sea quien aplique el castigo ni decida si conviene o no renovar una concesión de TV o radio.
Atentamente,
Sergio Godoy Etcheverry, MBA PhD
Facultad de Comunicaciones
P. Universidad Católica de Chile
*Carta original de Sara de Witt publicada en El Mercurio, lunes 28 mayo 2007:
Señor Director:
Creemos que es legítima la decisión del gobierno venezolano de no renovar la licencia emisora de RCTV, dado que esa cadena ha utilizado su acceso a las señales de transmisión públicas para fomentar el derrocamiento del gobierno democráticamente elegido del Presidente Hugo Chávez.
RCTV no solamente respaldó el golpe militar ilegal de abril de 2002, sino que estuvo involucrada en su ejecución.
Por lo menos 13 personas murieron en el golpe de Estado. Durante las 47 horas en las cuales los perpetradores del golpe estuvieron en el poder, derogaron gran parte de la Constitución democrática de Venezuela. Cerraron la Asamblea Nacional, la Corte Suprema y otras instituciones del Estado.
A pesar de las acusaciones de los oponentes políticos al Presidente Chávez, no hay censura en Venezuela, país donde el 95% de los medios de comunicación son de oposición a su gobierno.
En Venezuela, así como en Inglaterra, los canales de televisión deben respetar las leyes y reglamentos que regulan lo que se puede transmitir.
En ningún país del mundo se le renovaría la licencia a un canal de televisión que desempeñe un rol central en el derrocamiento violento e ilegal de un gobierno democráticamente elegido.
Imagínense las consecuencias si se descubriera que la BBC o ITV fueran parte de un golpe contra el gobierno. Venezuela merece la misma consideración.
SARA DE WITT
Londres
Venezuela Information Centre UK
Por: william porath — 2007-05-31
habria que enviarles a los antiguos funcionariso de Dinacos y a lso editores de 60 minutos para que se hagan cargo de la nueva estacion TVes
Por: Ricardo Leiva — 2007-05-30
Más lamentable que el cierre del canal RCTV de Venezuela, lo es el hecho de que haya venezolanos que defiendan esta medida tan arbitraria de Hugo Chávez, que supone la instauración definitiva de una dictadura. Les hago llegar este editorial del diario francés Le Monde, que no se caracteriza por ser un periódico derechista, precisamente. Más bien se le conoce por lo contrario: en el pasado se caracterizó por respaldar a los grupos latinoamericanos más radicales, ligados a la izquierda revolucionaria, muchos de los cuales hoy se inclinan ante el dictador venezolano. Le Monde reconoce que con el cierre de RCTV, se acabó definitivamente la separación de poderes en Venezuela, lo que presupone de facto la instauración de una dictadura sin contrapesos.
“Censura a lo Chávez”
LE MONDE
EDITORIAL
El presidente Hugo Chávez ordenó la desaparición de RCTV, el principal canal de televisión de Venezuela. El viernes 25 de mayo, el Ejército recibió la orden del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de tomar la sede y las instalaciones de RCTV, a fin de “garantizar una transición serena” hacia el canal oficial que lo va a remplazar.
La negativa de renovar la concesión de RCTV, canal creado hace 53 años, priva a la audiencia popular de sus programas favoritos. Novelas, espectáculos y humor constituyen la parte esencial de su programación. La identificación con sus programas ha llevado a una parte olvidada de la sociedad venezolana a expresar sus dolencias a las autoridades a través de los micrófonos y las cámaras de RCTV. Ese papel de caja de resonancia de los descontentos sin duda alguna ha molestado al gobierno de Chávez tanto como los programas de información y de opinión dedicados a la oposición.
Ninguna de las acusaciones presentadas por el Presidente contra RCTV, en relación con su participación en el fallido golpe de Estado de 2002 o la huelga petrolera de 2003, fue objeto de un debate en un tribunal. RCTV apeló al Tribunal Supremo de Justicia, aun cuando Chávez había anunciado ya su decisión, irrevocable. Esta decisión política reduce el pluralismo y aumenta la concentración del espectro audiovisual en manos del Gobierno. Sean cuales fueren los argumentos administrativos o legales esgrimidos por el Presidente, es un violento golpe a la libertad de expresión en Venezuela.
El reemplazo de un canal privado que le brindaba un espacio a la oposición para que se expresara, por un canal público creado totalmente nuevo con este fin es presentado por el Gobierno como “una democratización de los medios”. El Gobierno controlaba ya varios canales y había logrado por diversos medios la anuencia de la mayoría de los otros. Inmediatamente después de la desaparición de RCTV de las ondas hertzianas, el lunes 28 de mayo, no quedará sino un solo canal de la oposición, cuya señal no llega más allá de Caracas y cuya audiencia es insignificante.
En diciembre de 2006, ni RCTV ni la oposición impidieron la reelección del presidente Chávez con una cifra cercana a 63% de los votos. La Asamblea Nacional, donde la totalidad de los miembros son afectos al Gobierno, se ha convertido en una simple cámara de registros. El jefe de Estado, además, ha recibido poderes especiales que le permiten legislar. El sistema judicial no osa contradecir al Ejecutivo, tampoco escapa de la corrupción generalizada.
La independencia de poderes ya no existe en Venezuela. La oposición teme que, después de ir contra los medios de comunicación, el Presidente proceda de igual forma contra los sindicatos, las organizaciones no gubernamentales o los partidos políticos. Con Chávez, la democracia venezolana está amenazada.