Vivir cada día como si fuera el último

La frase tendría poco que ver con tecnología, si no fuera porque la citó Steve Jobs en el discurso inaugural del año en Stanford. La verdad es que no es nueva. Ya la había oído en mis tiempos de colegio en los salesianos. Y si bien se puede aplicar a muchos de -si no es a todos- los ámbitos de la vida, tiene particulares guiños hacia nosotros, los comunicadores, periodistas, investigadores, universitarios. Vivir nuestra propia vida, no la de otros. Llegar a nuestras propias convicciones, a partir de las de otros, puede ser, pero que sean nuestras. En fin, los invito a dedicar 15 minutos para ver el video. Y para reflexionar. En tiempos de vorágine, vale la pena.

El video está aquí y en también en GoogleVideo.




Por: Cristóbal — 2007-05-28

Y, desafortunadamente, ocurrió lo que me temía: llegaron las referencias a los librillos de “autoayuda”. Lo veía venir, no faltaba más. La literatura barata tenía que llegar a hacer su inoportuna aparición en este tema y perturbar todo con sus paparruchas. Bueno, qué va ser… chacharacha y media, más nada.




Por: Oleg — 2007-05-27

Lo siento mucho, pero puedo citar solamente un trozo del libro de Og Mandino “El vendedor más grande del mundo”

EL PERGAMINO NÚMERO CINCO

Viviré este día como si fuese el último día de mi vida.
¿Y qué haré con este último día de valor incalculable que me queda? Primero, sellaré el contenido de la vida de manera que ni una gota se derrame sobre la arena. No perderé ni un momento siquiera en lamentarme por las desgracias del ayer, las derrotas del ayer, los sufrimientos del ayer, porque ¿por qué debo desperdiciar lo que es bueno en lo malo?
¿Puede la arena deslizarse hacia arriba en el reloj? ¿Saldrá el sol donde se pone y se pondrá donde sale? – No. Tampoco puedo vivir de nuevo los errores del ayer y corregirlos ¿Puedo hacer que retornen las heridas del ayer y sanarlas? ¿Puedo volverme más joven que ayer? ¿Puedo desdecirme del mal que he hablado, anular los golpes que he asestado, el dolor que he provocado? No, el ayer ha quedado sepultado para siempre y no pensaré más en él.
Viviré hoy como si fuera el último día de mi existencia.
¿Y qué haré entonces? Olvidándome del ayer, no pensaré tampoco en el mañana. ¿Por qué arrojaré el ahora detrás del quizá? ¿Puede la arena del mañana correr por el reloj antes que la de hoy? ¿Nacerá el sol dos veces esta mañana? Claro que no. No puedo realizar las tareas del mañana mientras me hallo en la senda del hoy. No puedo poner el oro del mañana en la bolsa del hoy y no puede el niño del mañana nacer hoy. ¿Para qué oscurecer el gozo de hoy? ¿Debo preocuparme de acontecimientos que quizá nunca contemple? ¿Debo atormentarme con problemas que tal vez nunca ocurran? ¡No! El mañana yace sepultado con el ayer, y no pensaré más en él.
Viviré este día de mi existencia como si fuera el último.
Este día es todo lo que tengo y saludo este amanecer con exclamaciones de gozo, como un preso a quien se le conmuta la sentencia de muerte. Elevo mis brazos con agradecimiento a Dios por este don inapreciable de un nuevo día.
Así también me golpearé el pecho con gratitud al considerar a todos los que saludaron la salida del sol del ayer y que hoy no figuran entre los vivos. Soy en realidad un hombre afortunado, y las horas de hoy Constituyen algo extra, inmerecido. ¿Por qué se me ha permitido vivir este día extra, cuando otros, mucho mejores que yo, han muerto? ¿Será acaso que han cumplido su propósito mientras que el mío está aún inconcluso? ¿Es ésta otra oportunidad de convertirme en el hombre que yo sé que puedo ser? ¿Existe un propósito en la naturaleza? ¿Es éste mi día para distinguirme?
Viviré este día como si fuese el último de mi existencia.
Tengo tan sólo una vida, y la vida nada es sino una medida del tiempo. Cuando malgasto una destruyo al otro. Si malgasto el hoy destruyo la última página de mi vida. Por lo tanto, trataré con ternura y afecto cada hora, porque no retornará jamás. No puede conservarse hoy para ser usado mañana, ¿quién puede atrapar al viento? Asiré con ambas manos cada minuto de este día y lo acariciaré con afecto puesto que su valor es incalculable. ¿Qué hombre moribundo puede comprar el hálito de otro aunque esté dispuesto a dar por él todo su oro? ¿Qué valor asignaré a las horas que me quedan? Las consideraré inapreciables.
Viviré este día como si fuese el último de mi existencia.




Por: Constanza — 2007-05-24

Muy bueno el discurso… e impresionante la vida de Steve Jobs, parece una serie de coincidencias cósmicas. Es bueno saber que por muy nimio que parezca algo que aprendemos hoy, algún día podrá llegar a servirnos para algo importante, aunque ahora no lo parezca… como un curso de caligrafía.




Por: Cristóbal — 2007-05-14

Sí… pensar que lo que llevó a Steve a crear Apple y Pixar fueron sus caminatas al templo Hare Krishna, es una forma muy soñadora de ver el tema, pero el asunto no es tan simple. Esas, entre otras, fueron las condiciones que dieron pie a lo que vendría más tarde, pero más que las condiciones, lo importante es la substancia. Personas que vivieron, viven y vivirán en las condiciones en que le tocó vivir a Steve, hay millones, infinitas. Y no por eso son siquiera parecidos a él porque, como decía, lo importante es la substancia. Si Steve no se hubiese retirado de sus estudios, igual habría terminado creando Apple (no habríamos tenido esas lindas tipografías, claro, pero para el caso da lo mismo, las habríamos tenido igual más tarde), porque eso fue co-determinado por su substancia y no por sus condiciones.




Por: Francisco Javier Fernández — 2007-05-14

Concuerdo contigo, en la última frase. En todo caso, más interesante que los resultados, puede ser el camino para conseguirlos. Sabíamos los resultados de Steve Jobs, pero lo valioso de su discurso es precisamente lo que estuvo detrás, esas largas caminatas por un plato de comida caliente. Ser capaz de recordar, de encontrar sentido en lo que nos ocurre, puede ser lo valioso.
saludos!




Por: Cristóbal — 2007-05-09

Steve lo logró, quizás es un tipo con suerte… porque creo que la mayoría necesitaría vivir 10 veces para poder encontrar lo que realmente le apasiona…

A propósito, se me vino a la mente una frase del bueno de Kierkegaard:

“Se trata de comprender mi destino, de descubrir aquello que en el fondo Dios reclama de mí, de hallar una verdad que sea tal para mí, de encontrar la idea por la cual deseo vivir y también morir”

Ahora bien, como dicen en Fight Club, “You have to consider the possibility that God does not like you”.

En fin… excelente vídeo. Pero de ver el vídeo a pasar a la acción, hay un largo trecho. Que la Luz nos ilumine.

Saludos.